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Estos soviets revolucionarios que padecemos en Euzkadi entienden mal lo de abrir mentes, y lo que han hecho, y seguramente volverán a hacerlo cuando lo estimen oportuno, es abrir cabezas.

Sony

El engaño del proceso. La farol del Consejo por la República (Vilaweb)

https://www.vilaweb.cat/noticies/lengany-del-proces-la-catxa-del-consell-per-la-republica/

Constitución en Bruselas, en diciembre de 2018, del Consejo por la República.

El engaño del proceso. La farol del Consejo por la República

Schmitt llega a la conclusión de que con los votos, los electores en realidad no hacen sino confirmar lo que ellos consideran que ya es una realidad. Tanto si lo es o no

Siempre me ha interesado una tésis que el jurista y filósofo alemán Carl Schmitt en su libro Teoría de la constitución . Schmitt es uno de esos personajes tremendamente peligrosos que sin embargo hay que escuchar atentamente si quieres entender la realidad. En todo lo que pensaba y predicaba, prácticamente no puedo comulgar allí en nada; y, de hecho, su obra terminó alimentando el peor totalitarismo. Pero, técnicamente, es sólida y en algunos aspectos incluso brillante. Tanto que hoy una parte de la izquierda europea reivindica sin rodeos temas schmittians, como la irrepresentabilitat del pueblo -lo tan gastado de "no nos representan" - o el empleo, el poder, de la plaza como contraste con el vacío parlamentaria.

Pero para el caso que nos ocupa me centraré en una de las consecuencias que originó su repaso exhaustivo de las elecciones alemanas de la primera parte del siglo XX, Porque Schmitt llega a la conclusión de que con los votos, los electores en realidad no hacen sino confirmar lo que consideran que ya es una realidad. Tanto si lo es o no. Viene a decir que las circunstancias de la vida política o de la campaña hacen que los electores vivan como si fuera real lo que podría ser impostado y suficiente. Y que lo sancionan con su voto. De modo que se origina la paradoja, sobre todo en el caso de las impostaciones, que los políticos llegan a encontrarse tan vinculados y obligados por el voto recibido que puede pasar que algo que era sólo gesticulación termine haciéndose realidad.

Asumimos por un momento, pues, que esto es así, que independientemente de qué piensan realmente los políticos y que estén dispuestos a hacer, hay proyectos que los dirigentes proponen en un momento determinado y que toman vida para que los votantes los hacen suyos como si fuesen una realidad que terminan forzando a existir. Asumámoslo incluso sabiendo que es una tesis muy agresiva e injusta hacia los políticos. E imaginemos, por ejemplo, que todo el proceso ha sido un engaño, una enorme farol -como Clara Ponsatí denunció, ya enseguida, que había sido el Primero de Octubre.

Supongamos, por tanto, que la reacción a la sentencia del Constitucional español sobre el estatuto los sorprendió. Y que se añadieron para capturar aquella ola de votos pero sin intenciones reales de hacer la independencia. CiU porque veía que perderían la posición dominante en la política catalana y ERC para que salía del gobierno tripartito, de aquella horrorosa presidencia de Montilla , que había que hacer olvidar. Imaginemos que Artur Mas solo quería la lista unitaria para esquivar la derrota electoral. Imaginemos que el referéndum del Primero de Octubre, que no era en la hoja de ruta, aparece únicamente porque Carles Puigdemont debe aprobar un presupuesto que la CUPno quiere aprobar. E imaginemos que se acaba haciendo siquiera para presionar al gobierno español. Imaginemos, en fin, que la independencia no se proclama para hacerla, sino tan sólo para continuar intentando mantener el poder, en medio de la batalla por la hegemonía partidista. Y que todo lo que viene después tiene más que ver con la guerra por el poder dentro del independentismo que con la voluntad real de hacer la independencia. Imaginemos que Juntos es sólo la continuación disfrazada de Convergencia y no quiere hacer la independencia pero que ha encontrado en el rupturismo una manera de evitar la descomposición o justificar por qué su líder es en el exilio y no en la cárcel. E imaginemos que ERC , después de haber negociado con Soraya Sáenzy con Pedro Sánchez , en realidad ya sabe que no hay nada que hacer con España y que los engañarán siempre, pero ha encontrado en el reformismo el modo de collar finalmente los convergentes y superarlos. Ya está. Ya lo hemos dicho todo y el engaño es monumental. Pero ...

Pero imaginemos también que la observación de Carl Schmitt es cierta. Y que en cada momento los votantes, vosotros mismos, han introducido el boleto de voto en la urna viviendo como una realidad lo que para los políticos podía ser, no lo sabemos, un engaño. Imaginemos que votasteis Juntos el Sí , quienes lo hicisteis, convencidos de que era el voto de su vida. Que os jugar incluso la vida yendo a votar el Primero de Octubre porque queríais conseguir la república catalana. Y que desde entonces ha mantenido y aumentado y todo el apoyo al independentismo porque hay una realidad que ve incluso si los políticos no se la creen: que la independencia es factible y la única salida posible al malestar que vivimos.

Suponiendo todo esto, que es mucho suponer, la pregunta sería si se puede seguir aguantando eternamente una dinámica como ésta, digamos el engaño permanente, o si hay un momento en que esta realidad creada por las decisiones de los votantes obliga de tal manera la clase política que acaba generando realidades que quizás no querían los políticos pero que ya no pueden esquivar.

La respuesta de Schmitt en una cuestión como ésta, y es una respuesta tremendamente inteligente, es otra pregunta: y qué importancia tiene eso, en realidad?

Entre la farol y el voto
Yo no soy tan conspirativo para creer que esta dinámica entre la farol de los políticos y el voto popular es la clave de todo lo que ha pasado estos años. Esto no es verdad. Y creo haber visto bastante de cerca el proceso y sus actores para defender en público que es cierto que hay de todo, en todos los partidos, pero también que hay mucha nobleza, mucha generosidad y entrega personal e incluso fe , si se me permite usar una palabra tan esquiva. Y es partiendo de esta percepción personal que te pido que me deje remarcar dos cosas que considero muy importantes para entender el momento que vivimos.

La primera es que, evidentemente, las consecuencias son infinitamente más importantes que no las intenciones. Las consecuencias de la farol y todo, si desea creer que lo es. Porque no son ni pocas ni intrascendentes. Todo esto hace cada vez más inviable la permanencia de Cataluña dentro España, Sí o no? Todo ello ha desenmascarado el régimen político español empujándolo contra las cuerdas, si o no? Toda esta descomposición galopante y visible de España tiene que ver con las decisiones adoptadas por los ciudadanos y los políticos catalanes, sí o no? Y aún: ha dinamitado la lógica interna de los partidos catalanes y ha puesto fin a la placidez de la gestión autonómica, sí o no? Es decir: han pasado realmente cosas trascendentales, ni que fuera a partir de un posible engaño inicial, sí o no? Es este tipo de razonamiento que se refería Schmitt cuando se preguntaba si tenía ninguna importancia la intención de los políticos.

Especialmente porque resulta que las cosas que han pasado al mismo tiempo han creado una conciencia nueva, o una conciencia más profunda, han refinado el análisis y han forzado a dar nuevos pasos que a su vez aclaran aún más las cosas. Como vemos ahora, por ejemplo, que pasa con la negociación del nuevo gobierno y el papel que debe tener el Consejo para la República .

La trayectoria del Consejo ha sido errática, o interesada, o partidista si desea. Pero ha tenido la enorme virtud de marcar un camino que estoy seguro de que la mayoría de los votantes de Juntos y quizás una parte de los votantes de la CUP consideran realista, en los términos propuestos por Schmitt. En la bifurcación del independentismo, el Consejo, la institucionalización unilateral a partir del mandato del Primero de Octubre, es la consecuencia lógica de defender que con Madrid no hay nada que hablar; nos tenemos que ir y punto. El Consejo es, o debería ser, la concreción de un plan que implicaría hacer real la independencia a partir de la destrucción del monstruo de la transición española por la vía del sistema de justicia europeo -una destrucción bien avanzada, como supongo que, eso sí, poca gente debe discutir. Y el Consejo sería en este marco, o debería ser, laAutoridad Nacional Catalana , nacida ya al margen de la legalidad española y responsable de hacerse cargo provisionalmente del país, cuando toque, encabezando la confrontación y emergiendo como interlocutor. Ha sido eso, es eso, ahora o hasta ahora, el Consejo para la República? Más bien no. Pero, vuelta a empezar, ¿qué importa más: ¿qué es o qué consecuencias tiene lo que la gente asume que es?

La negociación para formar gobierno, según avanzaba en exclusiva Odei Etxearte jueves VilaWeb, resto parada precisamente en el papel del Consejo. De manera coherente, Izquierda quiere que no tenga casi nada, remarcando que la legitimidad no es Waterloo ni deriva del Primero de Octubre, sino que es en Barcelona , en el gobierno autonómico, y deriva de las elecciones organizadas, sí, por el gobierno español. Juntos, en cambio, quiere que el Consejo tenga un papel central, si no elpapel central, remarcando que la legitimidad está en el referéndum del Primero de Octubre y no en las elecciones españolas, autonómicas, posteriores. Si lo creen, los unos o todos, da igual. El hecho de que cuenta es si esta es la realidad que han votado los electores respectivos y si tendrá suficiente fuerza para poner a prueba los partidos, obligándolos a ir más allá de donde querrían ir y todo.

Encarecer la negociación?
Concretamente, y hablando ahora de Juntos. La pregunta es si esta presión actual en favor del Consejo será solamente una manera de encarecer la negociación, porque en realidad sólo les interesan las sillas y las prebendas, o si de verdad han asumido que ahora es prioritario encaminarse a la confrontación con España. Hasta el punto de que están dispuestos a no entrar en el gobierno si no hay garantías de que se camina hacia este enfrentamiento. Será muy interesante ver que termina pasando ...

Lo será incluso en el supuesto de que se imponen finalmente los matices. Porque puede suceder que Izquierda y Juntos encuentran una fórmula a medio camino, que yo no sé imaginar, para encajar los dos proyectos. Y es evidente que también hay fórmulas fáciles: por ejemplo, que gobierne Izquierda sola, pero con un pacto de legislatura cerrado con Juntos, que haga posible de conciliar la defensa de las posiciones tan divergentes de cada uno con el apoyo al conjunto del movimiento -en definitiva, si Juntos no entra en el gobierno pero cierra un acuerdo de legislatura por escrito que garantice la gobernabilidad de Izquierda, nos encontraríamos con el equivalente al pacto firmado por Artur Mas y Oriol Junqueras en diciembre del 2012.

Ahora, viniendo de aquella interpretación según la cual todo lo que los partidos han hecho del 2010 acá en realidad sólo tenía por objetivo conservar el poder, una decisión como ésta a la que parece que se encara Juntos, si realmente termina dejándolos fuera del gobierno, me imagino que todo el mundo la catalogará de cambio constatable. Por lo menos, para que dejaría claro que hay cosas que una parte del independentismo ya no puede hacer tres años después, quiera o no, sea sincero o no. Y para que en la práctica implicaría que para una fuerza política mayor la gestión de la autonomía ya no tiene ningún interés ni credibilidad al tiempo situaría dos de las tres fuerzas independentistas, Juntos y la CUP, en una situación en la que gobernar dentro el marco legal español ya habría dejado de tener importancia. Y veamos quién es capaz de decir que esto no complica, y mucho !, la vida en España y sus intenciones. Aparte, y este es el segundo elemento importante que quería remarcar, que llegar a este punto haría evidente que, contra lo que algunos quieren hacer ver, la presión, la persistencia y la resiliencia de la ciudadanía sí da frutos concretos, reales y constatables. Apoderando un pueblo que vivió por primera vez la democracia más real cuando el ejerció, de manera unilateral, y emocionante, el Primero de Octubre.

Atentos, pues, el desarrollo, esta semana, de un debate tan apasionante y trascendental como este.

PS. Después de enviar este editorial a los suscriptores al correo de cada noche se ha hecho público que existe un acuerdo entre ERC y la CUP para la investidura de Pere Aragonés como presidente de la Generalitat. Así pues, ahora el debate se centra completamente ya en la negociación entre ERC y Juntos.

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