En el avión que me traslada a Bilbao, para asistir a un brillante congreso de la Fundación del Banco Bilbao Vizcaya, abro algunas cartas que me acaban de llegar. La primera que leo tiene una esvástica grabada y comienza así: “Sucio hebreo, Hitler habría tenido que terminar de eliminaros. ¿Cómo es que tú no has sido eliminado?” Y yo pienso: no me han eliminado, gracias a Bilbao.
No había vuelto a poner los pies en Bilbao desde el mes de mayo de 1942. Tenía entonces 15 años y viví durante casi un mes con toda mi gran familia en Bilbao, en la Pensión Arlegui (que ya no existe), mientras esperábamos poder embarcar en una pequeña nave española, el Monte Amboto, que debía llevarnos a Buenos Aires, lejos de Hitler. La España franquista acogía sin dificultad a los hebreos que escapaban. Y todavía hacía más. En 1948, en el Ejército de Israel, tuve como compañero a un hebreo búlgaro que había pasado los años de la guerra en Barcelona, donde le fue reconocida su cualidad de español, a pesar de que su familia había sido expulsada de España en 1492.
Pero el visado español no bastaba y Bilbao se había convertido en una especie de espejismo para nosotros durante varios meses. Sólo una potente recomendación del Vaticano había convencido a la Comisión Ítalo-Francesa del Armisticio para que nos concediese un pase a través de la Francia de Vichy. Otro documento esencial, el navycert inglés, había sido conseguido con total y perfecta legalidad en Génova por la Delasem, la Delegación de Asistencia a los Hebreos emigrantes, que estaba autorizada por los Gobiernos inglés e italiano a expedir tal documento. Controló su autenticidad el oficial de una nave de guerra inglesa que subió a bordo inmediatamente después de nuestra salida de las aguas territoriales. Y finalmente, el visado argentino, concedido gracias a la recomendación de un cardenal argentino a instancias de Pío XII, completaba el cortejo de documentos y certificados que nos permitió a todos nosotros no ser eliminados. Esta es mi respuesta a la pregunta que me hacen en la carta.
Gracias a Dios, después de todo esto, llegamos a Bilbao. Recordaba una ciudad nórdica y gris, con imponentes palacios decimonónicos en la Gran Vía, pero sucia y pobrísima. Durante un mes comimos pan negro, aceitunas, uvas y pimientos rojos. Auténticos festines con unas cuantas frutas y unos cuantos cigarrillos. España todavía estaba de rodillas. Y además, parecía extrañamente antigua, al igual que Italia, por el vestido negro de sus mujeres.
¿Y Bilbao? Sigue conservando inmutable su aspecto nórdico, que la hace parecer más a Francia que a España. En la Gran Vía, los palacios del siglo pasado, hoy interrumpidos por algunos relucientes edificios de cristal, han sido espléndidamente restaurados. Hoy, una de cada tres casas es un banco opulento. En las calles adyacentes, casas elegantes, con pintorescos miradores. Los episodios arquitectónicos posbélicos son poquísimos.
Y está el Museo Guggenheim, que se yergue con sus extrañas velas al viento de Vizcaya, sobre el fondo de las colinas todavía verdes, al lado de la ría, que conduce al puerto y al mar. El Museo corta el aliento. Indescifrable desde lejos, desde cerca parece una resplandeciente aeronave de titanio, procedente de un lejano universo, aterrizada en esta severa esquina de España. De cerca muestra toda su magnificencia: gente pequeña en los espacios inmensos creados por una arquitectura alienígena, pero pensada primero por una mente humana. Es más una escultura que un edificio. He sentido una fortísima emoción. Pero no sé en qué medida esta reacción mía estuvo influida por el pensamiento de que ésta era la misma Bilbao, cuna de la industria española, y, al mismo tiempo, otra Bilbao, en otra España y en otra Europa. ¿Quién hubiera podido soñar, mientras dejábamos a Europa en llamas, que esto iba a suceder durante nuestra vida?
España me parece joven y fuerte, cuando entonces era débil y decrépita. ¡Cómo cambia el mundo! Los carteles de la autopista anuncian la llegada a Bilbo-Bilbao, los rótulos de los comercios son a menudo bilingües. Estamos en Euzkadi, el País Vasco, inquieto y ansioso por conseguir una nueva libertad. Pero aquí la gente sólo habla español y el Rey, cuando viene de visita, es bien acogido. En este ambiente, hablamos de Europa y de cultura, un poco en todas las lenguas, incluido el ruso de Sndrey Woznesensky, que está sentado a mi lado y que, en mis años rusos, los años de Kruschov, cantaba a la nueva alma de su gran país. ¡Cuánta historia sobre las espaldas de esta Europa! Pero la nave va.
*Arrigo Levi es escritor y columnista del “Corriere della Sera”
Gordillo ha salido en la tele diciendo que está recibiendo amenazas de muerte
http://www.publico.es/espana/440907/gordillo-denunciara-ante-los-tribunales-una-amenaza-de-muerte
Publicado por: Zenutrio | 08/23/2012 en 03:11 p.m.
Dice el Hebreu "Arrigo Levi"
Que el museo Guggenheim, corta el aliento en Bilbao.
A mi me corta el aliento, el pulso y me produce una cierta nausea.-
Publicado por: Juan Rua | 08/24/2012 en 02:27 p.m.
En Galicia aparecen perros colgados en un pinar que fue anteriormente objeto de un incendio.
http://www.lavozdegalicia.es/noticia/galicia/2012/08/21/aparecen-colgados-perros-presa-microchip-monte-carme-carballo/0003_201208G21P12997.htm
Publicado por: Nelson | 08/24/2012 en 02:46 p.m.
Rua, esos son los síntomas de la asquerosa envidia. Háztelo mirar.
Publicado por: NI NEU | 08/25/2012 en 07:36 p.m.
Ni Neu.
Envidia de un museo auspiciado por el sionismo?
Mal diagnóstico haces. Ni regalado.-
Publicado por: Juan Rua | 08/25/2012 en 09:31 p.m.
Rua:
Jodé, es que ni te lo van a regalar, prueba con la Fundación Adolf Hitler
Publicado por: Blasito | 08/25/2012 en 11:47 p.m.
- LA CIUDAD ( FANTASMA ) DE LA CULTURA DE GALICIA , EN SANTIAGO :
AQUÍ SI QUE VA UN BUEN DIAGNÓSTICO (JOJOJO)
http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20110111/54100371933/el-sueno-de-fraga-acabo-en-pesadilla-para-todos.html
El "sueño" de Fraga acabó en pesadilla para todos.
La Ciudad de la Cultura de Santiago es una pesadilla para los gobernantes gallegos, sea cual sea su signo político.
La Ciudad de la Cultura de Santiago es una pesadilla para los gobernantes gallegos, sea cual sea su signo político. La puso en marcha Manuel Fraga, a finales del siglo XX, cuando ya había cubierto dos de sus tres lustros al frente de la Xunta y creía llegada la hora de promover algo singular, “después de hacer muchas carreteras, hospitales y escuelas”. El incombustible Fraga esperaba asociar su posteridad a la cultura, y no al franquismo en el que se abrió camino. Creyó que bastaba sentirse por un día Mitterrand (gran impulsor de obras culturales) para replicar el éxito de Bilbao y su Guggenheim. Y creyó, sin estudios de las necesidades gallegas ni criterios claros sobre la función de la Ciudad, pero con ánimo monumental y la ayuda de un star architect (Peter Eisenman, que sedujo al jurado pese a subir el presupuesto inicial de 108,2 millones de euros a 132,2), que la cosa estaba hecha. Y no.
Cuando la Ciudad recibió luz verde se dijo que sus seis enormes edificios estarían terminados en tres años por los 132,2 millones mencionados. Hoy sabemos que no estará completa antes del 2017 –quizás en el 2021, ¡año Jacobeo!–, que puede costar no menos de 500 millones y que, una vez terminada, sus gastos generales (60 millones al año) supondrán el 30% del presupuesto de la consejería de Cultura gallega. Es por todo ello que la Ciudad es una pesadilla para el Gobierno popular de Feijóo, como lo fue para el de Fraga, y después para el bipartito socialista/ nacionalista de Touriño. Es decir, porque la Ciudad, dada su dimensión, es excesiva. Porque responde a una decisión mimética, irreflexiva y megalómana, de cuando muchos políticos suponían que bastaba levantar un edificio de marca para situar su ciudad en el mapa. Porque, a diferencia de otras obras desmesuradas edificadas en España, a esta le falta mucho para estar completa. Y porque en los tiempos de crisis que corren, y descartada la idea de detener el proyecto, cada día que pase hasta su término será agónico... En eso se ha convertido lo que fue el “sueño” de Fraga: en una interminable pesadilla para todos.
POR CIERTO , EL NOMBRE DEL ARQUITECTO DE ESTA RUINA , " PETER EISENMAN " , ¿ ES UN NOMBRE JUDÍO , NO ? .
Publicado por: Blasito | 08/26/2012 en 03:06 p.m.
Ando intrigado por saber quién es quién, y el jefe del Clan del Escorial.-
Publicado por: Juan Rua | 08/26/2012 en 08:35 p.m.
Rampunchín
Publicado por: Blasito | 08/27/2012 en 09:41 a.m.
Pues yo sí sé quién es el más tonto del blog Juan Rua.Tú con una diferencia abismal, porque hau trolls repugantes pero tan cortitos como tú, quizás sólo los difuntos Gonzalo y C.J. pero tú les ganas.
Publicado por: GOOFY | 08/27/2012 en 10:26 a.m.
Para conocimiento general.
A la mayoría de los gallegos, les importa un rábano si P Eisenman, es o tiene apellido judío.
Si les importa pagar esa obra faraónica y antiestética autorizada por el energúmeno ya, RIP, Fraga Iribarne y diseñada por este
histriónico arquitecto.
Con el bipartito fue propuesto convertirla en una urbanización de pisos sociales, pero
la indecisión de P.Touriño y el PSOE, lo impiideron. Tiempo habrá.-
PD. No es el caso del Guggemhein de Bilbao, donde los nativos parecen estar satisfechos
o idiotizados por algo extraño a su cultura.
Publicado por: Juan Rua | 08/27/2012 en 12:32 p.m.
RUA:
1º Por supuesto que a nadie le importa si Eiseman es o no judío, salvo a ti que eres tonto.
2º Os importará pagar esa obra dantesca, pero pagaréis.
3º El Guggemhein, hay a gente vasca que le cae mejor y a otros peor, yo siempre he escuchado quejas, el contenido del Guggemhein o el propio edificio es extraño a la cultura vasca, pero es parte de la cultura general mundial (como los Beatlles, el fútbol, los pantalones vaqueros y tantas otras cosas), que como seres humanos que somos los vascos, también es parte de nuestra cultura, también tenemos que convivir con cosas españolas que muchos podrían decir ajenas a nuestra cultura.
4º Mira quien habló de idiotas, :·)
Publicado por: Blasito | 08/27/2012 en 07:40 p.m.
COMO DIRÍAN LOS ARGENTINOS ¡QUE BRUTOS SON ESTOS GALLEGOS!
http://es.wikipedia.org/wiki/R...
Publicado por: Cebedio | 08/28/2012 en 09:55 a.m.
Rua:
Nos explicas lo de los caciques en Galicia a la hora de votar?
Publicado por: Blasito | 08/28/2012 en 10:48 a.m.
COMO DIRÍAN LOS ARGENTINOS, ¡QUÉ BRUTOS SON ESTOS GALLEGOS!
Ahora si va el enlace bien ...
http://es.wikipedia.org/wiki/Rapa_das_bestas
Publicado por: Cebedio | 08/28/2012 en 09:00 p.m.
RUA RUA RUA ...
ZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ
Publicado por: Blasito | 08/29/2012 en 07:04 p.m.