Por JOSÉ ANTONIO DE AGUIRRE
Presidente de Euzkadi.
En su primer número de agosto de 1942, la revista EUZKADI del Centro Vasco de Caracas y con formato de revista de Selecciones del Reader’s Digest publicó un artículo del Lehendakari José Antonio de Aguirre que llevaba éste título y en el que el Lehendakari encontraba elementos comunes en los tres personajes que analizaba.
El léxico es el de la época, pero el trabajo es interesante. Por eso lo reproducimos a continuación.
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Tres hombres, tres épocas, tres empresas. Vasco es Loyola. Su época, la del desquiciamiento de la fe por el naciente y ya extendido principio del libre examen. Su empresa, "la mayor gloria de Dios" en todos los pueblos, en todas las razas, en todos los hombres.
Empresa universal por excelencia, empresa de unidad, honra del pueblo que le vio nacer.
Vasco es también Bolívar. Su época, la del enciclopedismo, la del liberalismo en la conciencia y en las leyes públicas, la de la emancipación de los pueblos sojuzgados. Su empresa, librar media América del yugo español, reconstituyendo pueblos libres y prósperos.
Empresa digna de quien llevaba estirpe vasca en sus venas, continuación de una historia de universalidad vasca.
Vasco es Arana, como Loyola y como Bolívar. Su época, la del olvido patrio, la de la dominación exótica penetrante y agotadora, la de los ingenuos recuerdos forales, la de la religión verbalista y rutinaria. Su empresa, la libertad de la patria, la reconstrucción de un pueblo ejemplar, la fortificación de su verdadero sentido religioso.
Empresa que Euzkadi, su patria, comprendió rápidamente, que sus hijos la han abrazado con calor, porque a la firmeza de la intención y del fin une el aval del sacrificio de su insigne propugnador.
Iñaki (Ignacio) de Loyola es el portaestandarte de una misión universal. Hombre de una sola idea, supo entregarse a ella y ponerla en acción con el calor que en las grandes empresas han puesto siempre los hijos del pueblo vasco. Todo "a mayor gloria de Dios" fue su divisa, concepción sencilla y majestuosa, que llenó su cerebro y su corazón y fue el distintivo de su obra. Esclavo de su idea, abarcó con su magisterio todos los hombres, todas las razas, todos los pueblos, porque la excelsitud de la doctrina se refería al mundo entero. A semejanza de la Iglesia universal, Iñaki de Loyola, hijo de su espíritu, fue intérprete fidelísimo de la fe, que es para todos.
La Providencia, al cuidar de los pueblos, envía guardadores de su fe; a veces, un Iñaki de Loyola; otras...
Decir que Bolívar, además de libertador de América, fue defensor de la fe de aquellos naturales, podrá parecer a algunos un contrasentido.
A este propósito, un recuerdo que además de su actualidad tiene la fuerza de la prueba:
Corrían los años del levantamiento independentista americano contra la opresión española. Como en tales casos acontece, el poder dominador aprovecha toda clase de recursos y personas para su fin de vasallaje. Entre otros, eran aprovechados los eclesiásticos que, lejos de ser evangelizadores de una doctrina que es de todos, eran propagandistas celosos del poderío español.
Bolívar se dirige a Pío VII, y, en forma personal unas veces, otras por medio de embajadas, le ruega, con todo el calor de un gobernante libertador, que el clero español y españolizante de Venezuela fuera sustituido por clero indígena, mejor conocedor del pueblo y más querido de él; que los obispados fueran ocupados por americanos y, en todo caso, provistos desde Roma y no desde Madrid, como acontecía en virtud de regio patronato.
Pío VII comprende rápido la magnitud del hecho expuesto por Bolívar, y cruza con él interesantísima, cordial y copiosa correspondencia, recibe algunos de sus enviados y se dispone a adoptar medidas en consecuencia. Pero la dominación, que no entiende el alto lenguaje de amor que comienza a relacionar al libertador de media América con el Padre de todos los fieles, amenaza con romper con Roma, mueve las cancillerías europeas, maneja la intriga, sin importarle que con ello ponga en peligro inminente la fe de las nacientes repúblicas sudamericanas. Bolívar, para aquellos "magnánimos defensores de la fe", es masón, hereje y enemigo de la religión. . .
Sin embargo, Pío VII da la razón a Bolívar, salta por encima de cuantos obstáculos se le oponen y el sacerdocio elegido desde Roma comienza a penetrar en el pueblo, al que por ser el suyo quiere y comprende.
Es la eterna lucha entre el poder despótico y la razón y el derecho, sin que importe a su ceguera que de su actitud inicua pierdan la fe pueblos enteros.
El caso se ha repetido en muchos pueblos, sin que pueda exceptuarse a Euzkadi.
Que la fe debe en Euzkadi su actual existencia vigorosa a Sabino de Arana y Goiri, es otra afirmación que no necesita prueba.
Herederos nosotros de unas generaciones de fe acomodaticia, hubieran nuestras muchedumbres derivado hacia la incredulidad si no aparece a tiempo el hombre que nos dio a conocer la patria, su derecho a la libertad y nuestra subordinación a los eternos postulados de la religión.
Le somos deudores de eterna gratitud porque, merced a él, recobró nuestro pueblo su ser nacional y ha asentado con firmeza los pilares espirituales que son su fundamento y serán su premio.
Y, como en América en tiempo del Libertador, también en Euzkadi se emplean toda clase de armas y de personas para servir a la dominación y desvirtuar el alma del pueblo.
El lema universal de Iñaki de Loyola es convertido a veces en lacayo de un espíritu de iniquidad, pues no es otro aquel que quiere avasallar a los pueblos que salieron libres de las manos del Creador.
Y nosotros, hombres civiles, pero nacionales vascos, y los que ostentando investiduras eclesiásticas son también vascos como nosotros, tenemos la grave y honda responsabilidad de la defensa del pueblo, defensa, en este caso, de su fe, de su creencia, de las costumbres que bajo su ley han florecido en nuestro pueblo. Y al imperialismo y a la estatolatría no interesa nuestro espiritualismo, no seamos cómplices -civiles y eclesiásticos- de tan grande ruina.
Bolívar clamó ante Pío VII, y el Pontífice oyó la voz de la justicia. También nosotros hemos de ser oídos, hoy o mañana, en nuestro clamor. Si los americanos fueron escuchados y complacidos, la patria que ha dado a Iñaki de Loyola lo será también.
¡Que Iñaki Deuna nos ayude en la doble empresa de guardar la fe y lograr la libertad de Euzkadi!
Es siempre mejor intentar reencarnarse en un Santo que hacerlo en un libertador, y mucho más claramente que hacerlo en un dictador. "Si se llamaba Íñigo, Íñigo se ha de llamar"
El espíritu de Sabino no justificaría la lucha armada como medio de liberación de su pueblo al contrario que sí haría, por ejemplo, Simón Bolivar.
Creo que Sabino Arana hoy por hoy no entendería el mantenimiento operativo de la banda terrorista eta. El principal ideólogo del independentismo vasco no justificaría bajo ninguna opción las 800 muertes selectivas que ha producido la banda terorista eta en España. Nunca habría llegado más allá de convocar una manifestación, promover un movimiento nacionalista alternativo en su región, capacitar a sus ciudadanos para destacar en el día a día general, proteger el medio ambiente y paisaje de su territorio, conservar sus costumbres...
Ahora el País Vasco me parece que se encuentra con un problema adicional, como es normalizar la vida política y social para que todos aquellos aspectos que se han visto fraudulentamente utilizados al servicio del independentismo vasco radical sean nuevamente puestos a disposición del desarrollo convencional de un pueblo.
Publicado por: la primera fuente | 11/01/2009 en 10:52 p.m.
¿De dónde se sacaría que Bolivar era vasco? Da por hecho que lo era por parte de padre y de madre. Craso error. Por vía materna, castellano y por vía paterna, vasco con mezcla de negra africana.
En fin, como todas las verdades del nacionalismo sean como esta...
Publicado por: Noviembre 09 | 11/02/2009 en 07:45 p.m.
Loyola, un españolista que participó en la invasión de Navarra.
Bolivar, un terrorista que mandaba exterminar a todos los peninsulares, incluso si eran vascos.
Arana, sin comentarios...
Publicado por: Conciencia | 11/03/2009 en 11:47 p.m.