“Para mi abuelo era un honor morir por Catalunya”
Por: Toni Cano
Desde México
María Luisa Gally dirige en la gran capital de México el Instituto Luis Vives, fundado por exiliados españoles y donde ella estudió. Pero, además, su segundo apellido es Companys. En virtud de la ley de memoria histórica, el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, le entregó en la Embajada de España en México, el documento de reparación de la figura de su abuelo, el president Companys, condenado y fusilado por el régimen franquista el 15 de octubre de 1940.
-Parece que vinieron de España a México para pedirle perdón.
-(Sonríe) Bueno, no. Se hizo un documento de reparación moral de la figura de mi abuelo. Seguramente es una forma de pedir perdón, pero no es un perdón con todas sus letras.
-¿Qué sentimientos tuvo?
-Me dio gusto, claro. Sobre todo en la medida en que ese fue el paso previo para lo que hay que conseguir, que es la anulación del juicio. Hasta entonces, no estaré del todo tranquila.
-Y, de todos modos, ya es tarde.
-Después de casi 70 años, usted me dirá. Yo creo que sí, que es tarde. Es tarde sobre todo para mis padres, que ya tampoco viven. A ellos les habría dado mucho más gusto que a mí, ya que fueron los que vivieron directamente con él y juntos pasaron todas las penurias que pasaron. Pero, bueno, por lo menos se hizo.
-Usted nació en México y ni siquiera conoció a su abuelo.
-Solo le pude conocer a través de mis padres. Mi madre me hablaba bastante del humanismo y carácter familiar del abuelo, y mi padre lo hacía más de su figura política y pública como president de la Generalitat.
-Su madre recibió una última carta de Companys.
-Sí, la escribió la noche antes de ser fusilado. Más que nada, en ella le pedía que siguiera con su vida, que no estuviera triste, y le decía que la quería mucho. También decía que para él era un gran honor morir por Catalunya. Que la vida era así, y que así se habían sucedido los hechos. Pero para mi madre aquella muerte fue una herida que quedó abierta el resto de su vida.
-¿Cómo percibía usted a su abuelo?
-Como un hombre justo, honesto, leal, sumamente preocupado por Catalunya; un hombre y un político absolutamente recto y honorable. Así me lo fueron transmitiendo mis padres y eso es lo que sigo pensando de él.
-El único presidente fusilado por el fascismo en Europa.
-Sí, y además secuestrado en Francia, que no se nos olvide tampoco eso.
-Tuvo que ir usted a España a pedir esta reparación y reconocimiento.
-Porque era el único camino que nos dejaba el Gobierno central para pedir la nulidad del juicio, que es lo que al fin y al cabo se trata de lograr. Fue un paso obligado, absolutamente necesario para llegar a la nulidad. Y recibí entonces el apoyo de la Generalitat de Catalunya, tanto para el viaje como para la gestión ante el Ministerio de Justicia.
-¿Por qué hay que declarar nulo aquel juicio sumarísimo?
-Para que las cosas queden bien claras. Porque, si no, es como darle en la historia un viso de legalidad a lo que fue un asesinato. Los asesinatos no tienen ningún tipo de legalidad, provengan de donde provengan. Y menos los asesinatos del fascismo. Y el de mi abuelo fue un asesinato al que se quiso dar cierta cobertura legal con un juicio militar celebrado en condiciones totalmente arbitrarias e ilegales. Todo eso tiene que quedar claro.
-Su iniciativa será, además, aleccionadora para otras familias.
-Para todo el mundo, claro. De eso se trata, de que todas las familias de las víctimas tengan esta puerta abierta a la reparación.
-El ministro Caamaño habló de 600 expedientes similares tramitados hasta ahora.
-Sí, similares a éste en el sentido de que se abrieron a represaliados juzgados e injustamente condenados por el régimen franquista.
-¿Qué supone para el exilio la revisión de la historia?
-Es una reparación tardía e incompleta, pero reparación al fin.
-¿Es usted catalana o mexicana?
-Mexicana. El exilio de mis padres me hizo nacer en México y mi nacionalidad es la mexicana. No, no tengo la nacionalidad española.
-No fue a Catalunya hasta que murió Franco.
-Fui en 1976, en un viaje personal, absolutamente personal, de conocimiento de mis raíces y mis ancestros. Fue un cúmulo de emociones, el conocer la tierra de mis padres. Y he vuelto en otras ocasiones, igual que a algunos sitios de España.
-¿Cómo ve usted desde México a Catalunya y España?
-No tengo una información muy cercana del asunto. Pero, como en otras cosas, creo que hay que tratar de entenderse y seguir adelante, ¿no?.
-Y entenderse también desde ambos lados del Atlántico.
-Claro, claro.
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