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Raúl Arkaia

Realmente interesante. Me quedo (sobre todo) con la segunda frase. Son palabras significativas y, sobre todo, ilustrativas de la severidad con la que desde Madrid se critica al nacionalismo. Quien más quien menos acostumbra a hablar de que les reivindicaciones vasquistas o catalanistas son algo nuevo, creado al calor de el romántico y apasionado siglo XIX, el de los renacimientos patrios en muchos países europeos e incluso en los conflictos armados que llevaron a la soberanía a tantas repúblicas latinoamericanas.

Pero el artículo da en el clavo. Allá cada cual si desea o no comprender algo crucial: que el anhelo de las gentes por congeniar por causa de unas raíces comunes y por perfilar su futuro en unión y hermandad es un sentimiento antiguo, ancestral. Otra cosa es que haya saltado a la palestra de la política en edades más próximas a la nuestra.

No obstante, siempre hay un factor que induce a la duda y, sobre todo, a la más encendida discusión: la multitud de enfoques y versiones que se dan de los mismos hechos históricos. O, dicho de otro modo, el tan manido "la historia la escriben los vencedores". Ésta es la variable que introduce mayor complicación en el asunto que tenemos entre manos.

Conocido es de todos que, a la luz de la historia que a muchos nos enseñaron en la escuela, el vasquismo -del catalanismo no me atrevo a hablar- no sería sino la ensoñación de un iluminado llamado Sabino Arana. Hoy en día, afortunadamente, contamos con historiadores serios como Tomas Urzainki o Mikel Sorauren, quienes aportan su particular contrapunto al retratar a un Reyno de Navarra bastante más combativo por su soberanía como nación de lo que a muchos nos contaron.

Así pues, que cada quien saque sus propias conclusiones.

Artículo de Xavier Ferrer.-

ESTADO FEDERAL NO. CONFEDERALISMO SÍ.

"En Torno a una Ideología : El Carlismo". Xavier Ferrer.

El Carlismo, desde su nacimiento en 1833, ha proclamado con pertinaz insistencia su idea de devolver los fueros, libertades, franquicias y privilegios a los diferentes pueblos que constituyen las Españas pero, naturalmente, actualizándolos ya que una cosa que era útil en el siglo XVII posiblemente para hacerlo útil en el XIX, cuanto más en el XX, haría falta una transformación casi total.

El Confederalismo (como una variante del Federalismo) no es ni más ni menos que la Autogestión territorial, una de las partes en que se subdivide la Autogestión Global. Ya sabemos que las otras dos partes son: la autogestión social;económica y la autogestión política.

El Carlismo, sin renunciar a nada, se encuentra hoy al frente de aquellas fuerzas políticas que ven en el Confederalismo la solución a alguno de los problemas actuales de nuestra Patria(LAS ESPAÑAS), pero propugnando como requisito indispensable para la construcción de esa Confederación, que se cumplan los seis principios fundamentales e indispensables para que, a través de un PACTO ENTRE IGUALES de las diferentes Comunidades, Regiones o Nacionalidades que así lo deseen,se llegue a construir el Sistema Confederal.

Principios fundamentales que son:

1°) Principio de Libertad e Igualdad, que hace referencia a la libertad que deben tener las Comunidades, Regiones o Nacionalidades para elegir su futuro (autodeterminación) y a la Igualdad de oportunidades para resolver sus propios problemas. Esa libertad de origen que tienen los pueblos jamás puede ser coartada por condicionamientos históricos, económicos, políticos, étnicos, etc.

2°) Principio de personalidad social y política.; Que es implícito con el anterior principio ya que, solamente al reconocerse la personalidad social y política de cada una de las diferentes Comunidades, Regiones o Nacionalidades, se puede hablar de la igualdad de oportunidades y de las Leyes internas o Constituciones propias, que deben darse independientemente, las diferentes partes que se quieren Confederar, sin intervención ajena alguna.

3°) Principio de subsidiaridad.;Este principio representa la libertad de cada Comunidad, Región o Nacionalidad, que se esté integrando en otra Comunidad Superior, para resolver sus propios asuntos sin ninguna injerencia por parte del nivel superior, más o menos inmediato.

4°) Principio de Solidaridad, que hace referencia a la solidaridad libre y voluntaria que pactan las diferentes Comunidades, Regiones o Nacionalidades. Sin haber realizado ese pacto (repetimos, libre y voluntario), nos encontraríamos dentro del marco de un sistema egocéntrico propio sólo del sistema liberalcapitalista, que se niega a cualquier sacrificio (verdadera solidaridad).

5°) Principio de autoridad democrática Pactada; Por este principio se crea (en el caso del Federalismo) una autoridad nueva a nivel superior, pactada y común a todas las Comunidades que se federen, que tendría por objeto principal la resolución de los problemas que no se resuelvan en los niveles inferiores, principalmente por interesar a dos o más Comunidades, Regiones o Nacionalidades.

6°) Principio de la creación de un Estado ( o Dieta), que no es más que la representación de la soberanía nacional. Así, el Estado (Federal), (o la Dieta) Confederal naciente, sería como la expresión de la Sociedad, como una Comunidad de Comunidades. Estos principios no son solamente aplicables entre Comunidades,Regiones y Nacionalidades, sino que también deben ser tenidos muy en cuenta en las relaciones entre los diferentes barrios de una misma ciudad, entre los municipios de una misma Comarca y entre Comarcas de una misma Comunidad y, naturalmente, entre cada una de esas y el máximo ente de esa misma Región o Nacionalidad.

El Carlismo no concibe la proclamación de un Estado Federal, creado de arriba a;abajo, por disposiciones emanadas de las más altas autoridades del Estado, por acuerdos tomados por un Parlamento en el que no participe el pueblo por diferentes cauces, o por cualquier potencia extranjera que se crea el Dios necesario en ese momento. El Carlismo concibe el Confederalismo como la suma de las voluntades LIBRES Y SOBERANAS de las distintas Comunidades, Regiones o Nacionalidades que después de un proceso de Autodeterminación decidan Confederarse y libremente PACTEN esa Unión Confederal.

La libre decisión de confederarse, no puede ser, para permanecer todas las Comunidades, Regiones o Nacionalidades inmutables dentro del Pacto, para siempre, sino que cada determinado tiempo (1) debe ser renovado por referéndum, porque puede ser que lo que aprobaron los padres en su día, no lo quieran ahora para sí los hijos o los nietos.

Nosotros, los carlistas, siempre hemos apostado por una España Federal o Confederal, como sucesora de la tradicional España Foral, por cuanto, ese sistema, recoge en su seno todas las esencias de los pueblos que forman la gran realidad de las Españas. Las distintas Comunidades, Regiones o Nacionalidades deben redactar sus propias Constituciones internas, basadas (aunque no necesariamente copiadas) de los fueros de los antiguos Reinos, Principados y Señoríos.

El carlismo jamás admitió el uniformismo constitucional del liberalismo, violador de las distintas constituciones históricas que existen en los pueblos de las Españas (los Fueros) y lo que jamás admitirá es la descentralización administrativa (hoy denominada Autonomía), porque lo que hoy llamamos «la España de las autonomías» es una falsa simulación de la verdadera tradición histórica española.

Por eso, saliendo al paso de los «autonomistas» por excelencia que, en su ignorancia, incluso dicen que lo que nos fue arrebatado por las armas, «lo hemos recuperado con creces por medio de los Estatutos de Autonomía»; les diremos que herir, despreciar o desconocer las antiguas Constituciones internas de los pueblos (los Fueros), es querer destruir las libertades a las que tienen derecho los pueblos libres que configuran este país llamado España.

Xavier Ferrer.

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El carlismo fue una reacción a las revoluciones y reformas liberales en el Estado Español, un movimiento insurreccional formado por campesinos, bajo clero y antiguos aristocratas. A todos ellos les afectaban las medidas capitalizadoras y privatizadoras de Lo común que éstaba imponiendo la burguesía naciente con el apoyo de la alta aristocracia, el alto clero y el ejército. Por eso supongo que tampoco puede ser encasillado como movimiento reaccionario, pues además los terminos reaccionario o revolucionario es bastante ambiguo y varían segun la postura del análisis o la coyuntura histórica.

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