La Sociedad Bascongada de Amigos del País es el esfuerzo de una serie de hombres que en pleno siglo XVIII intentaron romper con el círculo vicioso a que se había visto dirigido el país. Es un intento serio de introducir una nueva visión de la realidad cultural y mercantil que desde sus primeros pasos tuvo que enfrentarse con los sectores más conservadores de la época que no veían con buenos ojos el espíritu renovador de los Caballeritos de Azcoitia.
Tiempo después, Menéndez y Pelayo se encargará de mandar a los Caballeritos al infierno en compañía de otros "heterodoxos españoles". Pelayo llega a confundir las Sociedades Económicas con las logias masónicas entonces nacientes en toda Europa. El tiempo se encargaría de demostrar la total invalidez de sus opiniones.
El origen de la Sociedad Bascongada hay que estudiarlo a la luz de las tertulias integradas por caballeros, clérigos y hombres de letras en Azcoitia en la casa-palacio de Insausti, residencia del Conde de Peñaflorida, verdadero impulsor y promotor de la institución.
Las reuniones se ven interrumpidas por la muerte de dos de los asistentes y por razones que impiden la celebración de estas tertulias, en las que se ha formado un triunvirato compuesto por Javier María de Munibe, Conde de Peñaflorida, Joaquín Eguía y Manuel de Altuna, todos ellos con espíritu abierto y en contacto con las corrientes enciclopedistas.
Aún interrumpidas las sesiones de la llamada Asamblea de Azcoitia, el Conde de Peñaflorida mantiene su propósito de establecer una sociedad científica a la altura de los avances que se está produciendo en los diversos campos de la ciencia y del propio progreso material de país.
En 1763 presenta su “Proyecto o plan de agricultura, ciencias y artes útiles, industria y comercio" a las Juntas forales de Guipúzcoa en Villafranca de Ordizia. Sin embargo, y pese a los esfuerzos de Javier María de Munibe, el proyecto es enviado a los diferentes pueblos de la provincia para que sea tratado en las Juntas de Julio de 1764, en las cuales se acordará remitir el proyecto a la Junta General de Zumaya a celebrar en 1765, pues según se indica, “el proyecto es inasequible".
De todas maneras, se acuerda que el mismo Conde de Peñaflorida, acompañado de quien le parezca oportuno, practique todos los experimentos que considere necesarios y comunique los resultados a la Junta de Zumaya.
Gracias a un santo Munibe logra su objetivo
Pero pese a lo expuesto surge la ocasión para que el Conde de Peñaflorida siga adelante con su proyecto. Esta se presenta por las disputas que mantenían entre sí las villas de Beasain y Vergara en torno a una penitencia alegada sobre San Martín de la Ascensión, mártir guipuzcoano en Japón.
Finalmente es Vergara quien obtiene la bula pontificia, y el triunfo se celebra con unas fiestas que comienzan el 11 de setiembre de 1764 y que duraron cinco días. Munibe aprovecha la ocasión y presenta en dichas fiestas una comedia, una ópera original y otra traducida. Acuden los Caballeritos de Azcoitia y al terminar los festejos se habla de un nuevo encuentro, lo que da ocasión a que el Conde de Peñaflorida exponga de nuevo sus proyectos.
Todos los Caballeritos prometen su esfuerzo para la realización del proyecto de una forma inmediata. El propio Conde de Peñaflorida indica que “antes de 48 horas estaban asociados". Todo esto ocurría diciembre de 1764, por lo que el Conde iba así ganando terreno a la Junta de Zumaya.
Al despedirse, se fijó la fecha del 6 febrero de 1765 para la reunión de todos los Caballeritos y se decidió que fuese Vergara el lugar donde se celebrase.
Voces en contra
Pero entre el 22 de noviembre y el 9 diciembre de 1764 circuló por Vergara, el punto elegido, un anónimo con el título de “Apología de una nueva Sociedad últimamente proyectada en esta M.N. y M.L. Provincia de Guipúzcoa con el título de Amigos del País". En el anónimo se acusa al proyecto de "libertinaje y ociosidad", cuando todavía no habían sido redactados los estatutos.
Sin embargo, el Conde de Peñaflorida mantenía su proyecto con un tesón extraordinario y consiguió atraer a muchos de que le censuraban.
A la cita del 6 de febrero de 1765 acudieron quince personas. El proyecto estaba en marcha y solamente faltaba el último empujón, que vino de la mano del propio rey. La protección del rey a la demanda de Peñaflorida fue inmediata. Carlos III, a través de una carta suscrita por su Ministro, Marqués de Grimaldi, autorizó con fecha de 8 de abril de 1765 las reuniones de los Amigos del País. La carta envió a los corregidores de Vizcaya y Guipúzcoa, así como al Diputado General de Álava. Carlos III no solo autoriza la naciente Sociedad sino que además la elogia y anima a todo el país a formar sociedades semejantes.
Poco después, en abril de 1766 se publican los “Estatutos y el Catálogo de los Señores de la Sociedad Bascongada de Amigos del País, con la noticia de los años de su creación, y los lugares de su residencia".
La Sociedad era así un hecho y el Conde de Peñaflorida había conseguido hacer realidad su proyecto que influyó notablemente en la vida comercial y cultural de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX.
A partir de 1794 se abre un largo paréntesis en sus actividades. Los franceses invaden España y la reacción popular fortalece la persecución ideológica al fenómeno de ilustración. Todo progresismo intelectual era peligroso porque fácilmente podía identificado con el tan perseguido "afrancesamiento".
El Seminario Abertzale de Munibe, Egia, Samaniego, etc., la fundación de la Sociedad Bascongada de Amigos del País, la cración dle lema Irurak-Bat, es un episodio nacional vasco que demuestra que el País Vasco no tiene nada que ver con España y que su historia discurre al margen. Eso sí, molestada y envenenada por las ambiciones políticas-territoriales de sus poderosos grandes vecinos.
Antes de que fuera mencionado el concepto de Nation por los revolucionarios en París (décadas antes), antes de que Sabin Aranatar fundara el "partido Nacionalista vasco", Samaniego -el amigo epistolar de d'Alambert- Munibe y otros abertzales, ya estaban convencidos de la existencia de una Nación, la Nación Bascongada, por cuyo esplendor había que trabajar desde la educación y la ciencia, nunca desde la superstición, desde el Humanismo, no desde el Animalismo tan penosamente de actualidad y con tragicamente cada vez más prestigo en nuestra cretinizada sociedad al que algunos nos quieren arrastrar más de dos siglos después.
Nación Bascongada, decían los ilustrados. No solo ETA. Cómo tiene que joder!
Publicado por: Donatien Martinez-Labegerie | 09/07/2012 en 09:56 a.m.
Por cierto, Munibe se parecía a Donatien-Alphonse François cuando andaba entre Charenton y Vincennes. Os habéis fijado?
Publicado por: Donatien Martinez-Labegerie | 09/07/2012 en 10:04 a.m.
No nos insultes mezxlando a los ilustrados del Irurac bat con los que asesinaban concejales y parlamentarios vascos.
Publicado por: Fortunato | 09/07/2012 en 05:50 p.m.
Te refieres a los parlamentarios y concejales torturadores y asesinos?
Publicado por: Donatien Martinez-Labegerie | 09/08/2012 en 10:46 a.m.
Escribir "Irurac bat para" j..es típico de analfabetos nacionalistas españoles, algo incompatible con la ilustración y con la inteligencia.
Publicado por: Vasco malo | 09/08/2012 en 12:51 p.m.
No creo que lo dijera para joder, sino para reivindicar la ortografía euskérica de la época, Vasco Bueno.
Lo que no deja de ser cierto es que, en efecto, algunos creen que por usar ce en lugar de ka ya eran más españoles, claro, y que por escribir ka en lugar de ce se es más vasco.
La Academia de la Lengua Vasca simplemente fijó la ka como significante del fonema "k" por simplificar.
Publicado por: Donatien Martinez-Labegerie | 09/08/2012 en 07:25 p.m.
A quiénes mató zamarreño y Caso, O Mugica el de Leitza o Carrasco de Mandragoe? Y Buesa?
Los de eta son los herederos en terror del cura santacruz, de "guerra sin cuartel" a "socializar el sufrimiento"; son lo contrario de los ilustrados de Azkoitia y sus herederos los liberales fueristas que defendian Bilbao y las libertades frente a los Zumalakarregis (el general carlistón y el "exaltado")
Publicado por: Fortunato | 09/09/2012 en 12:27 a.m.
DML, estás en este equipo de fútbol de portero, defensa, medio en punta, delantero centro, árbitro y público a la vez.
Vas a por todas, por eso en este caso no entiendo tu comentario sobre el que firma Fortunato.
Publicado por: Vasco malo | 09/09/2012 en 08:39 a.m.
Vascon Bueno & Desafortunato,
Vivent les cures trabucaires !!!
Publicado por: Donatien Martinez-Labegerie | 09/10/2012 en 09:59 a.m.
Y Fortunato quizás es el heredero de la derechona española de fusil y comunión que asesinaba en las cunetas y que aún hoy día pone trabas a la localización y desenterramiento de los restos, no digo ya del reconocimiento de las víctimas del terror franquista.
Así que menos lobos y no des lecciones a nadie.
Publicado por: Vasco malo | 09/10/2012 en 10:56 a.m.
Vasco Bueno,
Tienes razón. Si los ilustrados del Enlightment euskaldun eran patriotas, yo me apunto a ellos.
Si el cura Santa Cruz tiraba de trabuco defendiendo "la tradición", yo me apunto también.
Hay que reconocer ue me apunto a todo. Pero no me importa, siempre que ese todo esté al mismo servicio, en realidad.
Publicado por: Donatien Martinez-Labegerie | 09/10/2012 en 11:41 a.m.
Vasco malo: mis comentarios te sujieren que "quizá" soy heredero de los franquistas, estoy perplejo. ¿Que lecciones he dado? ¿Cuáles son esos lobos? ¿Estás contento ahora que "has quedado bien" con Donatien?
Parece ser que el cura Santacuz acabó sus dias en sudamérica, evangelizando indios y que murió con aureola de santidad. Quemar estaciones y fusilar ferroviarios y todo individuo que se opusiera a su fanatismo religioso no es una "tradición" recomendable, pero cada uno sabrá.
Publicado por: Fortunato | 09/10/2012 en 11:56 a.m.