Ya era hora. Han pasado 72 años en silencio. Su muerte aparentemente no se había producido. La Cruzada bendecida por los Obispos fieles a Franco no podían tolerar ni reconocer que esos mismos Cruzados habían asesinado a quince sacerdotes vascos. Ellos eran los defensores de la Cristiandad y no sabían cómo tratar un asunto tan delicado por lo que decidieron sepultarlos en el silencio, un silencio que avaló la Jerarquía Eclesiástica. Pero ese silencio se romperá el día once en Gasteiz. Sus más directos allegados no lo verán, pero una gota de justicia se hará con ellos.
LOS OBISPOS VASCOS CONVOCAN UN FUNERAL POR LOS SACERDOTES “EJECUTADOS” POR FRANCO
Reivindican la memoria de 14 presbíteros, cuya muerte “fue ignorada y relegada al silencio”, y piden perdón.
Los sacerdotes vascos que murieron “ejecutados por el bando vencedor” de la Guerra Civil serán recordados en un funeral conjunto a iniciativa de los obispos de Euzkadi. Los cuatro prelados anunciaron en un documento que el oficio religioso, previsto para el próximo día 11 en Vitoria, pretende recuperar la memoria de los presbíteros, cuya muerte -en 12 de los casos- fue ignorada y no fue registrada de manera oficial.
Los obispos pretenden zanjar así la polémica que se reavivó en octubre de 2007 con ocasión de la beatificación en Roma de 498 mártires, y que ya había aflorado en otras ocasiones cuando se trataba de recordar a las víctimas de una de las partes de la contienda fratricida. En Euzkadi ha habido un movimiento importante para localizar fosas de ciudadanos fusilados durante la Guerra Civil y reivindicar la memoria y los derechos de quienes lucharon en el bando republicano.
Del casi medio millar de mártires beatificados el 28 de octubre de 2007, al menos 20 pertenecían a la diócesis de Bizkaia. Por ese motivo, el obispo de Bilbao y entonces presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, celebró un “Te Deum” de acción de gracias en la catedral de Santiago, un acto que le sirvió para volver a apostar “por la reconciliación y la convivencia pacífica”. También ahora, los cuatro prelados vascos aprovechan, como lo han hecho en otras ocasiones, para rechazar la violencia y la muerte “como medio de resolución de las diferencias políticas y sociales”.
En el mencionado “Te Deum”, consciente del malestar que se vivía en las diócesis vascas por unas ceremonias que se consideraban “parciales”, monseñor Blázquez se atrevió a deslizar un mensaje conciliador. “El que unos cristianos hayan sido beatificados no significa que otros sean desatendidos y olvidados”, señaló en su homilía. “Podemos decir -añadió- que en la beatificación son mártires cristianos todos los que están, pero probablemente no están todos los que son. Dios lo sabe. Un proceso instruido con seriedad y rigor puede mostrar si en otros se dan también las condiciones para ser beatificados como mártires. La puerta está abierta para el discernimiento”, concedió.
Por eso, veinte meses después, los obispos de Bilbao, Ricardo Blázquez y Mario Iceta, el de Vitoria, Miguel Asurmendi, y el de San Sebastián, Juan María Uriarte, cumplen con lo que consideraban “un deber pendiente” y suscriben “un ejercicio de purificación de la memoria”. Junto al recuerdo de las centenares de personas que fueron ejecutadas, víctimas de odios y venganzas, los prelados quieren contribuir a dignificar a aquellos presbíteros que, “habiendo sido ejecutados por los vencedores han sido relegados al silencio”.
Se trata de Martín Lecuona Echabeguren, Gervasio Albizu Vidaur, José Adarraga Larburu, José Sagarna Uriarte, Alejandro Mendicute Liceaga, José Otano Miguelez, José Joaquín Arín Oyarzabal, Leonardo Guridi Arrázola, José Marquiegui Olazábal, José Ignacio Peñagaricano Solozabal, Celestino Onaindía Zuloaga, Jorge Iturricastillo Aranzabal, Román de San José Urtiaga Elezburu y José Ariztimuño Olaso. Este último, que firmaba sus artículos como 'Aitzol', fue un reconocido periodista y escritor, al que muchos historiadores catalogan como ideólogo del nacionalismo vasco. En los registros diocesanos y parroquiales de Euzkadi sólo constan los nombres de dos de ellos.
Los obispos advierten de que no pretenden erigirse en “jueces de los demás”, sino prestar “un servicio a la verdad”, como uno de los pilares básicos para “construir la justicia, la paz y la reconciliación”. En un ejercicio de autocrítica, además de pedir perdón e invitar a perdonar, y sin ánimo de querer “reabrir heridas, sino ayudar a curarlas o a aliviarlas”, la jerarquía vasca llama a participar en un funeral conjunto el próximo 11 de julio en la catedral nueva de Vitoria. Al mismo tiempo, anuncian la publicación de una reseña de “quienes fueron ignorados” en el Boletín Oficial de cada diócesis y su inclusión en los registros oficiales de las parroquias.
LA RAZÓN informaba de esta manera:
No fueron mártires
Según los prelados, tras la beatificación en Roma en octubre de 2007 de 498 mártires de la persecución religiosa en España (todos ellos asesinados por el bando republicano), “se nos ha recordado que catorce sacerdotes (vascos) fueron ejecutados en los años 1936 y 1937 por quienes vencieron en aquella contienda”. En aquella ocasión, algunas voces se alzaron contra la Iglesia al considerar que el Vaticano “sólo canonizaba a los mártires de un bando”. La Iglesia recordó entonces que la consideración de “mártir” se le otorga exclusivamente a quien ha sido asesinado “por odio a la fe”, y no por motivos políticos.
El historiador y sacerdote Vicente Cárcel Ortí, uno de los mayores expertos en la persecución religiosa en España, ha confirmado a LA RAZÓN que es “indudable que los 14 sacerdotes vascos fueron ajusticiados por causas políticas y no religiosas”, aunque ha restado importancia al asunto al considerar que “rezar por los difuntos siempre es bueno”. Cárcel ha referido que el propio obispo de Bilbao, monseñor Blázquez, le consultó la conveniencia de celebrar o no este funeral, que tendrá lugar en Vitoria el próximo 11 de julio. El historiador le mostró su postura favorable “siempre que quede claro que es un funeral y que no se mezcle con política”.
El sacerdote Jorge López Teulón, postulador de la causa de canonización de los mártires de Castilla La Mancha, coincide con Vicente Cárcel: “Está bien recordarlos en la oración, siempre que no se les llame mártires”. “Habría que estudiar sus vidas para declarar si fueron santos o no pero, desde luego, no se puede hablar de martirio, porque no murieron por la fe, sino por su postura favorable al separatismo”, subraya.
--------------------o--------------------
Esta gente ni olvida, ni perdona. Como hace 72 años.
¡Manda güevos! O sea que tener una "postura favorable al separatismo" es causa justa y suficiente para matar a alguien y eso no es martirio. Como bien dices Iñaki, esta gente sigue igual. Creo que todavía seguimos en la posguerra.
Publicado por: Joseba Z | 07/08/2009 en 11:32 a.m.
Esta claro, segun la Congregación para la Doctrina de la Fe de LA RAZON, los abertzales van al infierno directos.Me quedo mas tranquilo.
Gracias a los prelados Vascos, aunque tarde, es de Justicia.
La X en mi declaración de la renta se la voy a poner a otros fines sociales.
Publicado por: ible | 07/08/2009 en 11:33 a.m.
Coincido contigo en tus manifestaciones Iñaki, no obstante creo que son del todo insuficientes, aunque por algo se empieza.
De La Razón, poco mas que destacar su miseria.
http://sasetaurrena.blogspot.com/2009/06/insuficiente-todas-luces.html
Publicado por: Sasetaurrena | 07/08/2009 en 12:02 p.m.
Dios les dé a ellos también su eterno descanso.
Publicado por: Fernando | 07/08/2009 en 04:12 p.m.
Álguien, siguiendo el argumento miserable de La Razón y sus lacayos, podría justificar el asesinato de los "mártires" aduciendo que fueron ejecutados por "su postura favorable" al Fascismo. Y así, cada uno justificando lo suyo por barbaridad que sea, muy a lo español.¡Menuda gentuza!. Esa no es la doctrina de Cristo y estos "señores" no son cristianos. Son fascistas y franquistas a los que nadie en España ha tenido el valor de juzgar por sus crímenes.
La Iglesia Vasca tiene que ser valiente y dar un paso DECIDIDO adelante. Sin esconderse porque no tiene por qué, esos mártires, que se enfrentaron al Fascismo, son un motivo de orgullo.
Qué todavía andemos así es de VERGÜENZA. ¡Juicio y castigo a los fascistas y a sus apologetas YA!
Publicado por: Edu Araujo | 07/08/2009 en 09:19 p.m.
Empezaré comentando el artículo de La (sin)Razón: Dice este panfleto que la Iglesia solo considera mártires a los que han sido asesinados "por odio a la fe". Ya me explicarán los señores de La (sin)Razón a que fe se refieren. ¿A la fe en Dios? ¿A la fe en la idea de España que tenía Franco?. Añade el texto que fueron "ajusticiados" por razones políticas y no religiosas. Es posible, pero eso es aplicable a esos y a los que fueron ejecutados en el otro lado. La Iglesia española ha hecho de la idea de España un dogma de fe, las agresiones que hayan podido sufrir - condenables - no han sido por un odio contra la religión si no por un excesivo intervencionismo en la política y por meterse donde nadie les llama.
Buen artículo.
Si la Iglesia busca mártires debería coger las listas de todos los miles de personas que sufrieron los bombardeos de aquellos a los que los obispos bendecían como cruzados.
Publicado por: Jaume | 07/08/2009 en 09:56 p.m.
Felicidades Iñaki, tienes razon en todo lo que publicas, lamento que estas cosas no se hagan en otras partes de España, claro que eso es harina de otro costal.
Edu, no estoy de acuerdo en eso de "justificar lo suyo por barbaridad que sea, muy a lo español" totalmente en desacuerdo, estas cosas las justifican los fascistas, y ya sabemos que hay muchos, pero los españoles no somos así, los fascistas son asi.
Desgraciadamente podreis ver por muchos pueblos de España (si viajais) que en muchisimas iglesias sigue poniendo aquello de "Caidos por Dios y por España: Jose Antonio Primo de Rivera tal y tal y tal...
para que luego digan que la Ley de Memoria Historica es revanchista.
Por favor, tiremos el Valle de los Caidos y limpiemos calles, plazas, iglesias y demás de todo tipo de asesinos, dictadores y terroristas.
saludos.
Publicado por: vicenmar | 07/08/2009 en 11:50 p.m.
Es importante saber que la misa del domingo se celebrará en homenaje de los 13 sacerdotes y un religioso carmelita pasados por las armas por los sublevados en la Diócesis de Vitoria. Pero también hay que saber que no fueron los únicos religiosos asesinados por los franquistas, ni siquiera son todos los que fueron pasados por las armas en Euskadi.
Así, el primer sacerdote ejecutado fue Santiago Lucus Aramendia, muerto el 3 de septiembre de 1936 en Pamplona. Era Lucus capellán de la armada y no se le conocían tendencias nacionalista aunque sí preocupación social. Por otra parte, Antonio Bombín, profesor del colegio de los franciscanos de Anguciana, La Rioja, fue asesinado en La Guardia el 10 de septiembre de 1936. Ambos, pues, antes que los 14 que van a ser homenajeados el día 11 y ambos en Euskadi.
Fuera de Euskadi hubo por lo menos dos casos más. Uno en Mallorca, Jeroni Alomar Poquet, muerto el 7 de junio de 1937 acusado de comunicarse con el enemigo a través de un radiotransmisor que poseía. Y, otro, llamado Andrés Ares Díaz muerto en Galicia el 3 de octubre de 1936 por “herida que recibió por arma de fuego, al pretender fugarse, cuando por la fuerza de orden era conducido para practicar una diligencia”. El “delito” que había cometido este párroco fue no entregar a la Falange la recaudación que se había hecho en las fiestas del pueblo y que estaba bajo su custodia.
Publicado por: Iñaki Goiogana | 07/09/2009 en 01:05 p.m.
Conocia la ejecución del sacerdote Santiago Aramendia en Pamplona, pero desconocia los restantes crimenes que hace conocer en forma tan documentada,Iñaki Goiogana, al que todos aquellos que estamos interesados en la Historia Contempóranea Vasca, debemos agradecer su perseverante trabajo en favor de un veraz conocimiento de lo sucedido en Euskal Herria en el siglo XX.
Publicado por: Mikel Ezkerro | 07/09/2009 en 01:45 p.m.
Hoy al mismo tiempo que se celebra la Misa en Gasteiz, releo el impresionante relato "Seis meses en las prisiones de Franco" (1.938) de Jean Pelletier.
Apresado en el "Galerna" fué encarcelado en Ondarreta.
Dice entre otras cosas:
"El odio de los fascistas a los nacionalistas vascos era realmente implacable"
"Los facciosos han atacado preferentemente a los intelectuales vascos.La cultura es para el fascismo un enemigo al que combate ferozmente"
" Entre los sacerdotes vi a un anciano cura vasco Don Martin Lecuona. Un viejo simpático de 64 años...." "Ejercía su ministerio con un cura joven don Gervasio que solamente tenía 29 años."
"Don Martín Lecuona como el abate Aristimuño era un cura famoso entre los vascos por su bondad y sus iniciativas...."
"Dos días antes don Alejandro Mendicute, capellán de Hernani, había sido fusilado sobre una losa del cementerio de su pueblo, en el mismo sitio donde fueron asesinados mis compañeros, los pasajeros del Galerna la noche del 23 al 24 de Octubre.Era, también un sacerdote vasco de gran reputación...."
"Piedad, Señor piedad, gritaba en la cárcel , el anciano sacerdote de setenta años don José de Adarraga, fusilado juntamente con 16 presbíteros de la prisión de Ondarreta."
Goian bego.
Josefa María Setién
Publicado por: Josefa María Setién Aranburu | 07/11/2009 en 09:18 a.m.
¿Y qué problema ha tenido la Iglesia Vasca, en estos últimos 30 años para organizar este funeral? ¿Se lo hubiera prohibido Franco muerto? ¿Se lo hubiera prohibido la Santa Sede? ¿Se lo hubiera prohibido los diferentes Papas que ha habido? ¿Qué problemas han tenido? O ¿nos hemos acordado de estos curas asesinados en estos momentos por intereses políticos para hacerles el funaral?
El titular no sirve. Desde 1975 si no se ha hecho el funeral ha sido única y exclusivamente porque no se quiso o por el contrario se juzgó que no era rentable politicamente hablando.
Publicado por: Julio 09 | 07/11/2009 en 12:11 p.m.
Jean Pelletier salvó su vida, estuvo a punto de ser fusilado,porque al ser ciudadano francés, representantes diplomáticos del estado francés presionaron ante los franquistas y lograron que fuera puesto en libertad.
Pelletier fue quien alcanzó a ver por breves instantes poco antes de que fuera fusilado , al sacerdote vasco Don José de Ariztimuño, con huellas de haber sido brutalmente torturado.
Publicado por: Mikel Ezkerro | 07/11/2009 en 01:48 p.m.