CONFERENCIA PRONUNCIADA POR DON MANUEL DE IRUJO EN LA INAUGURACION DE LOS CURSOS DE FORMACION DE LOS ESTUDIANTES VASCOS, DE PARÍS, EL DÍA 16 DE DICIEMBRE DE 1950.-
Hace 58 años, un 16 de diciembre, D. Manuel de Irujo pronunció esta conferencia a manera de síntesis histórica de nuestro pasado, dirigida a la juventud vasca. Cincuenta y ocho años después, reproducimos la misma como homenaje a la labor del insigne navarro y como aporte a esa misma juventud a la que D. Manuel de Irujo se dirigió, para que estudie en sus raíces y en la tolerancia, las bases del nacionalismo democrático.
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Fuerte cosa es la de acometer el tema de la historia del pueblo vasco para desarrollarlo en cuarenta minutos. Trataré de cumplir el cometido con buena voluntad.
1.- De cómo debe hacerse la Historia.
La Historia, como sabéis, debe ser edificada, más que con hechos, con instituciones. Los hechos interesan, en cuanto nos conducen al conocimiento de la cultura de un pueblo, de su forma de vida, de su moral, de su aportación a la humana civilidad. Hay hechos que por sí solos trazan la Historia, y es preciso conocerlos. Pero, por lo general, interesa más el régimen de vida familiar que el ruido de las armas y el esplendor de las Cortes.
2.- La Prehistoria.
La Historia comienza ayer, pero la humanidad es más antigua que la Historia. Antes que los archivos de pergamino o de papel, los hombres hicieron archivos de las rocas. La Prehistoria comprende dos grandes periodos: el paleolítico, desde el origen del hombre hasta unos 8.000 años antes del nacimiento de Cristo; y el neolítico que suelen fijarlo unos 2.000 años antes de Cristo, en fecha coincidente con la llegada de los arios a Europa.
3.- Iberos y vascos.
En el período magdaleniense, al final del paleolítico, aparecen las pinturas rupestres.
Estas definen la existencia en el Sur-Oeste de Europa y Norte de África de dos culturas: la Franco-Cantábrica, situada a los dos lados del Pirineo y a lo largo de la cordillera cantábrica; y la capsiense, que se establece en las costas del Mediterráneo, Norte de África, Oriente y Sur de la Península Ibérica. La primera produce figuras de animales sin que apenas se proyecten rasgos humanos. Ha sido estudiada en cerca de un ciento de cuevas, la mayoría en Francia. Son archivos de esa cultura las cuevas de Santimamiñe y Altamira. La capsiense trata figuras humanas como parte fundamental.
Tras las manifestaciones rupestres, viene la cultura dolménica, la de los sepulcros. Aquellos dos grupos humanos establecidos en la Península Ibérica, adquieren en la técnica prehistórica los nombres de "cultura pirenaica" para la francocantábrica, y "cultura de Almería" para la capsiense. Durante la época neolítica, la de la piedra pulimentada y la de los metales, estos dos grupos establecen zonas de contacto, pero continúan con su propia personalidad, y con ella reciben 2.000 años antes de Cristo la invasión de los arios. Los hombres de la cultura franco-cantábrica o pirenaica son los vascos. Los hombres de la cultura capsiense o de Almería, son los iberos.
4.- Los vascos y el Pirineo
Estas conclusiones, claro está, que no son el Evangelio. Yo acepto la lección que he aprendido siguiendo la norma corriente de actual estimación de los problemas prehistóricos. Los autores que más he manejado para ello han sido los Sres. Aranzadi, Barandiarán y Bosch Gimperá. Pero, existen autores que, sobre todo en el pasado, han mantenido la tesis vasco-iberista, fundándose de manera singular en el idioma, pretendiendo descifrar con el euskera las inscripciones ibéricas. Esa fue la tesis del Padre Larramendi, que Humbolt popularizó y que modernamente ha sido sostenida por Schuchardt, Cejador y Menéndez Pidal. Sin embargo, en la actualidad, con testimonios de los archivos de las rocas, de las tumbas y del idioma vasco, la deducción adoptada por la ciencia es la de que el pueblo ibero es de origen africano y el pueblo vasco de origen europeo. En frase de Duhourcau: "Tout Pyrénéen est un peu Basque dans son tréfond".
5.- La etnia vasca.
El análisis de la sangre ha traído un nuevo aporte al conocimiento de las etnias humanas. Comenzados en Alemania, estos estudios han adquirido en Francia, Inglaterra y Estados Unidos gran desarrollo. La Asociación Americana para el Progreso de la Ciencia ha publicado un informe del Dr. William C. Boyd, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston, la clasificación de razas humanas, basada en los caracteres hereditarios de la sangre, es, según el autor la siguiente: Europea primitiva, representada totalmente en la actualidad por los vascos; Europea, que comprende el resto de la raza blanca; Africana o negroide; Asiática o mongoloide; Indígena americana; u Australoide.
6.- Iberos y celtas.
Los autores griegos y romanos, con los que entramos en la Historia, llegan a la Península Ibérica, después de haber sufrido ésta la invasión de los celtas, arios, que luchan con la población primitiva y se mezclan con ella de manera diversa. Para aquellos autores, la población primitiva era genéricamente considerada ibérica.
7.- Roma y los vascos.
Los romanos encuentran a los vascones en las riberas del Ebro, luchan contra ellos en Calahorra y los vencen. A partir de las guerras cantábricas, 19 años antes de Cristo, los vascos parecen estar fuera de la Historia, hasta que la invasión de los bárbaros vuelve a darlos de alta, con la caída de Roma. Huesca y Calahorra fueron romanizanidas. Jaca, Pamplona, Cascante, Tudela, Oyarzun, Castro Urdiales y otras villas, esparcidas entre el país vasco, ponen de manifiesto el asentamiento de cuarteles romanos en nuestro país, cruzado por la vía del Ebro y la de Astorga a Burdeos aparte otras accesorias. Sin embargo, no se encuentra en área vasca un gran monumento romano. El país no se romanizó. Conservó el idioma propio, a diferencia de todos sus vecinos que lo perdieron, sustituyéndolo por el latín. Ni siquiera recibió de los romanos la predicación cristiana, cuya aceptación por el país parece probable fue posterior a la caída del Imperio. Estos hechos dan a entender que hubo entre romanos y vascos una situación de convivencia, más o menos tolerada o paccionada. En lugar de sublevarse como los cántabros, los vascos se adaptaron al Imperio Romano, para que éste respetase a los vascos. Tito Livio, en su libro 41, cap. 4, refiere cómo el pretor romano Sempronio Gracco estableció para los vascones ribereños del Ebro "leyes terminantes y claras que les unían al pueblo romano con lazos de alianza y amistad cimentados con recíprocos juramentos".
8.- Fin del Imperio Romano de Occidente.
Derrumbado el Imperio Romano por los bárbaros, se establecen al Norte del Pirineo los francos y al Sur los visigodos. Prescindimos de otros transitorios ocupantes de procedencia similar. Los vascos se hacen cargo de las villas romanas enclavadas en su territorio y se defienden contra los invasores. Así surgen, el Ducado de Vasconia, el Reino de Navarra, el de Aragón y los Señoríos vascos occidentales.
9.- Visigodos y árabes.
Los visigodos estuvieron en constante lucha con los vascos. Fueron aquéllos ocupantes transitorios de Pamplona. Crearon los visigodos el Ducado de Cantabria, feudatario de Toledo, que englobaba todo el país vasco. El último Duque de Cantabria fue Fabila, padre de Pelayo, el primer caudillo cristiano de Asturias. Luchando contra los vascos se encontraban el último rey visigodo, Don Rodrigo, cuando los árabes pasaron el estrecho de Gibraltar. Se apoderaron rápidamente de la Península y pasaron los Pirineos, llevando la lucha a los campos de las Galias. Desde entonces, los vascos tuvieron que luchar contra los cristianos y árabes por su existencia y contra los árabes además por su fe.
10.- El Ducado de Vasconia.
El siglo VIl surge el Ducado de Vasconia. Alterna una vida independiente con una vida feudal, y termina absorbido en Aquitania. Oihenart, Campión y Jaurgain, entre otros, han estudiado con detención la vida del Ducado de Vasconia, vida embrollada y confusa, dice Campión, cuyas vicisitudes afirma hallarse envueltas en sombras tartáreas.
11.- Navarra y Euzkadi Occidental -Unidad jurídica vasca.
El siglo IX nace el Reino de Navarra. Le sirve de cuna el Ducado de Vasconia y de motivo la lucha contra los francos en el que aquél se debatió de manera constante. Al mismo tiempo que el Reino de Navarra, se organiza el país vasco occidental, en lucha contra la monarquía asturiano-leonesa y contra los árabes. Llega el momento en el que todos los territorios vascos integran la corona real de Navarra.
12.- Ruptura de la unidad jurídica vasca.
La primera separación se produce en 1035, en el Testamento de Sancho III el Mayor. Todos los territorios vascos de ambas vertientes quedaron formando parte del Reino de Navarra, menos el Condado de Aragón, que abarcaba el territorio de los jacenses, y que fue convertido en Reino independiente de Navarra.
La segunda separación tiene lugar unos años más tarde: 1054. Con la presión de Castilla, Vizcaya toma por Señor un dignatario de la Corte de Castilla, si bien salva su vida libre y su régimen foral. La tercera tiene lugar en 1179, como consecuencia del laudo arbitral inglés de 1077, en cuya virtud, Rioja y Bureba fueron definitivamente incorporadas a la Corona de Castilla. La cuarta en 1200: Guipúzcoa, Álava y el Duranguesado pasan de la Corona de Navarra a la de Castilla. La quinta unos años después: Laburdi y Zuberoa se incorporan a Aquitania, bajo dominio inglés. Todas estas regiones salvan sus fueros, incluso Rioja. El año 1239, sesenta años después de la definitiva adscripción de Rioja a la Corona de Castilla, el Alcalde de Ojacastro puso en prisión a Don Morial, el Merino del Rey, porque pretendía hacer los juicios en idioma español, siendo así que, era viejo fuero de la Rioja el hacerlos en idioma vasco. En Rioja no se ha olvidado la progenie vasca del país. En 1931, al anunciarse la formación del Estatuto Vasco, la Diputación, la Cámara de Comercio y el Ayuntamiento de Logroño enviaron comisiones a las cuatro capitales vascas, para pedir la inclusión de Rioja en el territorio vasco autónomo.
En Rioja se produce la primera manifestación escrita en idioma vasco en el Código Emilianense del siglo X.
13.- La Corona de Navarra Peninsular se une a la de Castilla y la de Navarra Norteña a Francia.
Navarra continuó su vida como Reino independiente hasta 1512. La Liga Santísima de 1511 unió, entre otros, al Papa Julio II, al Rey de Inglaterra, Enrique VIII, y a Fernando el Católico. Con el objeto o la excusa de combatir a los franceses, el Ejército inglés desembarcó en Pasajes, la flota inglesa se situó en el Golfo de Vizcaya, y las tropas de Fernando el Católico ocuparon Navarra peninsular, que en 1515 fue unida a la Corona de Castilla, como Reino independiente, conservando todos sus Fueros y prerrogativas. Los Reyes legítimos de Navarra siguieron siéndolo de la Navarra norteña, hasta que Enrique III de Navarra pasó a ser Enrique IV de Francia. Desde entonces, los soberanos franceses, hasta Luís XVIII inclusive, lo fueron Reyes de Francia y de Navarra.
14,- Término de la vida foral vasca - El Estatuto de Autonomía,
La vida foral vasca, cuyo sentido daremos seguidamente, terminó para Laburdi, Benabarre y Zuberoa, el 5 de Agosto de 1789 por acuerdo de la Asamblea Constituyente de París. Para Álava, Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya terminó en 25 de Octubre de 1839 por acuerdo del Parlamento de la Monarquía española. Hoy, las tres primeras son parte del Departamento francés de Bajos Pirineos y las cuatro últimas provincias de España. La República Española inició la rectificación de la política monárquica, otorgando Estatutos de Autonomía a los países con personalidad política propia. A su amparo fue proclamado el Estatuto Vasco de 1 de Octubre de 1936, creando un régimen a base de extensas facultades atribuidas al país en los órdenes legislativo, ejecutivo y judicial. El General Franco anuló aquel régimen. Navarra y Álava conservan actualmente algunas facultades autonómicas en el orden económico-administrativo y fiscal, totalmente abolidas para Guipúzcoa y Vizcaya.
Hemos andado en unos pocos minutos desde las edades oscuras de la Prehistoria hasta nuestros días. Vamos a posar ante instituciones y momentos históricos precisos, para reflejar de alguna manera el alma de nuestra Historia.
5.- El pueblo vasco, el cruce de las rutas de la Historia de Europa Occidental, lucha por subsistir.
Hay quien afirma, de buena fe, que el pueblo vasco se ha conservado desde los tiempos anteriores a la Historia hasta hoy porque vivió aislado, metido en su concha, defendido en la torre de marfil de su exclusivismo. Eso, queridos amigos, es una fantasía de poetas. Pero eso no es la realidad histórica, ni se le parece de lejos. El pueblo vasco vivió siempre en el cruce de los caminos, donde está enclavado el territorio que hoy ocupa. Debe el existir hoy, no menos al espíritu político de adaptación, que a la fortaleza de su pueblo. El pueblo vasco ha sabido hacer virtud de la flaqueza en momentos bien trascendentales de su vida. Y por haberlo hecho, subsiste hoy.
Roma exterminó la civilización de Almería, a la manera que Hitler pretendió exterminar a los judíos; y no obstante Roma pactó con los vascos un modus vivendi, que solamente conocemos por sus efectos; la subsistencia del pueblo, de la cultura y del idioma vasco.
Al derrumbarse el Imperio Romano, son los vascos sus últimos defensores en el Occidente. Defienden el modus vivendi que les ha permitido vivir más de tres siglos de paz. Los hombres que habitaban en las villas romanas y los que vivían en las montañas se unen, sin que exista noticia de luchas internas hasta que sobreviene, siglos más tarde, por causas diversas, la guerra de los barrios en Pamplona.
Surgen en el Occidente reinos. Y los vascos proclaman su Rey: "Rey de Pamplona y de las Montañas", que es su primer título. Previamente habían proclamado un Duque, el Duque de Vasconia, ceñidos a normas que trae el régimen feudal que se adueña de Europa. Vizcaya, Guipúzcoa y Laburdi, situados en el corazón del país, se defienden mejor contra las corrientes feudales, que penetran ampliamente en Álava, Zuberoa y Navarra, dejando en ésta, como en la organización británica de hoy, a los nobles y a los obispos, compartir con la representación del pueblo el poder legislativo del Estado.
El Testamento de Sancho el Mayor pudo obedecer a motivos diversos, en los que no voy a entrar ahora. Pero, es lo cierto que, separó a vascos e íberos, reuniendo a los primeros en los Reinos de Navarra y Aragón, y a los segundos en el de Castilla. Si Sancho el Mayor hubiera dejado reunidos todos sus Reinos, centrados en su capital, Pamplona, es lo probable que el pueblo vasco hubiera desaparecido como tal, subsumido en el conjunto peninsular. Debe su existencia tal vez de manera trascendente, a aquella separación. Nosotros no comprendemos hoy la razón del por qué Aragón, que a la sazón se reducía al país de los Jacenses, tan vascos como los restantes, se constituyó en Reino independiente de Navarra. Se dan motivos estratégicos y familiares. Pero, yo tengo por probable que, si los Reinos de Castilla, Aragón y Navarra hubieran quedado formando uno solo en aquel momento histórico, la colectividad vasca hubiera perdido sus contornos, y habría llegado al día de hoy convertida en una región de Castilla.
Las luchas de Navarra contra Castilla, tienen el aspecto aparente de guerras de Reyes; pero el sentido íntimo, profundo y trascendental, de lucha por la subsistencia de un pueblo, que se adapta a las circunstancias, que organiza sus derrotas, que cultiva su pobreza, y que aprovecha sus divisiones hasta para subsistir. Al día siguiente de la derrota de Navarra por Castilla en la batalla de Atapuerca en 1054, nace el Señorío de Vizcaya, independiente de Navarra, con un Señor que es alto dignatario de la Corte de Castilla. A ésta le interesa sobremanera respetar sus Fueros a los vizcaínos, para que sean buenos soldados de su Señor, y a las órdenes de éste, puedan luchar, como lo hacen, contra Navarra.
En 1176 Castilla vencedora de Navarra, corre peligro de anexionarla. Sancho VI el Sabio de Navarra paga la subsistencia del país con la pérdida de Rioja y Bureba en el laudo arbitral inglés de 1177, que se ejecuta en 1179. Al someterse al laudo el navarro, sabe que el Rey de Inglaterra, Enrique II, es suegro del Rey de Castilla, Alfonso VIII. Pero, ha salvado la vida del país.
El hecho se repite en 1200. Gipúzcoa, Álava y el Duranguesado salen de Navarra y entran en la esfera de la Corona de Castilla, con las máximas garantías de respeto a sus personalidades políticas respectivas. Al Rey de Castilla le interesaba disponer de soldados para luchar contra Navarra. Los paga con respetar a los vascos su libertad originaria. Pero, la máxima garantía para los Fueros y libertades de Euzkadi Occidental, la otorga, con su sola existencia, el Reino de Navarra.
Incorporada Navarra Peninsular a la Corona de Castilla, se respetan al Reino de Navarra la integridad de sus Fueros, con largueza y generosidad impropias del vencedor sobre el vencido. Pero, es que, al Norte del Pirineo queda la Navarra Norteña, y al frente de sus destinos la Casa Real de Navarra, que llena con sus actividades, tratados, operaciones militares y gestión política, largos años de Historia, Y el Rey de Castilla necesitaba tener satisfechos a los navarros del Sur, para que no fueran resistencia puesta al servicio de sus soberanos legítimos.
Yo soy navarro. Pero si no lo fuera, pensaría también cuánto debe Euzkadi a Navarra. Y soy republicano, mas reconozco que la instituci