Por: Imanol Bolinaga/José Mari Etxebarria
La Democracia Cristiana fue un movimiento que alcanzó su época de máximo vigor, tras la II guerra mundial, inspirado por varios pensadores que nutrían su ideología fundamentalmente de la doctrina social de la Iglesia, entre los que destacaban Luigi Sturzo y Jacques Maritain. Las circunstancias de posguerra, de una Europa temerosa que había sido asolada por luchas cruentas, así como un avance amenazante del comunismo propiciaron la emergencia de la democracia cristiana como ideología que situaba a la persona como centro y sujeto de la acción política, así como le otorgaba de un sentido trascendente a su vida.
Fue un movimiento que se situó con toda naturalidad en el centro político, desbrozando una tercera vía entre el colectivismo y el capitalismo, rechazando tanto el liberalismo individualista como el socialista estatista. No había una única democracia cristiana europea, ni mundial. La DC tenía gran diversidad de orígenes, de referencias religiosas, filosóficas e históricas diferentes pero en las que en su defensa y en su nombre sobresalieron las figuras de Konrad Adenauer, Alcide De Gasperi, Robert Schuman, así como contaron con la participación de los líderes vascos del exilio José Antonio Agirre y Javier de Landaburu.
No obstante, en los Países de tradición mayoritariamente anglicana y luterana, como la Gran Bretaña y los Países escandinavos, respectivamente, ha sido un pensamiento marginal, aunque en Países como en Alemania y Holanda la DC de raíz católica ha integrado a corrientes protestantes de manera exitosa.
Por su parte, el socialismo o socialdemocracia ha estado representada más extensa y homogéneamente a lo largo de todos los Países del Continente, ya que se aglutinaban, esencialmente, por las fuentes de inspiración marxista.
Esta desventaja de minoría política de la DC respecto al adversario socialista, se agravó tras la caída del muro de Berlín cuando los excomunistas corrieron a engrosar las filas de la Internacional Socialista. Esta realidad de fuerza segundona se evidenciaba en las sucesivas elecciones al Parlamento europeo, desde 1979. Este hecho provocó la integración masiva de Partidos liberales y conservadores, así como otros sin identidad concreta, para finalmente lograr el objetivo obsesionadamente perseguido: derrotar al denominado socialismo en los comicios europeos de 1999, tras 20 años de primacía socialista en Europa.
La apertura de los democristianos hacia otras corrientes, que comenzó en los primeros 80, ha sido tan amplia que la DC ha quedado desfigurada a favor de una amalgama de Partidos marcadamente neoliberales y cuyo nexo de unión más característico era el antisocialismo.
En Latinoamérica, el proceso de declive de la ideología democristiana ha seguido un proceso similar, aunque también la corrupción propia y la conversión política de las antiguas guerrillas y la extrema derecha han reducido el espacio de la democracia cristiana hasta la marginación política, en muchos Países. Esta debilidad de la ODCA (Regional Latinoamericana) propició la entrada de grupos potentes de diferente jaez, conservadores, PAN, peronistas... que han dejado también en franca minoría a los democristianos. En este contexto de mayoría conservadora en las dos grandes regionales que integran la IDC, la posición de la mayoría de los Partidos fuertes, encabezados por la CDU alemana ha sido la de la fusión con la Internacional Conservadora, ya que la inmensa mayoría de los grupos compatibilizan la afiliación en esta Internacional. Es decir, sostenían la desaparición de la IDC, como tercera vía, era una superposición estéril e innecesaria que obstaculiza una respuesta eficaz al adversario socialista.
Es en este contexto de crisis, acompañado por la dimisión del Presidente Javier Rupérez y del secretario de la IDC, en el que se celebró el Congreso en Santiago de Chile llamado a la refundación del movimiento DC.
Esta crisis fue aprovechada por un PP, que pertenecía a la IDC solamente desde 1993, que desde su poder económico e influencia en Latinoamérica observa la oportunidad de rescatar y dominar una organización agonizante, que además de proveerle de una dimensión internacional histórica, se deshizo de su obsesión enfermiza, el PNV. En esta línea, ponen en marcha el motor de un rencor incontrolado y siembran la insidia y la calumnia de nuestra complicidad con el terrorismo, persuadiendo, y en ocasiones chantajeando, desde el interés del que se siente poderoso, a los Partidos y gobiernos que aspiran a mantener una relación privilegiada con la Administración española.
En definitiva, en el corto-medio plazo la IDC será, un instrumento huero, al servicio de su proyección internacional y de la declarada vocación española de ejercer de puente entre Europa y Latinoamérica. Evidentemente, ni mantienen el nombre de la Democracia Cristiana aunque ésta haya quedado moribunda, para dotarse de una legitimidad histórica que carecen y de este modo compensar la vaciedad ideológica con que operan los grandes Partidos que lo gestionan.
Así acabó la larga andadura que comenzó el PNV, en 1947 en Chaudfontaine en la creación de los Nouvelles Equipes Internationales (NEI). Aunque es fácil dejarse invadir por la nostalgia y la melancolía, es preciso confesar que tras más de 50 años estamos en otra era, en la que los cambios vertiginosos generan crisis integrales en personas, sociedades, ideologías, Partidos e Instituciones. Por ejemplo, ahora el socialismo pretende ser liberal y la derecha intervencionista. No obstante, aunque los hombres, y la condición humana, en general, perviertan los valores que han inspirado nuestra ideología y otras, cabe señalar que las enseñanzas, por ejemplo, de Jacques Maritain tienen, hoy día, plena vigencia. El sentido ético de la política por encima del sentido puramente electoralista y pragmático, así como la humanización para la convivencia, la humanización para la paz, la humanización para satisfacer las necesidades de los más pobres, al servicio justamente de los que piden justicia y tienen hambre son valores imperecederos que fortalecen los lazos de afectividad necesarios para una convivencia digna en un marco de justicia y libertad.
Imanol Bolinaga. Ex-senador y Presidente del Consejo Vasco del Movimiento Europeo
Jose Mari Etxebarria. Coordinador Exteriores EAJ-PNV.
Hace meses escribí en este grato Blog, ante la contrariedad del ocasional interviniente Loar Errepublikatik, que Otxandio era la localidad más bella quizás de todo el País Vasco. Loar respondió que si Olite, que si Oñate, ...
En realidad me refería a la zona y, por extensión, a Olaeta, la localidad alavesa de la medallista de Lutxa-Libre Maider Unda.
ZORIONAK!
Estoy mucho más contento por esta victoria de la Sra. Unda que por cualquiera de las supuestas épicas victorias del Athletic Club de foot-ball de Bilbao.
Esta victoria es LO MEJOR !!! Qué magnífica alegoría a la esperanza y al futuro de esa Euskal Herria que muchos nos imaginamos!
Recuerdo un lema electoral de los 80' de HB: "Por esa Euskadi que imaginas".
Para mí, es la que encarna Maider Unda.
Algunos palurdos critican la candidatura de EH-Bildu porque en su Shadow Goverment que presentó Laura Mintegi prevé un Departamento con el nombre de "Soberanía Alimentaria". Pues eso es Soberanía Alimentaria: Maider, productora agropecuaria vasca y brillante deportista amateur, OLÍMPICA, la antítesis de Muniain (lo siento, chavalín, pero tienes mucho que aprender; tu madre ya no tiene que trabajar por 20 mil eurakos en la Uni de Pamplona como compañera de mi ---------, pero no te ha educado bien; aprende de Maider).
Eso es lo que queremos. Maider Unda, zu zara nagusia!
Publicado por: Donatien Martinez-Labegerie (Siófok, Balaton) | 08/11/2012 en 12:36 p.m.
Sobre la Democracia Cristiana, no hay mas
que ver en lo que se ha transformado en
Alemania con la fofa Merkel o admitiendo al
PP de Aznar. Ha muerto.-
Publicado por: Juan Rua | 08/15/2012 en 10:05 a.m.