En 1996 pactamos con el PP la Investidura de Aznar. Por el mero SI, tres acuerdos: Concierto, Formación Profesional y Devolución del Patrimonio Incautado por motivo de la Guerra. Hoy de esto, no hay nada. Y conviene reflexionar sobre lo que está pasando con un gobierno que más parece heredero directo del franquismo que un gobierno cumplidor de la ley y reparador de aquel latrocinio.
Nadie pensaba que la devolución del patrimonio incautado tras la Guerra Civil terminará en los tribunales. Tras ganar las elecciones de 1996, el PP se comprometió con el PSOE y el PNV para devolverles los bienes arrebatados por el régimen de Franco. Los socialistas reclamaban ya entonces 15.000 millones de pesetas y los nacionalistas alrededor de 5.000 millones.
Cinco años después, el PSOE había recibido 107 millones. De las 535 reclamaciones presentadas, se resolvieron 506 con el balance de sólo 15 favorables.
Al PNV las cosas no le fueron mejor. De los 5.000 millones de pesetas reclamados, ha recuperado 32 millones. Su punto de mira está ahora puesto en el horizonte de París, sobre la causa del edificio que hoy es Delegación de un Instituto Cervantes que tuvo como director; ¡ya es casualidad!, a Jon Juaristi. De la promesa del PP del 96 queda esto.
El PNV tiene cada vez más claro que no recibirá nada de los bienes incautados tras la Guerra Civil. Un Consejo de Ministros le negó la compensación de 3.000 millones de pesetas por el expolio de sus periódicos (Euzkadi, Excelsius y La Tarde), el mismo camino parece seguir la segunda propuesta del patrimonio jeltzale durante la posguerra, el edificio parisino de la Avenue Marceau, valorado en 1.132 millones de pesetas.
Cerca del lujoso George V, rozando el arco perfecto de la popular Plaza del Alma, un edificio señorial, lleno de vieja historia daba asilo al doliente exilio vasco, que a falta de tierras donde luchar, erigió en la capital de Francia un lugar de verdad y rebeldía contra el régimen del General Franco.
¡11 Avenue Marceau!. Pocos eran ayer los vascos, que al abrir el pequeño libro de su vida, no encontrarán una página expresiva de su agradecimiento, porque no había nadie que no hubiera encontrado en él, un asilo a su dolor, una ayuda a su necesidad y un consejo a su preocupación. Faro de solidaridad, en cuyos haces y sin distingos, encontraron en la dolorosa derrota, un estímulo orgulloso a su condición de vascos exiliados. Hospitales, Delegaciones y Refugios, completaron más tarde una de las obras más sólidas y eficaces de la amistad vasca, recibida con asombro por aquella Francia tan acostumbrada al desamparo de las corrientes migratorias que, durante un siglo se acogieron a su tradicional acogimiento.
En 1951 se perdió 11 Avenue Marceau. Las reiteradas reclamaciones de la diplomacia franquista, encontraron amparo en una vieja sentencia de los Tribunales del Sena, y por acuerdo del Gobierno francés, pasaron el edificio a poder de la Embajada de Franco.
La sociedad francesa "Finances et Entreprises" era propietaria de 11 Avenue Marceau. El 18 de diciembre de 1939, la Liga Internacional de Amigos de los Vascos, formuló con ella un contrato de arrendamiento, debidamente registrado. El día 21 de julio de 1943, esto es, en plena ocupación alemana, la Liga fue desposeída del edificio, en virtud de sentencia dictada por el Tribunal Civil del Sena, que transfirió la propiedad del inmueble, al reclamante Estado Español. Esta sentencia quedó sin apelación, porque la descarada alianza de España, con el Eje, presuponía y con razón, la inutilidad del recurso.
¿Pero 11 Avenue Marceau, fue alguna vez propiedad del Estado Español?. No. Fue adquirida por una Sociedad privada, con fondos de nacionalistas vascos.
Dos acciones judiciales fueron interpuestas por la Liga Internacional: 1) la sociedad "Finances et Entreprises", apeló en recurso contra una sentencia que le desposeyó del edificio en nombre de un juridicismo puramente formulario y contra su evidente derecho de propiedad. 2) La Liga Internacional de Amigos de los Vascos, arrendataria legal de la Sociedad y, por tanto de 11 Avenue Marceau, apeló en recurso contra la orden de ejecución que le condenó a la expulsión. Y pese a esta doble apelación, el Gobierno francés, cediendo al chantaje que significó el cierre de varias instituciones francesas de enseñanza que funcionaban en suelo español, interrumpió el curso de la justicia contra todas las reglas de la tradición, contra el principio de la independencia del Poder Judicial, al servicio de una expoliación que sabía cubrirse con apariencia de una justicia injusta.
En Julio de 1940, cuando todo París sentía en sus carnes el dolor de la ocupación alemana, falangistas y gestapos ocuparon violentamente 11 Avenue Marceau, llevando a las astas de sus balcones, en enlace fraternal las banderas de Franco y de Hitler, que poco después y tras la victoria aliada, habrían de ser arriadas con prisa, la misma que llevó hasta el seguro cobijo de Hendaya a los diplomáticos franquistas, que encabezados por el escurridizo, Von Lequerica, huían de la justicia aliada y de la indignación popular.
Los vascos leales a la causa de Francia, soldados de la causa democrática, volvieron con honores de cariño y simpatía a su casa, a su vieja y acogedora 11 Avenue Marceau.
Y en 1951 tuvieron que ser los simpáticos uniformes "bleus" de la gendarmería, los que, en cumplimiento de órdenes judiciales, lanzaron a la calle a sus moradores, quienes respetuosos con la ley, haciendo esfuerzos para no llorar, formaron un coro improvisado y ante el ajeno respeto, entonaron con toda la fuerza de sus corazones, el Himno Nacional Vasco.
José Antonio de Aguirre, ante el Comisario de policía encargado de la ejecución formuló la protesta. Dignas palabras del hombre que encarnaba el dolor vasco; palabras que reflejaban su desengaño ante la deshonrosa conducta de quienes acordaron al medida, pero sobre todo, palabras que expresan el profundo sentimiento de un leal amigo de los pueblos libres, al que le habían dejado solo en el amargo trance de decir "agur" a aquellas paredes llenas de nueva historia, historia de trabajo escrita para la familia vasca, en 11 Avenue Marceau.
No estaba solo José Antonio. Desde Dax, capital departamental de Las Landas, donde en sus inmensos pinares crearon los vascos una pequeña Euzkadi, su Obispo, Monseñor Mathieu, dirigía la víspera del desahucio, una carta al Senador Ernest Pezet, Secretario General de la Liga Internacional la siguiente carta:
"He leído con sorpresa y con indignación, los documentos que ha tenido a bien enviarme sobre el inmueble de la Avenue Marceau, cuyos propietarios legítimos están amenazados de una expulsión, que la brutalidad de la ejecución, hace aún más odiosa la iniquidad de la sentencia. Lo que más me indigna en este asunto es, la sospecha de deshonestidad que se lanza sobre exiliados, que han perdido todo menos el honor. En mis relaciones con ellos, nunca me he situado en el terreno político. Mis relaciones no han salido del terreno de la caridad y de la amistad. Pero me han dado ocasión de admirar la elevada honradez moral de sus dirigentes y la corrección constante de su actitud. Y hoy quiero aportar mi testimonio escrito sobre la integridad moral de dichos dirigentes exiliados, lamentando no poder asistir a la reunión del consejo de la Liga, convocado para el día 2 de julio. A pesar de lo que diga una sentencia dictada bajo la presión alemana, los fondos con los que se adquirió el inmueble de la Avenue Marceau, eran de origen vasco. Conozco suficientemente la poderosa solidaridad que los une a todos para conceptuar esta afirmación como verosímil y me basta conocer la lealtad de mis amigos, para estar persuadido de que dicha afirmación es cierta. Mi deseo más profundo es, que las autoridades francesas reconozcan esta verdad. No me sorprende que los propietarios del inmueble prefieran la expulsión por la fuerza, antes que reconocerse como usurpadores y ladrones, si abandonaran el edificio pasivamente y sin resistencia"
Plena confirmación de estas palabras las dio José María Lasarte, al afirmar sin posible rectificación, que "La casa de Marceau fue comprada en 1936 con dinero de los vascos de América, solidarios con sus compatriotas perseguidos entonces, como hoy, por el régimen del General Franco"
También près l'Étoile, no lejos de Marceau Etorbidea, hubo una plaza de toros. En el número 58 de Pergolese.
Se celebraron vsrias corridas de toros. Se cerró, pero no por prohibicón gubernativa.
Publicado por: Donatien Martinez-Labegerie | 09/24/2012 en 11:26 a.m.
Leo que el after organizado por el Gugenheim se saldø con agresiones y gamberrismo.
También que en el evento de la MTV organizado en Madrid, en un festivel tipo el de BBK- Kobeta, ha habido 60 heridos.
No voy a mencionar aqui la lista de muertos en el festival análogo de Duisburg hace un par de años, porque no sé si finalmente se quedaron solo en los 17 iniciales o fueron más los aplastados (aué muerte mas bonita para alguien joven!).
En fin, estoy a la espera de que aurkullu, que una vez editó un Post en su Blog diciendo que no le parce bien pagar por un evento en el que se matan toros, diga que tampoco le parce bien pagar por eventos que sistemáticamente devienen de alto riestgo físico, incluída la muerte también, pero no para bóvidos, sino para humanos, y que por consiguiente fdeberíaj prohibirse esos eventos, pues morir apalastado o ser agredido no es ni arte ni cultura.
Publicado por: Donatien Martinez-Labegerie | 09/24/2012 en 03:33 p.m.
@lauramintegi.... como asiduo votante de la IA deberías empezar a hacer tales peticiones a aquellos por quienes te sientes representado... al menos... (representado) en tu imaginario personal.
Publicado por: ocasional | 09/25/2012 en 01:25 a.m.