Juan Gracia, que pertenecía desde los 16 años al PSOE entró a formar parte en 1936 del Gobierno de Unidad Nacional presidido por José Antonio Aguirre. Durante su mandato al frente de la Consejería de Asistencia Social, su principal labor, hasta su muerte en 1941, fue ocuparse de los refugiados que huían de la Guerra Civil.
Juan Gracia Colas nació en Bilbao, en la calle Hernani, el 31 de marzo de 1888. Estudió contabilidad y peritaje mercantil. Ingresó en el Partido Socialista, PSOE, a la edad de 16 años y fundó junto a Tomás Meabe las juventudes socialistas. Entró, por oposición, en el Ayuntamiento bilbaíno como inspector de impuestos. "Desempeñó todos los cargos -comentaBA su viuda-, fue concejal varias veces, primer teniente de alcalde, alcalde interino. Entonces no era como ahora, pagaban 60 pesetasy una pluma estilográfica".
Autodidacta y con una gran cultura realizó actividades sindicales, siendo encarcelado durante dos meses en 1917. Fue también Presidente de los Jurados Mixtos de Trabajo y gozaba de una gran aceptación entre sus compañeros.
En 1936 fue miembro de la Junta de Defensa de Vizcaya y ocupó, propuesto por la Comisión Ejecutiva de la Federación Socialista de este territorio, la cartera de Asistencia Social en el Primer Gobierno de Euzkadi, el del Lehendakari Agirre.
Durante su función, su primera labor fue hacerse cargo de los primeros refugiados gipuzkoanos para más tarde, junto a Alfredo Espinosa, consejero de Sanidad, perteneciente a Unión Republicana y también con Eliodoro de la Torre, de Hacienda y del PNV, extendió su responsabilidad a Cataluña y posteriormente a Francia donde se haría cargo de la red de refugiados vascos. "Cuando yo salí de allí, el 14 de julio de 1936 -contaba la viuda de Juan Gracia- mi marido ya estaba en París preparando los refugios para la gente que iba a salir del País. También fue el encargado de mandar a los niños al extranjero según los deseos de los padres". "No se puede imaginar los disgustos que nos causaron. Los padres creían que iban a encontrar "Jauja" en Rusia y los problemas vinieron cuando no los traían".
No acabaron allí las dificultades ya que poco más tarde se declaraba la guerra en Francia. "Había tres o cuatro centros vascos en París que tuvieron que ser cerrados. El hizo todo lo que podía, incluso me quitó los ahorros que yo había reunido".
Cuando los alemanes se disponían a entrar en la capital francesa, trataron de escapar, de salvarse. Dª Áurea Pérez, su viuda, recordaba esos momentos así: "Estuvimos catorce días con catorce noches andando por las carreteras y recorrimos 350 kilómetros de ida y vuelta". Rebasados por ejército alemán tuvieron que regresar a París. Durante estas dos semanas se alimentaron esencialmente de agua azucarada. "A mí me dieron un poco de azúcar y lo echamos al agua y con eso y poco más nos sostuvimos. Yuan creía que se quedaba en el camino, en uno de los momentos se puso muy mal, no podía andar. Sólo teníamos de compañeros a los cuervos que esperaban poder cogerlo. No sé cómo pude hacerlo, y ya lo pude levantar en una de las veces y echó a andar y así llegamos a casa".
Cuando llegaron a París, Juan Gracia ya se encontraba enfermo, padecía hidropesía y el día 1 de abril de 1941, al día siguiente de haber cumplido los 53 moría. "Duró nueve meses y a pesar de todo había que seguir salvando a la gente. Él estuvo hasta el último momento en su cargo. Yo me quería volver, me sentía sola y muy triste, pero no podía porque no tenía entrada para este país, no me la quisieron dar, pero además el Lehendakari Aguirre me dijo que mi puesto como el suyo estaba allí y me quedé".
El Lehendakari Aguirre valoraba la capacidad organizativa del Consejero de Asistencia Social, Juan Gracia y era considerado como un hombre de carácter sereno, ordenado y bueno. "Mi marido -concluía su viuda- era muy humano, muy trabajador, muy entusiasta. Era un idealista". Los concejales socialistas del Ayuntamiento de Bilbao no se han acordado nunca ni de Juan Gracia ni de Santiago Aznar que también fue Concejal de Bilbao.
Iñaki,
El 18 de diciembre de 2008 agradece usted, en nombre de María Esther, que los socialistas de Bilbao consiguieran que Bilbao dedicara una calle a Santiago Aznar. Si eso es olvido ...
Por cierto que en la misma proposición se pedía lo mismo para Juan Gracia, cosa que el ayuntamiento de Bilbao no consideró preciso y al parece por el tiempo pasado, olvidable para ellos.
Salud y república
Publicado por: Tuttoenbilbao | 10/05/2012 en 11:28 p.m.