Salía yo del acto organizado por la Universidad de Deusto en su 125 aniversario. En la puerta me topé con el Lehendakari Patxi López que había salido a fumar. Era el día en el que la noticia se centraba en los comentarios en relación con el patrimonio de los diputados y senadores publicados en la página web de las dos instituciones. "Este es un país de cotillas" me dijo. Y tenía razón. Pero no me parece mal que ésto se haga. Todo lo contrario. Es más. Me gustaría que se hiciera público el patrimonio de banqueros, periodistas, médicos, arquitectos, ingenieros y constructores. Y no por nada, sino para que cuando critiquen a los políticos, sepamos de que se está hablando. Seguramente más de uno en la Casa Real habrá criticado a los políticos para ahora verse envueltos en una sonada polémica gracias a un escándalo que no se hubiera producido si éstas cosas se hubieran aireado democráticamente.
Para este 6 de mayo, la Junta Municipal del batzoki de Deusto ha organizado una serie de actos para homenajear a las “emakumes” que en un ayer no tan lejano participaron activamente en el formidable movimiento de incorporación femenina al nacionalismo militante en Emakume Abertzale Batza. Estos actos serán presididos por la esposa del lehendakari Ardanza.
La primera organización femenina de signo nacionalista nació seguramente al calor de una de tantas iniciativas patrióticas de la legendaria Juventud Vasca de Bilbao; después, en el histórico momento de entrar en acción en toda Euzkadi nació Emakume Abertzale Batza al calor del Partido Nacionalista Vasco.
Bahman Ghobadi en su película Las tortugas también vuelan, revirtió el título de una fábula persa cuya moraleja ignoró: de cómo se estrella el reptil que quiso irse de su inhóspito hábitat a un prado, volando con ayuda de dos patos y un palo. Sólo tenía que sujetarse a él con la boca cerrada, pero la abrió y se cayó. Las tortugas no vuelan y los pueblos atrapados en un medio hostil deben buscar fórmulas viables para sobrevivir en su realidad.
Xabier Mikel Errekondo es el diputado de Amaiur que el jueves 15 estuvo en La Zarzuela con el rey. Fue jugador de balonmano pero también alcalde de Usurbil y autor de ese invento que es la recogida de basuras de puerta a puerta que lógicamente le enfrentó a la Diputación de Gipuzkoa entonces regida por Markel Olano. La idea luminosa consiste en una recogida individualizada en el que cada día se retira un tipo distinto de residuos (orgánico, vidrio, papel...) cuyo objetivo es fomentar el reciclaje. La idea se basa en que la incineración es mala y que las dioxinas y furanos que se lanzan al aire, produce cáncer y mata a la gente.
“Ciudadano de honor de Europa”. Tal fue el título que otorgaron a Monnet, en 1976, los jefes de Estado y de Gobierno de la Europa comunitaria. En realidad fue más que eso. Quienes conocen a fondo la historia del movimiento europeo le llaman simplemente “padre de Europa”.
Esto es tanto más chocante cuanto que Monnet no fue ni un intelectual ni un tecnócrata ni un político. Desconocido del gran público aún hoy, a casi diez años de su muerte, fue un hombre de acción que reflexionó sobre su acción y concibió un método para llevarla a cabo. Sus reflexiones y método son útiles a todo hombre de acción.
Tras la apertura de las Cortes Generales el pasado martes los informativos hicieron hincapié que el rey había comentado en pasillos que en su discurso hablando de "la justicia igual para todos" no se había referido a su yerno, Iñaki Urdangarin. Fue el colmo de todo este despropósito. Apartado previamente el yerno por falta de ejemplaridad, sin la presencia de las Infantas Elena y Cristina, éste hoy, el rey, nos toma por tontos. A los dos días ya se ha visto en que ha quedado el sumario del juez José Castro: prevaricación, falsedad documental, fraude a la administración y malversación de fondos públicos. Y todo bajo el amparo de una Corona que "no se enteró" de donde salían los dineros para comprar una mansión en Pedralbes de seis millones, ni del tren millonario de vida de la pareja.