Se han publicado dos volúmenes más de las obras completas de Francesc Cambó: Discursos i conferencies y Articles, preparados, por Jordi Casassas. Con un total de dos mil páginas cubren el período 1896-1936: primer catalanismo, fundación de la Lliga, mancomunitat, dictadura y república. Aparecen episodios tan apasionantes como la Solidaritat Catalana, la guerra de 1914, la política municipal o la campaña por el Estatut (1918). Cambó contaba con taquígrafos y así se han conservado enteros parlamentos orales que en la prensa aparecían a menudo resumidos.
Sagaz observador, internacionalmente muy informado, teorizante de lo político, catalanista granítico y pragmático negociador en periodos convulsos, con el tiempo se acrecienta la figura de Cambó.
En julio de 1936 su casa fue asaltada, robada y ocupada por gerifaltes de la FAI, mientras él se encontraba en el extranjero. Un millar de sus correligionarios tuvieron que exiliarse y algunos fueron asesinados. A causa de ello Cambó dio apoyo a los militares sublevados confiando en que, si ganaban, pondrían orden y podría volver a Catalunya. Entonces no se conocían los crímenes de la zona franquista. Vivió en Europa, pero se afincó en Argentina, desde donde, gracias a su antiguo equipo barcelonés, seguía el día a día de la persecución anticatalanista. En 1939, a través de Estelrich intentó publicar un diario en catalán, que fue denegado. Y la Fundació Bernat Metge, de clásicos, no se autorizó hasta 1946. El desengaño del político se refleja en su epistolario inédito. Se mantuvo en el exilio desde donde subvencionó la Miscel-lánia Fabra (Buenos Aires, 1943), los Quaderns de l'exili, de México, y con suma discreción ayudaba económicamente al maestro Manuel de Falla y al político republicano Joan Moles y Armella, también en México. ¿Quién se acuerda de estos mecenazgos? Cambó murió en 1947 dé una extraña infección cuando tenía a punto la vuelta a Catalunya. De los funerales de Cambó en Pompeia se conserva el recordatorio con la sentencia del salmista: Eli dilatà la glòria del seu poble. La prensa del exilio, en general, le trató con respeto y en Germanor, de Santiago de Chile, apareció un brillante estudio de Rovira i Virgili sobre la oratoria camboniana, todavía no superado.
El diputado Aguirre y los nacionalistas vascos tuvieron relación con Cambó en tiempos de la República. Sus Memorias hablan de ello.

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