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Jose I.Diaz el mejicano

Paso adelante del PNV

El PNV parece que ha conseguido desembarazarse de Josu Jon Imaz, un político que se comportaba más como un hombre de Zapatero que como un dirigente de este partido. Poco a poco, Imaz se fue convirtiendo en el dique que frenaba cualquier iniciativa del PNV que no contara con el beneplácito de la dirección del PSOE.

En Euskadi, este tipo de movimientos no son nuevos. Baste con recordar cómo un grupo de dirigentes socialistas, bajo el paraguas de Nicolás Redondo Terreros, trabajaban de hecho para el PP. Son casos como los de Rosa Díez, Gotzone Mora o Edurne Uriarte.

Imaz estaba intentando convertir al PNV en un apéndice del PSOE, o al menos, en un apéndice del zapaterismo. En los momentos más difíciles, Imaz siempre salió en apoyo del presidente del Gobierno central y secretario general del PSOE. Era su bombero en Euskadi.

Al margen de que se esté o no de acuerdo con personajes como Joseba Egibar, Juan José Ibarretxe o Xabier Arzalluz, parece evidente que estos políticos, con excesos, con defectos y con errores, representan al PNV mucho mejor que Josu Jon Imaz.

Bajo una pretendida modernización, un supuesto aggiornamiento, Imaz ocultó bajo su pragmatismo un total seguidismo de la política del PSOE y de Zapatero. A veces, incluso fue más papista que el Papa. Oyéndole, daba la impresión de que se estaba oyendo al propio presidente del Gobierno.

Por supuesto, no está solo. Imaz cuenta con importantes apoyos dentro y fuera del partido, tanto de tipo político como de tipo económico. Además, es un político hábil, inteligente y, sobre todo, muy convincente.

Su misión consistía en convertir al PNV en una especie de CiU. Pero Euskadi no es Catalunya, de la misma forma que Xabier Arzalluz y Juan José Ibarretxe no son Jordi Pujol y Artur Mas. Imaz tenía que evitar que el PNV pudiese entrar en dinámicas realmente beneficiosas para Euskadi, y lograr que siguiera al dictado las decisiones tomadas en Madrid.

Ha fracasado. Tal vez porque se le ha visto demasiado el plumero. En cualquier caso, hay que agradecerle que, tras constatar su fracaso, haya optado por irse sin organizar una bronca de considerables proporciones. Porque podría haberlo hecho. El PNV ya se partió con Carlos Garaikoetxea, y ahora podía haber ocurrido lo mismo.

Con la derrota de Imaz, pierde Zapatero, pierde Rajoy y gana Euskadi. A partir de ahora, el PNV tiene más despejado el camino para recuperar el terreno perdido. Imaz también tiene el campo libre para irse al PSOE o a alguna de las empresas de sus protectores. Y Artur Mas debería reflexionar.

Jose I.Diaz el mejicano

AMOR A LA TIERRA !!!

Esta carta ha sido motivo de estudio en colegios, universidades y también en libros. Se dice que el Presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, envía en 1854 una oferta al Jefe de Seattle (Sioux) de la Tribu Suwamish, para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos, los que hoy forman el Estado de Washington, prometiendo a cambio crear una "reservación" para el pueblo indígena. El Jefe de la Tribu responde a través de esta carta. Más alla de la veracidad de esta historia, lo que nos motiva es el profundo sentimiento de amor a la tierra materna y a la naturaleza que se expresa en este texto.

Jefe Seattle, 1854

El gran jefe de Washington envió palabra de que desea comprar nuestra tierra. El gran jefe también nos envió palabras de amistad y buenos deseos. Esto es muy amable de su parte, desde que nosotros sabemos que tiene necesidad de un poco de nuestra amistad en reciprocidad.

Pero nosotros consideramos su oferta; sabemos que de no hacerlo así el hombre blanco puede venir con pistolas a quitarnos nuestra tierra.

El gran jefe Seattle dice: "El gran jefe de Washington puede contar con nosotros sinceramente, como nuestros hermanos blancos pueden contar el regreso de las estaciones. Mis palabras son como las estrellas - no se pueden detener".

¿Cómo intentar comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? La idea nos resulta extraña. Ya que nosotros no poseemos la frescura del aire o el destello del agua. ¿Cómo pueden comprarnos esto? Lo decidiremos a tiempo.

Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi gente. Cada aguja brillante de pino, cada ribera arenosa, cada niebla en las maderas oscuras, cada claridad y zumbido del insecto es santo en la memoria y vivencias de mi gente.

Sabemos que el hombre blanco no entiende nuestra manera de ser: una porción de muestra tierra es lo mismo para él, que la siguiente. La tierra no es su hermana sino su enemiga y cuando la ha conquistado se retira de allí. Deja atrás la sepultura de su padre, no le importa.

Plagia la tierra para su hijo, no le importa. Olvida tanto la sepultura de su padre como el lugar en que nació su hijo. Su apetito devorará la Tierra y dejará detrás sólo un desierto. La sola vista de sus ciudades, llenas de pánico a los ojos del piel roja. Pero quizá esto es porque el piel roja es un "salvaje" y no entiende...

No existe un lugar pacífico en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar para oír las hojas de la primavera o el susurro del vuelo de los insectos. Pero quizá porque yo soy un salvaje no logro comprenderlo, el repiquetear parece que insulta los oídos ¿Y qué vivir, si el hombre no puede oír el adorable lamento del chotacabras o el argumento de las ranas alrededor de una charca en la noche?

El Indio prefiere el agradable sonido del viento lanzado sobre la cara del estanque, olfatear el viento limpio por un mediodía de lluvia o esencia del pino. El aire es algo muy preciado para el piel roja.

El hombre blanco parece no notar el aliento del aire. Como un agonizante de muchos días, está aterido para olfatear. Si decidiera aceptar lo haría con una condición. El hombre blanco debe tratar a las bestias de esta tierra como a sus propios hermanos.

Yo soy un salvaje y no entiendo ninguna otra forma. He visto millares de búfalos muertos por el hombre blanco, para que pudiera pasar un tren.

Yo soy un salvaje, y no entiendo como el humo del caballo de hierro puede ser más importante que el búfalo, el que nosotros matábamos solamente para poder sobrevivir ¿Qué es el hombre sin las bestias? Si todas las bestias fuéranse el hombre moriría de una gran depresión de espíritu. Cualquier cosa que le pase a los animales le pasará también al hombre. Todos los seres están relacionados. Cualquier cosa que acontezca a la tierra acontecerá también a sus hijos.

Nuestros hijos han visto a sus padres humillarse por la defensa. Nuestros guerreros han sentido vergüenza, y han cambiado sus días a la ociosidad, y contaminan sus cuerpos con dulce comida y bebida. Importa poco donde pasaremos el resto de nuestros días - no somos demasiados.

Unas pocas horas, unos pocos inviernos y ninguno de los niños de las grandes tribus, que alguna vez vivieron sobre la Tierra, saldrán para lamentarse de las tumbas de una gente que tuvo el poder y la esperanza.

Sabemos una cosa que el hombre blanco puede alguna vez descubrir. Nuestro Dios es su mismo Dios. Ustedes piensan ahora que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra. Pero no puede ser. ??l es el Dios del hombre y su compasión es indistinta para el blanco y para el rojo.

La Tierra es algo muy preciado para ??l, y el detrimento de la Tierra, es una pila de desprecios para el Creador. A los blancos les puede pasar también, quizá pronto, lo que a nuestras tribus. Continúen contaminando su cama y se sofocarán una noche en su propio desierto.

Cuando los búfalos sean exterminados, los caballos salvajes amansados, la esquina secreta de la floresta pisada con la esencia de muchos hombres y la vista rosada de las colinas sazonada de la charla de las esposas ¿donde estará la maleza? se habrá ido ¿Donde estará el águila? se habrá ido. Decir adiós al volar... al cazar... la esencia de la vida empieza a extinguirse...

Nosotros entenderíamos si supiéramos lo que el hombre blanco sueña ¿qué espera describir a sus hijos en las largas noches de invierno? ¿qué visiones arden dentro de sus pensamientos? ¿qué desean para el mañana?...

Pero nosotros somos salvajes. Los sueños del hombre blanco están ocultos para nosotros, y por ello caminaremos por nuestros propios caminos. Si llegamos a un acuerdo será para asegurar su conservación como lo han prometido.

Allí quizá podamos vivir nuestros pocos días como deseamos. Cuando el último piel roja se desvanezca de la tierra y su memoria sea solamente una sombra de una nube atravesando la pradera, estas riberas y praderas estarán aun retenidas por los espíritus de mi gente, por el amor a esta tierra como los recién nacidos aman el sonido del corazón de sus padres.

Si les vendemos nuestra tierra, consideren la siguiente condición: que el hombre blanco trate a los animales de esta tierra como sus hermanos. La Tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la Tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo..."


Jose I.Diaz el mejicano

INVASION NORTEAMERICANA A PANAMA (1989): CAUSAS Y CONSECUENCIAS
lunes, 10 de septiembre de 2007
Por Olmedo Beluche

A propósito del debate público y jurídico que se ha generado en torno al destino futuro del general Noriega, se ha reabierto en Panamá un debate sobre la invasión norteamericana de 1989. Para ayudar a refrescar la memoria, reproducimos aquí un extracto de nuestro libro "Diez años de luchas políticas y sociales en Panamá (1980-1990)". A. Los objetivos de la invasión norteamericana:

El presidente de Estados Unidos, George Bush (padre), justificó la invasión a Panamá sobre la base de una serie de pretextos cuya lógica es casi innecesario rebatir. Según Bush, los objetivos de la invasión del 20 de diciembre fueron: proteger la vida de los norteamericanos residentes en Panamá, atacar el narcotráfico sometiendo a Noriega a la justicia y "restaurar" el proceso democrático panameño.

El régimen militar jamás amenazó la vida y las propiedades de los norteamericanos y los grandes capitalistas, por el contrario, protegió hasta el final dichos intereses a costa del sacrificio de los trabajadores panameños. Hasta en el plano militar la política de las FDP fue la de evitar la confrontación, pese a las reiteradas provocaciones del ejército norteamericano. Es más, la inconsecuencia de la dirección norieguista llegó al extremo de que la mayoría absoluta de la alta oficialidad, con un par de honrosas excepciones, abandonó los cuarteles y huyó cobardemente apenas supo que venía la invasión, dejando a la tropa librada a su suerte.

Si el problema era que el general Noriega había convertido a Panamá en el paraíso del narcotráfico y el lavado de dinero, pues entonces hay que decir que estas actividades han continuado con fuerza después de la invasión. Transcurridos casi cuatro años de la invasión, el diario norteamericano Washington Post decía: "El Departamento de Estado reconoce que, aparte del propio Estados Unidos, la nuevamente democrática Panamá es el centro más activo de lavado de dinero cocainero del hemisferio" (1).

A nuestro juicio, se pueden resumir en tres los objetivos reales de la invasión norteamericana del 20 de diciembre de 1989: los relativos a la estabilizació n de la situación política y el tipo de régimen necesario para lograrlo; los económicos, que estaban muy relacionados con lo anterior, es decir, la aplicación del plan fondomonetarista; y los geopolíticos, el problema de las bases militares y su control sobre el Canal de Panamá.

Respecto al primero y segundo objetivos, es conveniente recordar lo que ya hemos señalado en los capítulos anteriores, el proceso de democratizació n que fuera pactado entre los militares panameños y el imperialismo norteamericano fue hecho añicos por las luchas de los trabajadores contra los planes de ajuste estructural. Muchas personas, al calor de las contradicciones surgidas entre la Casa Blanca y Manuel A. Noriega, a partir de 1987, olvidan que el plan de "democratizació n" fue pactado entre ambos, y que las contradicciones entre los militares panameños y los estrategas del Departamento de Estado sólo surgieron luego de 1985, cuando las luchas populares habían afectado la estabilidad política del régimen y a sus "ajustes".

El plan de "reacción democrática" se desarrolló de común acuerdo entre los militares panameños y Estados Unidos en su primera fase (1978-84), y que en 1984 éste recibió un nuevo espaldarazo de ambos con el respaldo que otorgan al presidente Ardito Barletta. La conjunción de intereses se manifestó también en el apoyo que recibió el proyecto de militarizació n de la Guardia Nacional (Ley 20) por parte del Pentágono. En prueba de esto señalamos que la ayuda financiera a las fuerzas armadas panameñas por parte de Estados Unidos saltó de 0.3 y 0.4 millones de dólares en 1980 y 1981, a 5.4 en 1982, 5.5 en 1983, 13.5 millones en 1984 (!), 10.6 en 1985, 8.2 en 1986, para volver a caer en 1987 a 3.5 millones de dólares (2).

¿Cuándo y por qué se inician las contradicciones entre el gobierno norteamericano y la cúpula militar panameña? Ya hemos citado a prominentes personalidades burguesas, como Aquilino Boyd y Arnulfo Arias, que en julio de 1985 exigían (el primero a los militares y el segundo a Estados Unidos) cambios políticos para romper la parálisis en que se había sumido el gobierno de Barletta producto de las luchas populares contra el plan fondomonetarista.

Ese año (1985) para superar la crisis, la cadena se rompió por el eslabón más débil: los militares ofrecieron la "cabeza" (en el sentido político) de Barletta. Inmediatamente importantes sectores de la burguesía y la "oposición" dieron una tregua al nuevo gobierno de Eric Delvalle en un intento por mantener a flote el proyecto de "reacción democrática".

Pero persistía un problema: debido al fraude electoral y a las luchas contra el plan de ajuste el pueblo panameño no había mordido el anzuelo, y no se comía el cuento de que vivía en un régimen democrático. Se sabía que los militares eran el poder real, y que eso no había cambiado. El asesinato de Spadafora había colocado dramáticamente este problema en el centro de la escena política, aunque no olvidemos que un año antes, en el programa de COCINA ya figuraba allí la exigencia de recortar el presupuesto de las FDP. La movilización popular amenazaba directamente al centro del poder político, las FDP, y colocaba la posibilidad de que una serie de luchas llevara a una debacle del régimen sin que existieran mecanismos de recambio.

Este es el origen de las contradicciones: un sector de la burguesía panameña, y el Departamento de Estado norteamericano, empezaron a exigir a los militares panameños (durante 1986) que adoptaran medidas concretas que hicieran creíble ante el pueblo que ellos se replegaban de la actividad política cediendo el poder a los civiles, subordinándose al Presidente de la República, etc. Había que establecer un calendario de "democratizació n", en el que la fecha clave era el retiro o jubilación del General Manuel A. Noriega, quien a los ojos de todo el mundo era el "hombre fuerte" de Panamá. Si esto no se hacía, no había manera de darle legitimidad al gobierno y al régimen, pues las masas panameñas no se tragarían el cuento de la "democracia" .

No olvidemos que el objetivo de la reacción democrática es el de crear un régimen presidencialista, con un rejuego de partidos políticos en el parlamento para que puedan canalizar el descontento popular hacia la vía electoral. De esta manera, frente a las luchas obreras y populares se crean mecanismos de intermediació n y contención que los regímenes militares no tienen.

Mientras que para la estrategia imperialista y la oposición burguesa se trataba de realizar a cabalidad la institucionalizació n democrática, lo que implicaba no sólo elecciones, sino la posibilidad de que la ADOC ganara, y que el mando de las FDP fuera impersonal, llevado por funcionarios militares sometidos a un acuerdo nacional que limitaba su intervención en aparato estatal, etc.; para el régimen militar y sus acólitos se trataba de ejecutar una "democratizació n" aparente, pero que jamás cuestionara su papel de árbitro supremo, ni su control del aparato estatal.

La resolución de la crisis se complicó hasta hacerse imposible un acuerdo gracias a las particularidades históricas panameñas, en las que el problema nacional y la presencia norteamericana determinan decisivamente los acontecimientos políticos. De manera que, una crisis que en otro país latinoamericano probablemente se habría resuelto en un tiempo menor, con la imposición por parte del imperialismo norteamericano y sus aliados internos de sus designios, en Panamá se prolongó por dos años.

Debido al arraigado sentimiento antiimperialista de importantes sectores del pueblo panameño frente a la permanente intromisión norteamericana en nuestros asuntos, una parte notable del movimiento obrero cesó sus luchas contra el régimen y su plan económico conforme aumentaban las presiones norteamericanas. Es más, parte importante de la clase obrera y las capas medias de la sociedad, apoyó activamente a Noriega porque lo veían como la cabeza de la lucha nacionalista de nuestro pueblo. Por supuesto, este hecho no está en contradicción con el apoyo de masas recibido por la Cruzada Civilista, especialmente en la clase media. Porque, aunque minoritarios con relación a los civilistas, no se puede desconocer que también el nacionalismo levantado por el régimen militar tuvo apoyo en miles de activistas.

Esta base social, activa o pasiva, fue la que permitió al régimen militar panameño sobrevivir dos años de aguda crisis política, sanciones económicas y presiones norteamericanas. A la base social interna, hay que sumar el respaldo internacional por la causa panameña frente al imperialismo norteamericano, la cual impidió siempre a la OEA votar una resolución de condena al régimen panameño, sin que por otro lado, tuviera que condenar la intromisión extranjera.

Noriega, sin ser un consecuente antimperialista ni nacionalista, se apoyó en estas contradicciones reales existentes entre Panamá y Estados Unidos, para sobrevivir autoconvirtié ndose en vocero de la causa nacionalista panameña.

El choque entre los dos proyectos políticos y el conjunto de la crisis se centró durante dos años en un sólo punto: el retiro de Noriega. Conforme la crisis política se fue agudizando este punto fue concentrando todos los problemas. Agobiado por las presiones, el General Noriega estuvo dispuesto a ceder el gobierno civil a Guillermo Endara a principios de 1989 (por eso las elecciones fueron "las más limpias de la historia", hasta el día de la elección), e inclusive después (entre junio y agosto) se propuso un "gobierno compartido" encabezado por Endara. Lo único que no aceptaba Noriega era que se le obligara a renunciar, menos aún si Estados Unidos no retiraba la acusación por narcotráfico, ni que se desmantelara la institución.

Pero ni la ADOC ni el Departamento de Estado yanqui podían aceptar a Noriega, pues su sola presencia indicaba una continuidad del régimen y de la crisis. A la vez que ellos necesitaban liquidar la autonomía relativa alcanzada por los militares panameños, para reorganizar la institución militar de acuerdo al nuevo régimen político presidencialista que se intentaba imponer.

Estas diferencias no eran meros matices, sino que tras ellas subyacía el problema concreto acerca de qué fracción detentaría el poder y sus privilegios. El triunfo de un sector eliminaba al otro. Seguramente esto es lo que quería señalar Solís Palma cuando decía que ceder a Noriega significaba el "comienzo del fin". Era el final de un régimen político, y de los funcionarios civiles y militares que lo encarnaban. Más que eso, era el final del régimen político con mayor autonomía (con respecto a Estados Unidos) de la historia panameña, el cual logró crear también una élite de funcionarios y tecnócratas con relativa independencia de lo que se ha dado en llamar la "sociedad civil".

Estas contradicciones a lo interno de la clase dominante panameña tenían que ser más agudas cuando se estaba a las puertas de la última década del siglo, momento en que, de acuerdo a los Tratados del Canal, Torrijos - Carter, debían revertir valiosas instalaciones y terrenos, así como el canal mismo, a la soberanía y economía panameñas. La fracción de la burguesía que maneje los destinos políticos del país será, sin duda, la mayor beneficiaria de la privatización de los "bienes revertidos", evaluados en unos 30,000 millones de dólares.

¿Quería el imperialismo norteamericano la destrucción del aparato de las FDP por ser un ente "nacionalista" , tal y como lo pintan los defensores del régimen militar? Definitivamente que no. Al menos durante la mayor parte de la crisis ésta no fue la intención del gobierno norteamericano. Además de que el comportamiento de las FDP, hasta principios de 1987 (y aún después), no representaba una amenaza para los intereses norteamericanos, más bien actuaban como aliadas ¿Por qué destruir un aparato cuidadosamente construido por el propio Comando Sur? Las declaraciones de los voceros de la Casa Blanca y las resoluciones del Senado llegan a apelar reiteradamente a favor de que Noriega ponga la fecha de su retiro como una medida de salvar a las FDP.

La invasión a Panamá y la destrucción de las FDP quedó colocada por la realidad recién a mediados de 1989, cuando la crisis panameña llegó a un punto sin salida, y cuando ésta se conjugó con un plan del ejército norteamericano para recuperar su prestigio e intentar superar el "síndrome de Vietnam" realizando acciones militares directas en otros países.

Según el periodista norteamericano Bob Woodward (3), la administració n del presidente George Bush empezó a planear seriamente la invasión en mayo de 1989, después de la anulación de las elecciones. Pero todavía en el mes de julio de ese año el general Frederick Woerner, jefe del Comando Sur, se oponía a la acción armada por lo que fue suplantado por el general Maxwell Thurman. Ya en octubre de 1989 la decisión de invadir estaba tomada, y simplemente se afinaban los detalles. Por eso, Estados Unidos no apoyó al mayor Moisés Giroldi y los golpistas del 3 de octubre.

¿Se oponía de tal manera el régimen militar panameño a legalizar la permanencia de sus bases militares más allá del año 2,000, de tal manera que necesitaba Estados Unidos invadir y destruir a las FDP? ¡Definitivamente no! Hasta 1987 la relación entre el Pentágono y el régimen militar fue de colaboración, por lo cual, si fuera el caso, habríase podido renegociar la permanencia de las bases militares sin que eso significara un choque violento. Todavía después, en la fase más aguda de la crisis, en agosto de 1989, el propio general Noriega dijo, "si los norteamericanos quieren las bases, que vayan y las pidan, pero que no hagan como el hombre que quiere enamorar a una mujer y la viola" (4). Esta declaración dice mucho del "nacionalismo" de Noriega y su régimen.

¿Necesita Estados Unidos renegociar la permanencia de sus bases militares en Panamá más allá del año 2,000? Definitivamente sí. Cuando el Presidente James Carter firmó el Tratado del Canal, Estados Unidos pasaba por un momento altamente crítico (Watergate, pérdida de la guerra de Vietnam, etc.). En una circunstancia como esa Norteamérica accedió a ponerle una fecha final para la presencia militar en Panamá, reservándose el derecho de intervención a perpetuidad. Pero a medida que esa potencia se ha recuperado del "síndrome de Vietnam", se ha replanteado el problema de su control sobre zonas estratégicas del mundo, y Panamá es una de ellas. Por eso, el Senado y grupos asesores en política exterior, como el llamado Grupo de Santa Fe (que asesoró los gobiernos de Reagan y Bush), han planteado con claridad el objetivo de obtener un nuevo acuerdo sobre las bases militares en nuestro país.

No se trataba de que las FDP tuvieran una postura recalcitrantemente nacionalista, pero si era cierto que Estados Unidos necesitaba resolver la crisis política panameña también para que un régimen estable, y sumiso, pueda renegociar un acuerdo de bases. Esta fue una situación parecida a lo que sucedía a fines de los años 60, la crisis política se había convertido en obstáculo para la incluso renegociación del tratado sobre el Canal de Panamá. Además, el gobierno norteamericano debía promover una reorganizació n de las fuerzas armadas panameñas, tratando de acabar con los elementos nacionalistas y torrijistas que habían crecido a lo interno y que podrían ser reacios a una relación de sometimiento hacia el Comando Sur. Esto se ha venido haciendo desde la invasión.

Lo que no es cierto es la versión propagandística lanzada por los acólitos del régimen militar, de que era completamente antagónica la existencia de las FDP y las tropas norteamericanas. Por el contrario, el Pentágono promovió en sus inicios el desarrollo de la Guardia Nacional, pues necesitaba de un cuerpo de seguridad panameño que les ayude a mantener el control sobre el Canal, sin que sus tropas tengan que intervenir constantemente.


B. El régimen de la ocupación y sus características:

La madrugada del 20 de diciembre de 1989 fue juramentado como presidente de Panamá, en una base militar norteamericana, el Lic. Guillermo Endara. Según él mismo diría en una transmisión montada por el Comando Sur, poco después de empezado el bombardeo del Cuartel Central de las FDP, la invasión norteamericana había recibido "su autorización" . Por supuesto, esto era una formalidad para intentar dar legitimidad a la invasión, porque en realidad ya estaba montada y decidida sin Endara.

El gobierno y el régimen surgidos el 20 de diciembre de 1989 quedaron marcados por la invasión, no sólo en un sentido general, sino también en su práctica concreta y cotidiana. El gobierno de Endara, especialmente durante sus primeros dos años, fue un gobierno "títere" en el sentido literal. Según denuncias realizadas por el Partido Revolucionario Democrático, y confirmadas por ex funcionarios del Partido Demócrata Cristiano, cuando salieron del gobierno, unos 42 oficiales del ejército norteamericano y miembros de la embajada de ese país codirigían los ministerios y entidades públicas junto a los ministros y directores panameños, fungiendo como supuestos "enlaces" (5). Por otra parte, se sabe que el embajador Dean Hinton acostumbraba a reunirse una vez por semana, con Endara y el Contralor Rubén D. Carles para analizar la marcha del país.

Durante el primer año de ocupación los partes policivos eran llenados en dos formularios, uno en español y otro en inglés. Las rondas policiales eran "mixtas", y aún a fines de 1993 era posible apreciar eventualmente patrullas conjuntas. Con la excusa de realizar trabajos de "acción cívica" o ejercicios militares, las tropas y pertrechos de guerra norteamericanos han deambulado por todo el país. Además el ejército norteamericano brindó, y sigue brindando, asesoría, entrenamiento y armamento a la nueva Fuerza Pública.

En cuanto a soberanía y autonomía el estado panameño retrocedió a 1903. Se firmaron toda clase de convenios que someten al país a los intereses de Estados Unidos; desde un Tratado de Asistencia Legal Mutua, por el cual los tribunales norteamericanos pueden investigar personas y cuentas en Panamá, hasta un acuerdo por el cual naves norteamericanas vigilarían el mar territorial panameño. Inclusive, un año después de la invasión, el 5 de diciembre de 1990, tropas norteamericanas volvieron a intervenir a pedido de Endara para sofocar un levantamiento de militares panameños.

En el plano económico, Estados Unidos confirmó que uno de sus objetivos con la invasión era asegurar la aplicación a cabalidad del paquete de ajuste estructural, cuando en julio de 1990 hizo firmar a Panamá un Convenio de "Donación" (supuesta ayuda para compensar los daños sufridos en la economía por la invasión). En este Convenio se impuso al país el sometimiento a la política fondomonetarista a cambio de 400 millones de dólares de ayuda, que no compensaban en nada los cerca de 4,000 millones perdidos por el PIB en dos años de sanciones y con la invasión (6).

En dicho convenio se leen condiciones impuestas por el imperialismo como las siguientes: adopción de un programa de estabilizació n económica a corto plazo que llene los requisitos del FMI; "una carta que identifique las primeras empresas públicas que serán privatizadas" ; "un plan para rebajar los aranceles de importación, eliminar las restricciones comerciales cuantitativas, y reducir el número de productos sujetos a control de precios"; prueba de que Panamá ha llegado a un acuerdo ... con el BIRD y el BID; "Prueba aceptable en la ejecución de reformas de políticas en las áreas de finanzas del sector público, privatización, política laboral y política comercial y mercantil... " (7).

Todas estas condiciones fueron luego presentadas a través de la "estrategia" económica del gobierno, o "Plan Ford", y se han cumplido más o menos fielmente por le gobierno títere de Guillermo Endara, salvo las privatizaciones, que tuvieron muchas dificultades gracias a la resistencia sindical y a las disputas de los diversos clanes empresariales.

En cuanto al problema del Canal, el gobierno de Endara empezó a dar los pasos para concretar una repartición de las áreas revertidas en beneficio de una minoría de empresarios panameños y corporaciones multinacionales, al crear la llamada Autoridad de la Región Interoceánica (1993). La misión esencial de la ARI es la de estudiar los mecanismos para privatizar, vender o arrendar las instalaciones adyacentes al canal que reviertan a la República de Panamá.

Por otro lado, se ha presentado, con carácter constitucional, la creación de la Autoridad del Canal de Panamá, entidad que administraría la vía acuática dando continuidad a la actual Comisión del Canal. Aquí también se ven frustradas las aspiraciones del pueblo panameño, ya que se pretende crear un organismo completamente autárquico y alejado tanto económica como administrativamente del resto del país. Según la reglamentació n propuesta los ingresos del Canal no serían parte del presupuesto nacional.

En cuanto a la permanencia o no de las bases militares en Panamá más allá del año 2,000, el Senado de Estados Unidos hizo una sugerencia a su gobierno para que negocie un convenio para la permanencia de las mismas, basándose en el criterio de que la "región tiene una historia de gobiernos inestables que representan una amenaza para la futura operación del canal". Los senadores opinan que los "Estados Unidos deben tener el juicio y los medios para defender el canal y asegurar su operación continua y la disponibilidad para los embarques militares y comerciales de los Estados Unidos y sus aliados en tiempos de crisis" (8).

Este es el único punto que el gobierno de Guillermo Endara dejó para su sucesor, pues el canciller panameño, Julio Linares, insistió que no era conveniente que el gobierno de Endara firme este tipo de tratado (9). Seguramente que en esta decisión jugó un papel importante el problema de que un gobierno producto de la invasión le restaría legitimidad a cualquier convenio de este tipo. Se podría argumentar que el país carecía de soberanía para decidir con libertad.

La invasión en sí misma fue condenada por todos los pueblos del mundo, incluso por gobiernos y organismos sometidos al imperialismo norteamericano, como la OEA, la ONU, etc. Y, pese a que el gobierno de Guillermo Endara intentó presentarse desde un principio como el gobierno "electo" por el pueblo panameño el 7 de mayo de 1989, su espurio origen en la invasión, le restó la legitimidad que reclamaba. En el ámbito latinoamericano el cuestionamiento a la legitimidad del gobierno títere de Endara se manifestó en el mantenimiento de la exclusión de Panamá del Grupo de Río.

Pero la socialdemocracia internacional jugó un papel de primer orden tratando de evitar la crisis prematura del gobierno títere. En febrero de 1990, Daniel Oduber junto con otros prominentes políticos latinoamericanos (como Raúl Alfonsín) solicitaron a los gobiernos del continente obviar el problema de la ilegitimidad del gobierno panameño producto de la invasión. Tal parece que este pedido surtió su efecto, pues desaparecieron las denuncias que inicialmente se hacían respecto a la legitimidad del gobierno panameño impuesto por la invasión.

En el plano interno, al gobierno panameño le costó superar su estigma. Las movilizaciones populares contra las consecuencias de la política económica y las movilizaciones antimperialistas contra la ocupación norteamericana, que se iniciaron tan temprano como junio de 1990, contribuyeron a cuestionar la permanencia del gobierno títere y su régimen. A tal punto que, Dan Quayle, a principios de 1990 llegó a sugerir la realización de elecciones.

Pero el PRD, ayudó a la estabilizació n del gobierno títere cuando modificó su posición inicial de exigir la renuncia de Endara y elecciones anticipadas, para pasar a reconocer a Endara como presidente legítimo. Desde el 26 de enero de 1990, cuando se formalizó el régimen con un cuestionado reparto de las bancas de la Asamblea Legislativa, el PRD se comportó como una oposición leal que sólo intentaba capitalizar electoralmente el descontento popular, pero nunca cuestionar la legitimidad del régimen.

Sin embargo, en el referéndum nacional sobre las reformas constitucionales, realizado el 15 de noviembre de 1992, que debía otorgar parte de la legitimidad requerida, la opinión popular fue abrumadora y contundente: en una relación de 2 a 1 el pueblo rechazó las reformas propuestas. En realidad, los votos favorables de los electores hacia el gobierno no fueron más del 13% de los electores. La abstención, símbolo también de la desilusión popular, alcanzó un 40%.

Pese a lo cual, el régimen de la ocupación y su gobierno siguieron como si nada, frente a un hecho que en circunstancias normales habrían producido una gran crisis política. Pero el sustento del gobierno títere estuvo, por un lado, en manos de las tropas norteamericanas (ahora constituidas, junto con la embajada yanqui, en máximos árbitros de las disputas interburguesas nacionales) y, por otro, en la leal actitud del PRD y su influencia en las organizaciones populares, que por todas partes llamaron a esperar a las elecciones.

C. El movimiento obrero y el régimen de la ocupación:

Pese a los miles de muertos y heridos producidos por la invasión norteamericana, el 20 de diciembre de 1989 Estados Unidos no pudo asestar una derrota histórica al movimiento obrero y popular panameño, ni imponer un gobierno fuerte. Esto se debió, en parte, al hecho de que la crisis política del régimen militar del General Noriega fue originada por la gran movilización de las masas panameñas, que entre 1983 y 1987 derribó 4 presidentes, y enfrentó los planes fondomonetaristas.

El aplauso recibido por las tropas invasoras de parte de importantes sectores de masas, sobre todo de las capas medias, lo que rompía la tradición histórica de lucha antiimperialista del pueblo panameño, encuentra en parte su explicación en que, para la conciencia confusa de muchos sectores, la caída de Noriega era la culminación de diez años de luchas y movilizaciones contra el régimen militar. Hasta cierto punto, el imperialismo y la Cruzada Civilista se ganaron la conciencia y dirección política de sectores de masas que habían luchado contra el régimen militar y sus medidas económicas. Esto obligaba a la invasión, con sus mortíferas y destructivas consecuencias, a guardar las apariencias garantizando cierto marco de libertades, y una represión selectiva, para dar credibilidad al gobierno de Endara como continuidad del proceso de democratizació n.

Cuando apenas habían transcurrido seis meses de la invasión se empezaron a producir masivas movilizaciones antimperialistas que rechazaban la ocupación norteamericana organizadas por el llamado Comité Pro Rescate de la Soberanía. Este frete antimperialista se organizó por acuerdo entre el Partido Socialista de los Trabajadores, el Partido Revolucionario de los Trabajadores y la izquierda del PRD, denominada la "Tendencia", al que luego se sumarían gremios sindicales, la Asociación de Familiares de los Caídos el 20 de Diciembre y los refugiados de guerra de El Chorrillo. El FER-29, pese a haber sido invitado, se negó a participar.

Así mismo, a mediados de 1990, se inició un proceso de lucha y movilización de los gremios de empleados públicos que enfrentaban los despidos y las privatizaciones, a través de lo que se llamó la Coordinadora por el Derecho a la Vida, encabezada por los gremios sindicales del sector público.

El 20 de junio de 1990, el recién nacido Comité Pro Rescate de la Soberanía, realizó la primera gran manifestación pública contra la invasión - ocupación, a la que asistieron cerca de 20,000 personas, según fuentes periodísticas. El 16 de octubre de ese año, los gremios públicos realizaron otra marcha de protesta contra el plan económico estimada en 50,000 personas. El 17 de noviembre un Encuentro Sindical convocó otra gran manifestación para el 4 de diciembre, a la que también asistieron decenas de miles de trabajadores, y a una huelga general a partir del día 5 de diciembre. El proceso culminante del primer año de gobierno de Guillermo Endara, fueron las decenas de miles de personas que caminaron con la Gran Marcha Negra en el primer aniversario de la invasión, al grito de: "¡Fuera tropas yanquis!".

Las movilizaciones de los sindicatos del sector público, que también fueron la vanguardia de la lucha contra el régimen militar, sólo pudieron ser contenidas a fines de 1990 y principios de 1991 con el despido en masa de las juntas directivas y delegados de los gremios del sector (Ley 25), combinado con una política de concertación nacional impulsada por la burocracia sindical, mayoritariamente socialdemócrata (PRD). Esto produjo una victoria relativa del gobierno y una aparente estabilidad del mismo durante el año 1991, lo que le permitió avanzar parcialmente en la aplicación del plan económico. Se reformó la ley orgánica del Seguro Social (aumentando los años para la jubilación, entre otras cosas), se hizo una reforma fiscal, se pagaron al contado más de 600 millones de dólares de deuda externa, se cerró Air Panamá, etc.

Se podría decir que durante 1991, Panamá también sufrió los efectos de la coyuntura política mundial marcada por la Guerra del Golfo Pérsico, en la que el imperialismo norteamericano parecía tener la ofensiva contra el movimiento de masas.

Pero desde los primeros meses de 1992 empezó a producirse un cambio en la situación política nacional, producto de la aplicación del plan económico. Asfixiadas por la miseria creciente, las masas empezaron a movilizarse y a enfrentar aspectos parciales de la política económica del régimen de ocupación. El ascenso, aunque tiene como móvil central la lucha por reivindicaciones económicas, combinaba también fuertes elementos políticos que, no iban más allá, gracias al papel de las direcciones del movimiento de masas. El ascenso empezó a producirse por sectores nuevos del movimiento popular, y no exactamente obreros o empleados públicos. Las provincias dieron la pauta.

En el primer semestre de 1992, la provincia de Bocas del Toro, afectada por un fuerte el año anterior, empezó a reclamar que el gobierno cumpliera sus promesas de reconstruir los hospitales, escuelas, carreteras y viviendas afectadas, llegando a producirse un paro provincial total, que incluyó al poderoso sindicato bananero. Al otro lado de la cordillera central, donde se encuentra la otra seccional de la empresa bananera United Brands, en Puerto Armuelles, se levantó una huelga distrital, que consiguió arrancarle al gobierno 50 millones de dólares para inversiones en obras públicas en el área.

Colón, la segunda ciudad del país, la cual padece el más alto índice de desempleo y miseria, pese a los miles de millones de dólares en ganancias que produce su Zona Libre, fue vanguardia de las luchas durante todo el año 1992. Primero, salieron a las calles los transportistas de carga amenazados por una ley que autorizaba a los comerciantes de la Zona Libre a comprar sus propios camiones. Luego, las calles fueron ocupadas por los desempleados que se organizaron en el llamado Movimiento de Desempleados de Colón (MODESCO) dirigido por jóvenes cuyas edades promedio eran inferiores a los 20 años. Durante varios meses MODESCO desarrolló movilizaciones callejeras que acabaron en batallas campales (semiinsurrecciones ) durante las cuales la policía perdía el control de la ciudad, que sólo recuperaba con el uso inusitado de la fuerza. MODESCO logró arrancarle al gobierno un plan de empleo parcial y temporal para algunos cientos de personas.

En Panamá, los habitantes del Barrio Mártir de El Chorrillo, arrasado por las tropas yanquis durante la invasión, también protagonizaron varios enfrentamientos con la policía cuando se movilizaban para exigir el pago de indemnizaciones por los bienes perdidos durante la agresión yanqui.

En el movimiento sindical, el ascenso producido durante el primer semestre del año 1992 se manifestó en un proceso de paulatina reorganizació n de los gremios de empleados públicos que habían sido virtualmente destruidos con los despidos en diciembre de 1990. Esta reorganizació n fue acompañada de reclamos salariales, exigiéndose el pago de reajustes pactados y no pagados por el gobierno desde antes de la invasión. Los empleados y profesores universitarios, del Ministerio de Desarrollo Agropecuario y del Seguro Social realizaron movilizaciones. Lo más destacado fueron los piqueteos montados por los pasacables del Canal de Panamá, protestando contra el desmejoramiento de sus condiciones de trabajo. Era la primera vez que salían a la lucha los trabajadores de la vía acuática desde hacía décadas.

Políticamente, el hecho más relevante del primer semestre de 1992 lo constituyó el fracaso de la visita del presidente norteamericano, George Bush. La visita tenía un doble propósito, mostrar ante el electorado norteamericano uno de los "logros" de la política exterior norteamericana (la invasión a Panamá), y hacer la primera manifestación pública de apoyo a la invasión y al gobierno de Endara desde enero de 1990.

Ni el gobierno norteamericano, ni su títere en Panamá, lograron su objetivo. Durante los días previos a la visita (el 11 de junio) importantes movilizaciones estudiantiles que rechazaban a Bush crearon un clima de inestabilidad en la ciudad de Panamá. La víspera, una movilización convocada por el Comité Pro Rescate de la Soberanía llegó incluso a quemar parte de la tarima que sería usada en el acto.

El propio día de la "visita", miles de panameños se movilizaron a protestar, encabezados por los familiares de los caídos durante la invasión, la federación de empleados públicos (FENASEP), diversos sindicatos y partidos de izquierda, entre los que estaba el PST y el FER-29, además de algunos sectores del PRD. Disturbios callejeros, quemas de neumáticos y las bombas lacrimógenos impidieron la realización del acto cuando ya Bush estaba sentado en la tribuna.

El fracaso del acto de Bush mostró las debilidades y la crisis creciente del gobierno y el régimen de la ocupación. Al acto sólo asistió un reducido grupo de no más de 1500 personas, muchos de los cuales eran empleados públicos obligados. La burguesía y la pequeñaburguesí a, entusiasta base social de la ocupación yanqui, no se atrevió a hacerse presente en el acto. Por otro lado, se manifestó un creciente renacimiento de la conciencia antiimperialista por parte del sector popular. Y hasta se evidenció un resentimiento en las filas de la Policía Nacional (por el uso indiscriminado de las bombas lacrimógenas) hacia los gringos, ya que durante la invasión murieron cerca de 300 miembros de las Fuerzas de Defensa.

En los meses de julio y agosto, impulsados por las luchas anteriores, salieron a la escena los trabajadores exigiendo el pago de la segunda partida del décimo tercer mes (bonificación) , que había sido destinada a los fondos del Seguro Social en la reforma recientemente aprobada en 1991. En esta ocasión la vanguardia la ocuparon los obreros bananeros de Bocas del Toro, con una huelga de casi dos semanas de duración, y los obreros de la construcción (SUNTRACS) en la ciudad de Panamá, que organizaron varias movilizaciones masivas, a las que asistieron otros sectores laborales. Fueron las primeras movilizaciones netamente obreras desde 1986. Fue una victoria importante de los trabajadores, que en un plazo de unas pocas semanas, alcanzaron el pago de esta partida.

Esta victoria dio pie a que se reforzara la organización de los sindicatos y asociaciones de empleados públicos y que estos empezaran a exigir con más fuerza el pago de los reajustes salariales pactados e incumplidos por varios años. En septiembre y octubre, la vanguardia la ocupó el Sindicato de Trabajadores del Instituto Nacional de Telecomunicaciones (SITINTEL), que con dos paros y varias manifestaciones consiguió que se le pagaran los reajustes.

Inmediatamente, en noviembre y diciembre, el ejemplo se extendió a otros sectores públicos que protagonizaron paros y movilizaciones, como los administrativos y médicos del Seguro Social, de la electricidad (SITIRHE), correos, acueductos, Universidad, etc., los cuales salieron a exigir no sólo el pago de los reajustes adeudados, sino también del monto adeudado por el gobierno desde hacía más de 4 años.

Durante 1993 el ascenso de luchas obreras iniciadas el año anterior se mantuvo. Exigiendo aumentos salariales se desarrollaron las huelgas, duramente reprimidas por la fuerza pública, de los obrero de la empresa SKANSKA, apoyados por SUNTRACS, que construía la presa alta de la hidroeléctrica de La Fortuna en Chiriquí, y los trabajadores cañeros (SITACA) de la Azucarera La Estrella, en la provincia de Coclé. También se realizó el primer paro del transporte público, por 5 días (!), que registra la historia del país.

En el sector estatal también se mantuvieron los conflictos por mejoras salariales, siendo los más destacados los siguientes (durante 1993): en febrero los empleados del IDAAN tuvieron 39 días de huelga, en agosto los 26,000 educadores se fueron a dos meses de huelga por un reajuste salarial, y los obreros del INTEL a un mes de huelga para que se cumplieran los acuerdos del año anterior. En 1994 la coyuntura política estuvo dominada por el proceso electoral y se produjo un bajón en el número de conflictos obreros, lo que no impidió huelgas como la de la DIMA y los recolectores de basura municipales, iniciada el día de las votaciones.

Los resultados electorales del 8 de mayo de 1994 confirmaron el repudio del pueblo panameño a los partidos y políticos del gobierno nacido con la invasión. La mayoría del pueblo votó rechazando tanto la política económica impuesta por la invcasión, como a los candidatos que más claramente se postulaban como pronorteamericanos. Destacan la derrota de Rubén Carles, Ray Bishop y Leo González que abogaban por un referéndum para que se queden las bases militares yanquis y la aplicación acelerada del ajuste estructural.

Es significativo que, a cuatro años de la invasión, las dos candidaturas presidenciales que más calaron en la juventud y los trabajadores, la de Ernesto Pérez Balladares y Rubén Blades, se apoyaron en gran parte en una propaganda nacionalista. Balladares apoyó su propaganda en el recuerdo de las posturas nacionalistas y las conquistas sociales del régimen del General Torrijos. Por supuesto, el suyo es un falso nacionalismo, puesto que también en la campaña se comprometió con continuar el plan de fondomonetarista de ajuste a la economía y considerar la renegociación de la permanencia de las bases militares más allá del año 2,000. Sus primeras medidas como gobierno muestran que el del PRD seguirá siendo un gobierno sumiso al imperialismo norteamericano, como su antecesor.

ismael lopez

señor anasagasti, aunque casi mejor, quito lo de señor, ya que una persona que no muestra respeto por los demas, no merece recibir un trato correcto.

Cuanto tiempo llevaba usted politicamente muerto??? cuantos años???, es usted tan poco util a la sociedad que la unica forma que tiene de aparecer en los programs sensacionalistas es atacando a la familia real???

Da usted mucha pena. Porque no se cree ni lo que dice. Con todas las veces que tuvo la oportunidad de decirle esas payasadas a los insultados a la cara. Cuales fueron las razones por las que no llamo derrochador al Rey cuando estaba como portavoz de su partido politico??? Yo se lo digo. Porque es usted un cobarde, y ahora se esconde en programas tipo Tomate, para insultar y menospreciar.

La agenda de la familia real la puede ver en su pagina web, y estoy seguro que si la hubiera visto alguna vez, no se atreveria a decir las mentiras que ha dicho. Me gustaria cual es su trabajo diario, ahora que sigue cobrando del estado español, es decir, de los impuestos de todos los españoles.

No sé que busca con este tipo de patrañas, pero solo engañara a la gente con la mente cortita como la suya, y que no ve mas alla de su ombligo.......

pili

bueno yo como aragonesa decir que del impresentable del rovira prefiero ni hablar,hoy en visto sus declaraciones señor anasagasti a la tv vasca sobre la casa real decirle que me han encantado,en este pais existe mucho miedo a tocar a los borbones y es ahi donde la libertad de expresion deja de serlo,en los corrillos se comentaran miles de cosas pero luego todo el mundo pelotea a una familia que como usted muy bien a dicho no ha trabajado en la vida y ademas madre mia como se reproducen a que velocidad,yo tengo 27 años y no vivi el 23f pero para una cosa que se supone que hizo juancar lo tenemos que venerar toda la vida.
la boda del principe con la periodista divorciada eso es una verguenza el monton de millones que salieron de las arcas publicas para casar a esos dos.
yo he visto sus comentarios esta tarde en tele 5 y decirle que tiene toda la razon y que ojala hubiera mas pòliticos como usted que se atreven a decir lo que piensan de nuestra querida e implantada familia real y no tanto peloteo,que ya vale de que vivan a nuestra costa y encima los demas no lleguemos a pagar la hipoteca.
un saludo desde zaragoza.

maite

Sr.Anasagasti:

Si a todo y a lo que se calla, que si és lo que yo pienso, es mucho más.

Salud.

jose

enhorabuena sr. anasagasti, le acabo de ver en television respondiendo a las preguntas del sr. peñafiel....entiendo que si la mayoria de los politicos de este pais..se le parecieran a ud.solo un poco, otro gallo nos cantaria...y si lleva razon sr.anasagasti son intocables, esta familia es intocable, casi tanto como el corte ingles. un saludo

narcis

He disfrutado con su "enfrentamiento" hoy en TV con el pseudoperiodista Peñafiel.Pienso que sus opiniones las compartimos una gran mayoria del pueblo español.Ha demostrado una gran valentia y ojala todos pudieramos opinar libremente como Ud. sin el temor a la Audiencia Nacional.Espero con impaciencia el finiquito de la familia real por meritos propios

Vigia_Amaya

Hay contrasentidos que no acabo de comprender:

1º El anacronismo tribal de los reyes en el mundo (no sólo España, pues recuerdo que hay un montón de reyes, sobretodo en Europa)

2º Los trasnochados nacionalismos, que son regresiones políticas a conectar con no sé que año y qué territorio de Hispania, ni porqué. Jamás me han explicado esa quemazón por el independentismo catalán, vasco, gallego, etc. etc. en una construcción de los Estados de Unidos de Europa.

Reflexionando sobre el primer punto, en España siempre lo he tenido claro, muy claro, hubo una republica con guerra civil servida por las clases decimonónicas (jerarquía eclesial, caciquismo, oligarquías y un ejercito seleccionado para apoyar a esos grupos de poder decimonónicos en contra del pueblo -siempre-) en la que nos desangramos todos, y dentro de esa España -pendiente de su Revolución como Francia o Inglaterra- los reinos de taifas caciquiles catalanes y vascos, sobretodo, que persisten.

Pero lo más sangrante no fué sólo la guerra civil -que sí- sino los 40 años que EE. UU. sostuvo al criminal dictador en España -abrazo de Eisenower, Nixon y demás gentuza-, que no sólo movió un dedo a favor de la libertad y democracia, sino que a estos criminales nazifascistasfranquistas que ganaron esa cruelísima guerra les garantizó EE.UU. DE POR VIDA la dictadura, una nación que dice ser defensora de la democracia y libertad.

Esa misma Nación-Gendarme es la que pactó y bendijo la restauración de la Monarquía en España.

Pactamos DE RODILLAS una democracia y libertad -sinónimo de aquélla- ¿QUÉ PODÍA HACER ALGUIEN QUE SE AHOGABA SINO AGARRARSE A UN HIERRO ARDIENDO?.

Esa Monarquía -que no hubo más remedio que tragar, pues iba en el paquete de la libertad- sigue siendo la imposición de un dictador. Pero no estorba ya que nada pinta ni debemos hacer que pinte...todas las leyes, incluso las constitucionales, se pueden modificar adaptándolas a los nuevos tiempos y a las nuevas necesidades

Pero contestando al 2º punto no se que coño pintan en 2007 los nacionalismos catalanes y vascos, este con grupos de asesinos a sueldos, cuando la soberanía, incluso la española se ha "cedido o delegado", como quiera llamarse, cada vez más, hacia un nuevo Estado Europeo, que espero mis nietos lo consigna remontar para equilibrio mundial, sobretodo ahora que van a ir palideciendo superpotencias como EE. UU y va a aparecer China, por mor comunista.

El PNV (fundado por aquel visionario de Arana, racista en sus condiciones genéticas cuando lo fundó), Sr. Anasagasti, me parece algo tan anacrónico y absurdo, que cada vez que me levanto por la mañana me quedo perplejo que existan esos partidos politicos tan contradictorios y anacrónicos.

Cataluña, y sobretodo el Pais Vasco se está mirando al ombligo, en vez de caminar unidos con todos los pueblos de España y del resto de Europa. PNV, CiU (que no nos olvidemos son las derechas rancias) y demás partidos nacionalistas aún más radicales son la contradicción de Europa en España, y desaparecerán porque no tienen razón de existir, para garantizar el avance hacia una mejor civilización occidental que es lo que importa.

En cuanto a la lengua, cultura, está garantizada hoy dia ¿porqué marear tanto la perdiz?

Antonio Valcarcel

Estimado Iñaki Anasagasti:

Al pueblo llano o pechero le preocupa mucho más que los Marichalar, Urdangarin con sus princesas incluidas y sus suegros los reyes de España, los políticos de prebendas. Que puede que resulten más baratos que muchos políticos que se escandalizan con las coronas reales. La especulación del ladrillo, los medios de comunicación, las prebendas de los políticos a sus hermanos, los testaferros, los negocios fáciles, etc. Todo ello resulta banal en comparación con la familia Real. Y sin embargo, los jueces no lo investigan; tales entresijos ni a sus fontaneros.
¿Será una condición genética que detrás de cada político significante se cierne en torno a sus familiares la mayor de las loterías? créame prefiero una monarquía con un presupuesto aprobado por el Estado que los tráfico de influencias en las demás áreas de la sociedad. Incluso, en esto, salpica algún que otro “manco”que se come los marrones. Créame resulta inverosímil para la gran mayoría de los ciudadanos del Reino de España si la familia real veranea en Mallorca a gastos pagados, nos preocupa las Operaciones Malaya de los Ayuntamientos y los salarios mileuirtas con su consiguiente incapacidad de emancipación de nuestros jóvenes por el precio, no del ladrillo, sino por los metros cuadrados del piso..., a millones de españoles nos preocupa y las hipotecas.
Sin embargo, comprendo que Vd., no sea monárquico y dudo que lo sean los españoles, a lo sumo Juancarlistas. Hoy en día, cualquiera puede comprar un título nobiliario que esté vacante, y que los hay, por tanto, si la nobleza está devaluada que son los soportes de las monarquías ¿Quién puede creer en reinos? Aun así, me reitero, si la corona sale a referéndum, quizás ganaría por mayoría absoluta. Y se lo digo yo, que estoy desencantado de príncipes y princesas y concejales y alcaldes corruptos.
Por todo ello, como creo más en las personas que en sus chaquetas, sigo admirándole a Vd., y también al REY DE ESPAÑA.

María de la O

Y vuelta a la carga.¡Qué persona más latosa es Vd.,cargante,pesado,molesto.Encima no dice toda la verdad,que es peor que decir mentiras.EL REY TRABAJA MÁS QUE VD. y Vd. lo sabe.Que es un vivdor,yo no lo sé,pero si Vd. lo dice tal sea verdad Y?...A mí particularmente me gustaría un rey ascético,austero y si cabe místico ,pero no lo es.Ahora bien y ¿Vd. cómo es (y su padre,madre, esposa, hijos, hermanos ,cuñados, vecinos ? Y todo loque le pregunto a Vd. me lo aplico a mí y a todo el mundo. ¿Somos todos perfectos? pues cuando Jesús dijo "El que esté libre de pecado que tire la primera piedra " Nadie tiró niguna.El Sr. Peñafiel ("que no es pelota") dice que es Vd. inteligente; a mí no me lo parece.Porque las personas inteligentes saben reconocer las cualidades de los demás .Y en su debate con Peñafiel niguno ha demostrado ser inteligente.Ha sido un debate pobre,y me gustaría tener palabras para expresarlo.Yo que tengo una inteligencia normal y no la cultura de Vdes., lo habría hecho mejor.Fíjese cuando hablaron de los nombres NO VASCOS de los hijos de Urdangarín qué bobada contestó Vd. y el otro lo mismo.Pero porque se tiene que llamar uno con los nombres de su región/país.Pero que horizontes tienen Vdes.¿HORIZONTES? TECHUMBRES¡¡ Pues anda que los nombrecitos que se ponen algunos/as..no sé de que país serán Manzana ,luna,sol, lluvia ,Abril etc.. Y? ¿Qué piensa del príncipe?..Pues cuando vin/fue a(no sé donde se le hicieron honores que no le correspondían, como si estviéramos en una dictadura.¿Eso es lo que sabe decir?¿NO le ve ninguna cualidad? Mire no me gusta su forma de hablar y aunque no tiene Vd. la culpa y está ma decirlo no me gustan sus manos carnosas y achatadas.Lo siento,no le tengo nigún afecto ni simpatía ni aVd. ni a ningún nacionalista,son los que estropean España,por mí se podían separar que me trae al pairo.Pero con notario y tquígrafos a ver quie debe a quien.A Dios.

ordet

usted es de los pocos, si no el único, que ha tenido el valor de decir alto y claro, y ya estará de cortesías con esta gente que no la ha votado nadie, lo que bastantes pensamos no de la monarquía simplemente sino del abuso de la monarquía y de la vida que se dan a nuestra costa... además para qué queremos a un rey que ni siquiera (después de vivir a cuerpo de rey) evita que entremos en una guerra, si por lo menos hubiera hecho eso casi que se podría hacer un poquito la vista gorda a que tenga tantos privilegios, pero ni eso... en fin, le felicito porque hacía mucho tiempo que un político no me parecía lo bastante valiente para decir que lo importante es el pueblo, no quienes mandan, y que aquí la familia real no sólo vive a cuerpo de rey sino que se lame el suelo que pisa, da vergüenza ajena la de lametraserillos que hay en este país de mentalidad tan atrasada, un saludo y a seguir en la misma línea que porque el rey caiga más o menos simpático no acaban ahí sus funciones, que las ejerza, y que el pueblo se lo exija... gracia, señor anasagasti

ordet

sr. anasagasti, creo que en la magnífica cita que tiene en la cabecera hay un error, es Gandhi en vez de Ghandi, un saludo

I. anasagasti

Gracias Ordet y procedo a su corrección

Paula

Sr. Anasagasti. Usted también vive a cuerpo de "Rey", a costa de éste país que siempre critica, España. Sueldos vitalicios, a costa de todos los españoles.
No seamos hipócritas. Y le ruego que si tanto nos odia deje el sillón de la política, que lleva apoltronado tantos años y lárguese a su país. Venezuela.

republicana

Tiene usted mucha razon todo lo que ha dicho de la familia real lo pensamos todos los españoles no solo los independentistas,lo pensamos TODOS!!!!

GHOMARA

MONARQUÍA, ¿POR QUÉ RAZÓN?

Tú, tú y tú, sois monárquicos; éste, éste y éste, juan-carlistas; y aquél, aquél y aquél partidarios de los Borbones. Todo perfecto y nada que oponer por mi parte. Pero se da la circunstancia que yo, y este otro, somos republicanos porque entendemos que la República es un sistema de Gobierno mejor que la Monarquía; que en las repúblicas el más alto cargo, el de Presidente, no es vitalicio y nadie lo hereda. Que para conseguirlo se ha de merecer y se ha de luchar por el mismo y además convencer.

Entiendo que entre vosotros nueve y nosotros dos, la diferencia es grande y que en un referendum sobre qué modelo de gobierno queremos, los republicanos saldríamos perdiendo. Todo perfecto y nada que oponer. Pero establecer una Monarquía, y sentenciarla con una Constitución que, además, se establece como inamovible, me parece, siendo benévolo, un acto inconsciente.

Ni vosotros nueve —aún siendo mayoría—, ni nosotros dos, por ser minoría, debemos hipotecar el futuro de los que vendrán detrás nuestro. Y la hipoteca política no está en que se haya escogido una Monarquía como sistema para hoy; el problema es haber sentenciado una Ley que impide cualquier cambio, con lo que la hipoteca política se establece so pena de que invitemos a los futuros ciudadanos descontentos a ir contra la misma Ley establecida no por ellos o dirimir un posible conflicto armado.

Y es ahí en donde no estoy a favor de una Constitución cerrada que, por serlo, tarde o temprano se tornará anacrónica y obsoleta. La Constitución ha de ser abierta a cualquier cambio futuro por muy radical que se nos antoje ese cambio, tanto en un sentido como en otro.

Abierta para poder legalizar una República como, en cualquier otro momento, si conviene al ciudadano, restablecer nuevamente la Monarquía. De la misma manera que una nacionalidad pueda declarar su soberanía hoy como poder solicitar su inclusión mañana si la población así lo manifiesta necesario; o bien que otra nación, hoy por hoy ajena al Estado actual, pueda solicitar su inserción. Imaginemos (la imaginación al poder que dijeron los parisinos) que Portugal quisiera integrarse en el Estado español o ¿por qué no Marruecos?, bien de pleno derecho, como nación adherida o con el modelo que se pudiera solicitar, pero ¿qué dice al respecto la actual Constitución?.

Y ahora imaginemos que cualquiera de las naciones que componen el actual Estado quiera desmembrarse del mismo porque su ciudadanía así lo reclama, ¿qué oportunidad legal ofrece la Constitución para poder hacerlo sin brusquedades? ¿La “oportunidad” ha de pasar forzosamente por la contienda armada o recurrir a las “etas” de turno por no poderse hacer desde la razón y desde la Ley? ¿No parece todo esto algo absurdo e inoportuno?

Ya sé —perfectamente lo sé— que una Constitución abierta haría temblar como flanes a determinada parte de la sociedad; y que, pese a la arrogancia que esa misma parte demuestra, el miedo interior hace estragos; pero más miedo —y vergüenza— debiera dar proclamar que estamos en un Estado consolidado cuando no es verdad. Llevamos varios siglos arrastrando ese problema. Intentándolo sin conseguirlo. Le tenemos un enorme pánico. Hablar de ello causa pavor. Cerramos los ojos y esperamos que todo se arregle por las buenas sin hacer nada positivo; porque cuando usamos las burdas maneras de intentar solucionarlo lo complicamos mucho más. Y, como milagros no existen —y menos en temas tan mundanos— confiamos siempre en el militar y su lanzallamas; total: mísera manera de solucionar conflictos y delatarnos como pobres en tolerancia, rácanos en el entendimiento e inseguros en nuestras fuerzas y razones.

Y mañana, o pasado mañana probablemente, nos enzarzaremos en burdas batallas en donde diremos que somos más patriotas que tú; que tú eres un patriota de hoja de lata o que tú eres un vendido a los enemigos de la patria; pero en esa insana costumbre de cerrar los ojos ante la evidencia y culpar de todos los males al contrario, no cogeremos al toro por los cuernos de una puñetera vez; no nos sentaremos en una mesa a dialogar usando la razón y no seremos capaces —por nuestra incapacidad— de llegar al fondo del conflicto y ni siquiera mirar el preámbulo.

© BARLOVENTO (07-10-07)

julio fernandez

¿Porqué no responder a su pregunta sobre lo que ocurrió el 23 F? aunque yo creo personalmente Sr. Anasagasti que Ud lo sabe, Yo me pregunto, ¿porqué El Rey manda llamar al Sr. Adolfo Suarez a la Zarzuela y éste se encuentra en el despacho de Juan Carlos a los Capitanes Generales de Valencia, Sevilla, Valladolid y Zaragoza, Su majestad se levanta " oportuna ésta" para una llamada telefónica y en ése momento los Generales cominan a Adolfo Suarez para que presente la dimisión en vista de su incapacidad para gobernar. El Sr. Suarez afirma estáticamente que ha sido elegido por el pueblo y sólo éste le obligará a dimitir
El Teniente General Merry Gordon (Sevilla) saca una pistola, la coloca encima de la mesa y le dice: "esta es una razón". Aparece su Majestad sonriente entra en la conversación, como si nada hubiera ocurrido, ofreciendo tras esto el Sr. Suarez su dimisión ....Sr. Anasagasti, es largo y amplio el informe del cual he recogido lo que le remito

Continua el informe y creo necesario hacerlo saber que....El Rey llama a los Sres Giscard d´estain y Helmut Smith para informarles del éxito obtenido en el golpe militar, ambos se indignan y le dicen al Rey que debe paralizar inmediatamente el golpe militar, porque podria provocar golpes análogos en Italia y Francia.

Otras de las curiosidades de éste informe es la salida de los hijos de los Reyes de España salen del colegio una hora antes de lo normal se dirigen con la Reina a barajas de donde vuelan a Londres.

Si realmente Sr. Anasagasti no sabe que ocurrió realmente el 23 F hagamelo saber y gustosamente le remitiré el informe completo

Un cordial saludo

CARLOS

ESTOY DE ACUERDO CON LA REPUBLICA, PERO CUANDO HABRÁ UN MOVIMIENTO REPUBLICANO LIBERAL, PRESCINDIENDO DE ANTISISTEMAS, OKUPAS, GENTE MARGINAL Y TIOS CON LA CAMISETA DEL CHE GUEVARA?

Julian

Es curioso que por una vez que me disparo y estot dispuesto en responderle a Ud por los hechos acaecidos el 23F indicándole personajes y hechos, Ud va y se corta en publicarlo. Sr Iñaki me ha defraudado Ud.

Un saludo de alguien que salió por las ventanas.

GHOMARA

Majestad, ¿pero usted quién se ha creído que es?
Ricardo Royo-Villanova

La verdad es la verdad. Y la verdad es que Aznar es un vendepatrias que nos llevó a una guerra ilegal y que sacrificó la buena relación de España con la mayor parte de los países que eran nuestros amigos, en aras de un absurdo lazo transatlántico, que es como el ex-presidente llamaba a la relación de sumisión que mantuvieron sus gobiernos con los Estados Unidos. Además de eso, José María Aznar se distinguió durante sus gobiernos por mirar a otro lado y permitir al gran capital español, hacer y deshacer a su antojo en latinoamérica. Y por eso Kirchner -el único presidente honrado que ha tenido Argentina desde Alfonsín- critica a las empresas españolas -que no a España ni a los españoles- que alguna responsabilidad han tenido en la última crisis argentina, como bien saben los altos ejecutivos del Banco de Santander, de Telefónica, del BBVA...

Además de eso, que no es poco, José María Aznar, conoció, apoyo y supo de la existencia de un golpe de estado fascista contra el gobierno legítimo y democrático de Venezuela, presidido por Hugo Chávez. Porque Aznar pensaba, piensa aún hoy, que España sigue siendo un imperio y puede hacer y deshacer a su antojo en Latinoamérica, y que lo que tienen que hacer los países más pobres del mundo es «joderse» para que él y Murdoch puedan seguir siendo ricos. muy interesante para abundar en el pensamiento político de Aznar, y en su concepción de las relaciones internacionales la conversación que mantuvo en 1999 con Hugo Chávez, que hemos conocido hoy, y que tanto ha irritado al Rey.

Pero volvamos al tema. España ya no es un imperio, y resulta que los negritos y los inditos de las colonias a veces vienen y nos enmiendan la plana, y nos llaman «fascistas». Y eso pareció no gustarle demasiado al Rey, que, como se ve en el video que publica El Mundo despierta súbitamente como una real rabanera de su feliz letargo y espeta a gritos al Presidente Chávez «¿Por qué no te callas?». Una vez más, toca avergonzarse de ser español. ¡Qué vergüenza ajena me ha provocado el rey de los pijos que se otorga a sí mismo el derecho a callar a gritos al Presidente de una República extranjera. ¿Qué estaríamos diciendo si hubiera sido al revés, nosotros, que negamos el derecho a los mandatarios extranjeros a criticar no ya a España, sino simplemente a las empresas españolas?

Y todo esto no por defender a España, sino por defender a José María Aznar, que es realmente un fascista, tal y como ha señalado Chavez. Es una verdad incontrovertible que José Luis Rodríguez Zapatero no debería cuestionar cuando la dice el mandatario de un país extranjero. Hugo Chávez, gobernante legítimo de Venezuela, lo ha dicho esta tarde y Zapatero, a quien el talante convierte en poco más o menos que tonto, ha pedido respeto para el ex-Presidente Aznar. El ex-presidente Aznar, que se defienda sólo, que para eso es un alto ejecutivo de una de las multinacionales de la comunicación y la cultura más importantes y poderosas del mundo, y tiene recursos para ello. Y el Rey, que en eventos como la Cumbre Iberoamericana representa al propio estado, y no a otra cosa, lo que tiene que hacer es callarse, leer como mejor sepa los discursos que le prepare el Gobierno, y no comportarse como una rabanera, porque eso causa vergüenza y bochorno a los ciudadanos. Es posible que muchos ciudadanos no estén de acuerdo con lo que ha dicho Chávez, pero otros lo estamos, y mucho. Y somos tan españoles como los anteriores. Yo, personalmente, lo soy más y mejor que ellos. Y no me siento insultado cuando desde fuera o desde dentro se critica a Aznar, o a la Telefónica. Así que el Rey, a callar. Y punto.
Se ve que Zapatero y el Rey lo que tienen es memoria de pez, y no recuerdan que Aznar está liado en sendas campañas contra cada uno de ellos.

Quizás, por eso, sería oportuno llamarles merluzos.

NOTA: Aquí tienen una transcripción del enfrentamiento. Una transcripción curiosa, porque los mismos aplausos que recibe Zapatero en la parte final de su alocución, y que están reseñados, los recibe Chávez, cuando asegura que «el gobierno de Venezuela se reserva el derecho a responder cualquier agresión en cualquier lugar, en cualquier espacio y en cualquier tono». Pero estos aplausos, ya no los reseña El Periódico.

GHOMARA

GAUDENCIO G. GAUDASA

Enlace:

Texto del mensaje:

El rey español: franquista gritón
El señor Juan Carlos de Borbón, conocido parásito que jamás en su vida ha trabajado, tiene el descaro, como si estuviera ante sus súbditos que le rinden pleitesía, de gritar y tratar de acallar en una reunión internacional a un jefe de Estado elegido por absoluta mayoría de sus ciudadanos y ratificado, asimismo, por más del 50 por ciento de los votantes venezolanos, el comandante Hugo Chávez. El “rey” español, nacido lumpen, crecido lumpen y educado como lumpen, además de bandido coronado de origen franquista, no sabe, quizá por su ignorancia grosera y estúpida, que España hace rato dejó de ser un Imperio, entre otras causas, porque en el siglo XIX los mexicanos, venezolanos, peruanos, colombianos y otros pueblos hermanos de Nuestra América, corrieron a patadas a sus criminales antecesores. La lucha de Hidalgo, Bolívar y Martí condujo a la constitución de nuestros Estados nacionales. España, hoy día, sólo domina, ilegítimamente por cierto, a vascos, catalanes, gallegos, canarios, ceutíes y melillenses, aunque, por fortuna, con una lucha creciente y ascendente de esos combativos pueblos.
Expoliadores como pocos, los monopolios españoles saquean los recursos naturales de América Latina, destruyen selvas, bosques y costas, explotan brutalmente la mano de obra de nuestros trabajadores e intervienen, hoy como ayer, en los asuntos internos de nuestros pueblos y Estados. Estos descendientes de Cortés, Pizarro y Calleja se comportan como nuevos conquistadores. Pero hay que aclararles con toda precisión: tú Juan Carlos, toda tu banda de vagos profesionales, los capitalistas gachupines y sus sirvientes en el gobierno de España, deben aprender la siguiente lección: América Latina no es tierra de conquista. Así que de acuerdo con esta realidad deben actuar, monarquistas tarados.
No contentos con defender los intereses de los monopolios españoles, el malviviente coronado, el PP y el gobierno de España impulsan a sus socios menores de la derecha y la ultraderecha de América Latina, para que, como buenos cipayos, sigan el bastón de mando de los gringos, defiendan al capital extranjero, acepten bases yanquis, combatan a los gobiernos patrióticos y se unan al carro de la política belicista y aventurera de Bush y sus halcones. Dicho en otras palabras: los gachupines quieren que entre de lleno el neocolonialismo en las tierras de Bolívar, Hidalgo, Martí, el Che, Allende y Yon Sosa.
Sin embargo, no es fácil que prosperen sus objetivos. Bajo la correcta dirección de las organizaciones patrióticas y progresistas, y con dirigentes de la talla de Chávez, Morales, Correa y Ortega, Latinoamérica se levanta para rescatar sus recursos naturales, derrotar el neoliberalismo, abatir el atraso, combatir contra la dominación de los imperialistas norteamericanos, europeos y japoneses, impulsar la unidad regional y avanzar en procesos unitarios de los países petroleros y los pueblos oprimidos de Asia, África y América Latina. Ese proceso quieren detener el vago que representa al Estado español, el PP y el gobierno de Rodríguez Zapatero. Empero, van a fracasar en el intento.
El "rey" de España, Juan Carlos de Borbón, si tiene alguna dignidad y educación, debe ofrecer disculpas al presidente de la querida hermana República Bolivariana de Venezuela, comandante Hugo Chávez. De esta manera, repararía en parte los estropicios hechos por su falta de cultura, por su comportamiento gangsteril y por su posible afición a placeres no recomendables, aunque debo confesarlo, no me consta.

Carlos

De verdad, no soy monárquico pero tampoco republicano. Mi pregunta, desde el total desconocimiento es:

¿ Por qué no se pide el fin de la Monarquía si , como parece, nadie la quiere ? ¿ No lo permite la Constitución ?

Sr. Anasagasti, está claro que todos tenemos derecho a opinar pero hay formas más elegantes que la que usted ha escogido... Sobraban los insultos...

GHOMARA

¿Leyenda negra?

V. P. Cauich

Poner en claro que los colonialistas españoles torturaron, asesinaron, excomulgaron y vejaron a algunos de los héroes mexicanos durante la guerra de independencia, no es hablar mal de España y calumniar a los españoles, tampoco es esparcir la llamada leyenda negra. Es simplemente exponer la verdad. No reconocerlo sería mentir, y ello no es válido. Por si no bastara: ningún colonialismo es beneficioso para los colonizados. Tampoco es mentir decir que los españoles ocuparon el primer lugar en la matanza de millones de indios americanos. No existe la leyenda negra; al contrario, como lo dijo Simón Bolívar, Bartolomé de las Casas no exageró nada acerca de tan espinoso tema. Esa matanza de indígenas de América representó uno de los grandes genocidios de la historia humana. Otro tanto ocurrió con la masacre de africanos.
Tras conocer el genocidio en América, la inteliguentsia europea más avanzada se solidarizó con los masacrados. Así, Montaigne hizo una breve descripción de la destrucción de las Indias: “Tantas ciudades hermosas saqueadas y arrasadas; tantas naciones destruidas y llevadas a la ruina; tan infinitos millones de gente inocente de todo sexo, condición y edad, asesinada, destruida y pasada por las armas; y la parte del mundo más rica y mejor, trastornada, arruinada y deformada por el tráfico de las perlas y de la pimienta...” (J. H. Elliott, El viejo mundo y el nuevo (1492-1650), trad.de Rafael Sánchez Mantero, Barcelona, Ed. Altalaya, 1996, p. 128).
Con la aparición del colonialismo, los teóricos europeos, para justificar la agresión, el genocidio y el robo en gran escala contra los pueblos coloniales elaboraron ideas pedestres sobre las diferencias raciales, culturales y religiosas. Aparecieron los fenómenos del racismo y el eurocentrismo. Tales ideas aún subsisten en diversos medios, especialmente de la derecha, y, sobre todo, de la ultraderecha.
Quien esto escribe no comulga con la idea de que hay pueblos crueles y pueblos buenos, lo que no quita que, en ciertas coyunturas históricas, puedan prevalecer malos sentimientos, ideas muy reaccionarias y odios racistas, nacionales o religiosos. Los colonialistas españoles, ingleses y franceses son, en esencia, lo mismo, por lo cual comparten las características de estos profesionales del crimen colectivo: matanzas en masa, robos generalizados y destrucción de la cultura de los pueblos oprimidos.
Mas para ilustrar que los españoles no eran pacíficos creyentes, es de utilidad exponer algunos de sus hechos. Don José Amador de los Ríos, historiador católico y español, apuntaba: “...Fama fue por aquellos días [1391] que excedieron en toda España las víctimas, inmoladas en tal manera por la furia popular, de cincuenta mil almas, y no han faltado tampoco historiadores modernos que sólo al reino de Aragón hayan cargado tan espantosa suma.” (José Amador de los Ríos, Historia social, política y religiosa de los judíos en España (Selección), Libros II y III, t. II, Barcelona, Ed. Orbis, 2ª ed., 1986, pp. 114-115).
En cuanto a la Inquisición española, un célebre cazanazis afirma: “La hipocresía, aliada con la violencia, fue quizá el rasgo más repulsivo de la Inquisición. Se llegó al extremo de llamar Casa Santa al edificio donde se efectuaba el tormento. Al convertirse éste, con el tiempo, en una rutina, hubo de combatirse el tedio de la crueldad inventando suplicios cada vez más refinados que no provocaran, con todo, la muerte prematura del reo.
“La Inquisición resucitó el culto pagano de víctimas humanas, fue de hecho una recaída en el paganismo. Hacía ya largo tiempo que ninguna religión de Europa ni del mundo entonces conocido sacrificaba hombres a sus dioses --ni siquiera animales--...” (Simon Wiesenthal, Operación Nuevo Mundo. (La misión secreta de Cristóbal Colón), Barcelona, Ed. Orbis, 1986, p. 32).
Un afamado historiador volteriano, exponía en una de sus obras: “...[Torquemada] sólo había llevado a la hoguera 6,000 víctimas... Empezó un largo drama criminal: pronto quedó sofocada toda actividad científica, y la Edad Media se prolongó en España hasta nuestros días... En 1834, la reina Cristina abolió definitivamente la Inquisición. Había matado, en España tan sólo, 100,000 personas al menos, expulsado del territorio 1,500,000 y arruinado la civilización de este hermoso país”. (Salomón Reinach, Orfeo. Historia general de las religiones, México, Ed. Nacional, reimpr., 1972, pp. 484-485).
Los nacionales de España, pues, fueron de los grandes organizadores de pogroms, de asesinatos en masa de judíos y testigos gustosos de los gigantescos crímenes de la organización delicuencial llamada Inquisición española. De ahí que, no sea raro que entre los defensores del colonialismo español, haya elementos realmente cómicos. Si los indios de México, Guatemala y Perú mantienen una población importante, ello es consecuencia, dicen, de que los genocidas españoles eran “más buenos y considerados” que los colonialistas ingleses, franceses y portugueses. Es una lógica, obviamente, propia de piratas y de gángsters. Las causas de la subsistencia de estas importantes poblaciones amerindias se localizan, por un lado, en su capacidad de resistencia, y, por otro, en la fortaleza de sus culturas. Los conquistadores españoles no tenían nada de “buenas gentes”. Sin duda, eran genocidas, criminales de guerra y saqueadores.
Los cuentos y leyendas difundidos por los apologistas del colonialismo, no se pueden sostener de ninguna manera. La catástrofe demográfica que implicó la irrupción de los europeos está ampliamente documentada por los historiadores, cronistas, demógrafos y otros investigadores. Un autor sostiene: “Supongamos una población de unos ochenta millones, como mínimo, para todo el continente, en 1492, con densidades máximas en la zona de los imperios azteca (16 a 20 millones) e inca (unos seis millones), densidades intermedias en el Caribe y en la meseta bogotana, y densidades muy bajas en el resto... en México central se pasa de veinte millones en 1492 a poco más de uno en 1608...” (Gonzalo Zaragoza, América Latina. Época colonial, México, REI, 1990, pp. 22-23).
Otro estudioso plantea: “Si a mediados del siglo XVI seis millones de indígenas habitaban el México central, del istmo de Tehuantepec a la frontera con los chichimecas al norte [Mesoamérica septentrional], en el recuento siguiente (1568) sólo alcanzaban a ser 2.6 millones; doce años después, 1.9; en 1595, 1.3; diez años más tarde, un millón, y hacia 1630, setecientos mil. En ochenta años de gobierno colonial la población indígena quedó reducida a una octava parte; la caída resulta más acentuada aún si se parte de los doce o veinticinco millones mencionados antes. Desde el desembarco de Cortés, la población indígena habría decrecido hasta una mínima proporción de su tamaño inicial (entre un tres y un seis por ciento)”. (Nicolás Sánchez-Albornoz, “Evolución demográfica: catástrofe y recuperación”, en Historia Universal Salvat, vol. XX, Barcelona, Salvat Ed., 1986, p. 2540).
Las masacres, la explotación de los indios y el saqueo de las riquezas y bienes de México, Perú y otras regiones de América, en lugar de servir para el desarrollo capitalista de España sirvieron para hundir a este país en el subdesarrollo. Apuntaba un famoso historiador argentino: “...España... aunque inauguró el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna, se estancó en un feudalismo no realizado plenamente después de iniciar el capitalismo que estranguló a poco de nacer”. (Rodolfo Puiggrós, La España que conquistó al Nuevo Mundo, México, B. Costa-Amic Ed., 4ª ed., 1976, pp. 56-57).
Más adelante, agregaba: “La abundancia de oro y plata provenientes del Nuevo Mundo originó el alza general de los precios de las mercaderías europeas (alimentos, materias primas, manufacturas), alza que benefició a los países exportadores de productos elaborados a costa de los países que importaban todo o casi todo lo que consumían. España, una vez que automutiló sus fuerzas productivas, quedó reducida a la condición de país consumidor-importador; a partir de 1496 los talleres ingleses, franceses, italianos, holandeses y alemanes reemplazaron a los destruidos o abandonados de Segovia, Toledo, Valladolid, Barcelona, Valencia y otras ciudades hispánicas. La familia real y los grandes señores dieron el ejemplo al proveerse en el extranjero e introducir modas extrañas. No imaginaba la arrumbada mentalidad del aristócrata que al dilapidar los tesoros de las Indias sumía en la ruina a la economía y en el hambre al pueblo de España; pero de pensarlo tampoco habría cambiado su actitud de clase divorciada de los destinos nacionales. Al ensancharse considerablemente el mercado español con la incorporación de los consumidores americanos se agravó al máximo la dependencia economicofinanciera de la metrópoli con respecto a las manufacturas de Europa occidental. Cuanto mayores eran las riquezas metálicas extraídas de los dominios mayores eran el abatimiento de la economía peninsular y su subordinación a economías en desarrollo. Los monopolios, el mercado único, las persecuciones al comercio directo de las colonias con países extranjeros y el aislamiento político e ideológico remacharon, prolongaron y solidificaron tal relación de dependencia”. (Rodolfo Puiggrós, La España que conquistó..., pp. 103-104).
España se despobló, se llenó de mendigos, aumentó su población enferma y dio lugar a una literatura que reflejaba tal situación: la picaresca española. Afirmaba Puigrós en la obra ya citada: “...Su población [de España] descendió de 11 millones de habitantes en 1500 a 8.2 millones al morir Felipe II y a 5.7 millones al concluir en 1700 el régimen de los Habsburgo...”(Rodolfo Puiggrós, La España que conquistó..., p. 194).
Las acciones violentas en contra de los indios, el inmenso saqueo y el oscurantismo católico, no condujeron a España al capitalismo. Como señala Potemkin: “El torrente de metales preciosos que afluía de la recién descubierta América enriquecía al grupo gobernante de la nobleza española, consolidando con ello la clase de los señores feudales y sus relaciones dentro del país. El oro y la plata, adquiridos por el trabajo esclavista o la servidumbre de los infelices indígenas de América, en resumidas cuentas, perdieron a España... A los mercaderes españoles que comerciaban con las nuevas colonias les convenía más vender allí las mercancías de producción inglesa, francesa y holandesa, antes que las suyas propias. En España, la burguesía perdió el interés en el desarrollo de la industria patria. La única rama de la producción que florecía en España --la crianza de ovejas-- trabajaba para la exportación, enriqueciendo a los grandes ganaderos nobles. En el aspecto económico, España comenzó a retroceder hacia los tiempos del siglo XIV...” (V. P. Potemkin, Historia de la diplomacia, trad. de M. B. Dalmacio, Buenos Aires, Ed. Lautaro, 2ª ed., 1944, p. 212).
Otro historiador, indica: “...No hubo decadencia en estos campos [literatura y pintura] hasta bien entrado el siglo XVII; pero el porvenir aparecía incierto. Portugal no había sido asimilado; Cataluña tampoco. En cuestiones sociales y económicas se observaban fallos ominosos. España era rica gracias al tesoro de las Indias, pero carecía de una industria propia suficiente. Dependía de las manufacturas, los barcos y el comercio extranjeros. Mientras la sangría perpetua de la guerra secaba sus finanzas, la población comenzó a disminuir y, especialmente en el Sur, comenzaron a aparecer tierras sin cultivo por falta de manos. La paz con Francia, Inglaterra y Holanda le dio una oportunidad de reforma, y se sabía bien que su necesidad era apremiante”. (George Clark, La Europa moderna. 1450-1720, trad. de Francisco González Aramburu, México, FCE, 2ª reimpr., 1975, p. 126).
No hay grandes diferencias en quienes ilustran la decadencia española. Dice Anderson: “...El desplome del poderío español, sobre todo durante la catastrófica generación de 1660 a 1690, es un hecho sin paralelo en la historia europea y no resulta fácil de explicar... La abrumadora influencia de la Iglesia católica ciertamente era hostil en muchas formas al progreso económico. También lo era la manía de los títulos y las comisiones gubernamentales, que desvió tanta energía y capital hacia usos improductivos y extendió por toda España la mentalidad del rentista y la del funcionario, a expensas de la del comerciante, del artesano y del industrial...” (M. S. Anderson, La Europa del siglo XVIII (1713-1789), trad. de Ricardo Haas, México, FCE, 2ª reimpr., 1980, p. 12).
Pero el colonialismo español no sólo oprimió a los pueblos latinoamericanos, sino también a las naciones vasca, catalana y gallega, además de los grupos nacionales y etnias de Canarias y África. El centralismo español suprimió las libertades catalanas. Un académico expone en pocas palabras la situación: “...La marcha hacia la centralización se acentuó en el siglo XIX, después de la gran lucha contra Napoleón, y Cataluña perdió poco a poco todo lo que hasta entonces le había dado un carácter particular: sus leyes penales desaparecieron en 1822, la lengua castellana fue impuesta a la escuela en 1825, las leyes mercantiles fueron unificadas en 1829, los tribunales en 1834, la moneda en 1837; los restos del regionalismo administrativo se desvanecieron en 1845”. (Georges Weill, La Europa del siglo XIX y la idea de nacionalidad, trad. de José López Pérez, México, UTEHA, 1961, p. 292).
Los apologistas del colonialismo deberían renunciar, por su propia salud y su capacidad de comprensión, a los anteojos del eurocentrismo, o, como afirma un estudioso: “Para la historia occidental, el llamado descubrimiento de América constituye una epopeya universal. Es considerado como la síntesis positiva de un complejo conjunto de fenómenos que abarca desde los avances científicos (brújulas, sextante, cartografía, etc.) hasta el espíritu humanista propio del Renacimiento. Considerada así, la visión del descubrimiento del continente americano no ha sido más que las gestas de los conquistadores, calificadas como empresas universales de colonización y cristianización.
“En toda esta historia «occidental» resalta la ausencia del «otro» punto de vista, el de los pobladores nativos de América, el de los «vencidos». Y esta ausencia no se justifica por la falta de testimonios y fuentes históricas. Por el contrario, se debe al etnocentrismo propio de los historiadores occidentales, empeñados en escribir no sólo la historia de sus pueblos sino la de los demás, pero de tal modo que han dado sentido a la frase: «Pobre del pueblo al que otro le escribe su historia»”. (Jesús Contreras Hernández, “La irrupción europea y la conquista”, en Historia Universal Salvat, vol. XX, Barcelona, Salvat Ed., 1986,
p. 2527).
Como Portugal, Inglaterra, Francia, Alemania, Estados Unidos y Japón, España forma parte de los Estados genocidas y criminales que cargan sobre sus espaldas el asesinato de millones de seres humanos. De ello no puede haber la menor duda. Entre los grandes criminales de guerra y genocidas se hallan los españoles Isabel la Católica, Hernán Cortés, Francisco Pizarro y Francisco Franco. La historia es contundente al respecto.
No hay leyenda negra, hay asesinatos y brutalidades sin cuento, al grado de que lo dicho por Bartolomé de las Casas es una pequeñísima muestra de los horrendos crímenes de los españoles en América.
No hay leyenda negra, hay robos generalizados y destrucción de bienes culturales. Ésa es la verdad.

Reinaldo Castro

Estimado senador Vascovenezolano soy un compatriota venezolano que esta en Biskaia y quisiera obtener una cita con usted para tratar asunto de interes yo era funcionario de Chavez y qyuisiera tener una conversacion con usted

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