En el gobierno de concentración nacional presidido por José Antonio Aguirre, el consejero comunista Juan Astigarrabia Andonegi fue en la práctica una oposición, aunque leal, al resto del gabinete. Consejero de Obras Públicas y Transportes, "Asti" dejó el Gobierno Vasco el 15 de noviembre de 1937. Acusado por la dirección estatal del Partido Comunista de España de "aguirrismo" y claudicación ante los nacionalistas, Astigarrabia sólo pudo salvar la vida gracias a la ayuda de sus compañeros de Gobierno.
En realidad, "Asti" fue la "cabeza de turco" elegida para servir de escarmiento en una situación en que los frentes se desmoronaban.
Transcurridos cincuenta años, "Asti" recordaba para el Euzkadi aquellos primeros años de su militando política.
Tras un largo exilio en Panamá y Cuba, Juan Astigarrabia regresó a Euzkadi en enero de 1980 con motivo de la convergencia entre sectores procedentes del PCE/EPK y de Euskadiko Ezkerra. Astigarrabia se convirtió de aquella manera en el símbolo de esa unión. En 1986, "Asti" nos recibió en su habitación de la Residencia de Ancianos de Zorroaga. El viejo militante comunista estaba rodeado de fotografías de su familia, repartida por distintos lugares de América. En la cabecera de la cama de su pequeña habitación sorprende la existencia de un crucifijo y de una imagen religiosa. "La verdad -comenta "Asti" entre sonrisas- es que una de las monjas de la residencia me preguntó si quería quitarlas. Yo contesté que no tenía la menor importancia, pues, lo cierto, es que para un ateo, como yo, no importa demasiado”.
Perspectiva hacia el futuro
Juan Astigarrabia da la sensación de mantener un duro carácter forjado en las dificultades de decenas de años de militancia obrera, pero al propio tiempo se le aprecian unas enormes ganas de hablar, de exponer sus puntos de vista desde una perspectiva que no permanece anclada en el pasado. "Evidentemente –confiesa- entre el Juan Astigarrabia de 1929 y el actual hay una buena diferencia. Hay toda una experiencia por detrás y toda una perspectiva hacia adelante". "Asti" explica con énfasis sus teorías sobre la crisis de los partidos que "deberán abrirse a la sociedad y lograr que la democracia se extienda más allá del ámbito parlamentario".
"Asti" recuerda los primeros años de su vida cuando todavía era un "rebelde" y cómo llegó al comunismo en la década de los veinte a través de la lectura de "El Capital". La primera huelga que organizó en el gremio de la construcción fue rememorada con detalle. Luego vendrían la huelga de los pescadores de Pasajes, los proble¬mas con las autoridades que le obligarían a marchar a Madrid, su trabajo propiciando la creación de células comunistas a lo largo de todo el Estado, una campaña tendente a la unidad de las dos grandes centrales sindicales de aquellos tiempos, UGT y CNT, su elección en el Congreso del PCE celebrado en Sevilla como miembro del Bureau Político Comunista y en 1935 un nuevo regreso a Euzkadi para hacerse cargo de la Secretaría General del PCE/EPK.
"La creación del PCE-EPK, una fuga hacia adelante"
"La conversión –asegura- de la Federación Vasco-Navarra en Partido Comunista de Euzkadi supuso una fuga hacia adelante realizada por la dirección central del PCE que pretendía con ello evitar que en el Partido Vasco sucediera lo que poco antes había ocurrido en Catalunya con la convergencia entre cuatro grupos que había dado lugar al PSUC independiente del PCE".
"Asti" cuenta cómo para evitar que lo mismo ocurriera en Euzkadi el PCE utilizaba varias técnicas: "Por un lado, en cuanto alguien destacaba en el País Vasco, era inmediatamente trasladado a Madrid con lo que se trataba de que aquí no se acumulara materia gris y por otro dotando al PCE/EPK de una estructura tal que en su dirección las fuerzas controladas directamente por el aparato de Madrid eran siempre superiores a los que vivían en Euzkadi".
Juan Astigarrabia explica cómo su regreso al País Vasco tuvo por objeto "terminar con el pistolerismo en el que había caído, especialmente en Bizkaia, el PCE". Su reputación le permitió gozar de una autoridad con la que lograría que los elementos comunistas realmente valiosos, "hasta entonces acoquinados", saldrían a la superficie.
"Un Gobierno nacional sustituyó al Frente Popular"
"Asti" deja claro que los comunistas mostraron un apoyo incondicional al Estatuto, "no al texto de Estella al que nos enfrentaba una repulsa unánime", y siguiendo esa línea autonomista fue coherente entrar en el Gobierno Vasco. "Había que añadir la virtud del Lehendakari quien, desde luego, a mí me pareció un hombre honrado en quien se podía confiar". Astigarrabia formaba parte, hasta entonces, de la Junta de Defensa de Vizcaya y se hizo cargo del departamento de Transportes y Obras Públicas.
"Para mí –asevera- la entrada en el Gobierno Vasco no supuso ningún inconveniente ni malestar, consideré que había caducado el Frente Popular, en el momento en que se formó el Gobierno Provisional de Euzkadi, para ser sustituido por un Frente Nacional. Algunos han tergiversado estas palabras, hablando de un Gobierno nacionalista, pero esto es falso. Era un Gobierno nacional en el que socia¬listas o comunistas, demuestran que sienten su Patria. El cariño que cualquier hijo de un país puede sentir por su tierra, pero sin necesidad de ser abertzale".
Derecho a veto y autonomía departamental
En lo que respecta a la estructuración del Estado español, Astigarrabia se considera, todavía hoy, un federalista al estilo de Pi Margall. Con un cariño, a veces no exento de críticas, el consejero comunista va retratando a sus compañeros de gobierno y destaca un fundamental logro de aquel gabinete. "El Lehendakari tuvo la inteligencia de instaurar el derecho de veto al que podíamos acudir cualquier consejero ante todos los temas. Junto a esto, el Lehendakari concedió una total autonomía a cada departamento y los consejeros teníamos una plena libertad de acción".
Dentro del balance de su consejería Astigarrabia destaca en el plano positivo, la nacionalización del tranvía, mientras que, en una labor de autocrítica, lamenta haber llevado a cabo la nacionalización del transporte rodado que habría apartado, según su opinión, de la causa democrática a sectores de la mediana burguesía. Entonces "Asti" prefería recorrer los frentes de batalla que permanecer detrás de la mesa de un despacho, por lo que se rodeó de un equipo formado por miembros de distintos partidos.
"Con la muerte de Aguirre, acabó una época"
Astigarrabia, no tenía pelos en la lengua y criticó duramente los "consejillos" informales que el resto del Gabinete celebraba antes de la reunión oficial del Consejo. Aunque el Lehendakari le comunicó la existencia, de aquellos "consejillos", "Asti" prefirió no acudir a ellos pues pensaba que aquello era quitarle importancia a los oficiales.
"Asti" rememora multitud de posteriores vicisitudes. La dirección estatal comunista arremetería contra Astigarrabia a quien trató de usar de escarmiento ante las sucesivas caídas de ciudades andaluzas sin disparar un tiro. "Asti” pudo salvar el "pellejo " gracias a la ayuda de sus compañeros de gabinete. Posteriormente vendrían largos años de exilio de los que "Asti" destaca su emocionante encuentro con el Lehendakari en Panamá. Cuando el 22 de marzo de 1960 Aguirre moría en París, tendrían que pasar varias semanas para que "Asti", en Panamá, tuviera conocimiento de la triste historia. "Aquello fue para mí un golpe personal terrible. Su fallecimiento suponía, además, para Euzkadi el final de un periodo histórico determinante".
EUZKADI N." 263 - 9 OCTUBRE 1986
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